Cercados

Somos una nación en el que los permisos de demolición-construcción se otorgan tan fácil como vender chicles, no se analiza el riesgo de suelo, de edificaciones aledañas; como el año 1985 le queda ...
Cercados.
Cercados. (Jesús Martínez)

Las fronteras entre las colonias de la ciudad se diluyen, imperceptibles en algunas calles, en otras: claroscuro. La colonia de Los Doctores, ejemplo de contrastes fuertes, calles iluminadas, otras ensombrecidas, si pudiera comparar la colonia con una corriente pictórica, sería cuadro tenebrista. Estoy afuera de la Biblioteca México. Unos niños juegan, ¿algún día reclamarán por los desmemoriados procesos de transmutación artificial de su barrio?, están compartiendo las últimas sonrisas sinceras, la amistad es real. En la Doctores conviven todos, el editor, la niña blanca, Valverde, J. C, el chacharero, una vendedora de flores con precios razonables, jugueros para crudos o para aguantar la mañana en los juzgados, el tipo del termo gigante con café, es la salvación de abogados semidormidos que apenas recuerdan el nombre de sus clientes. Durante mis épocas de hambruna: los afamados Papis alivianaron. Surten al barrio con fritangas soberbias en la esquina de Jiménez y Velasco. Los fantasmas del 139 de la Calle Niños Héroes esquina con Dr. Navarro, desde la penumbra tenebrista observan. La repetición de historias no se detiene, un hotel en ruinas que tuvo jardines en los años sesenta, ahora crece una especie de hierba rara, la que crece en los inmuebles abandonados. Cada vez que paso por ese inmueble no sé si reír o llorar, es ilógico, el gobierno muchos años atrás obstaculizó la construcción, ahora lo expropia para crear un Centro Cultural, se trata del Hotel Posada del Sol.

Los herbazales crecen en sitios con escasa lluvia. La Doctores es un pastizal, un sitio entre desierto y bosque, pese a que ningún gobierno estuvo interesado en conservar su belleza o implementar programas efectivos para ayudar a sus habitantes: ellos resistieron, sin apoyo. Joya que todos quieren, no me asombra, es cíclico en la ciudad. Zona indefinible de identidad peculiar, una las primeras colonias de la Ciudad de México. Sobreviven esquinas del sitio que fue La Indianilla. A sus 127 años se niega a morir, Dr. Lucio tiene lozanía, los años no destruyen su belleza. Los domingos puedes ir al parque Lázaro Cárdenas, en pleno Eje Central, entre Velasco y Erazo los sonideros zumban. El mercado Hidalgo rodeado del diamante de calles conformado por Balmis, Barragán, Andrade, uno de los mercados más viejo, llamado así en honor al segundo nombre de la Colonia Doctores: Colonia Hidalgo. “Educar es redimir”, la estatua frente al inmueble inaugurado en 1934, el Centro Escolar Revolución. Muchos muralistas famosos pasaron, entre ellos Fermín Revueltas, el mural sobrevive, antes de convertirse en centro escolar fue La cárcel de Belén, en Arcos de Belén y Balderas, hogar de hampones con distintos perfiles, asesinos, raterillos de poca monta, presos políticos, en 1903 Enrique Flores Magón y Cravioto son apresados, El Hijo del Ahuizote denunció.

Las ruinas de Vértiz 185 resisten la aplastante modernidad, desde hace un año viven ahí familias en riesgo, inevitable recordar el inmueble de Allende 48 que se derrumbó recientemente. La constructora comenzó con un permiso temporal de demolición en el número 189, no contaba con los sellos ambientales correspondientes, trabajaban en horarios no establecidos por la delegación, en la madrugada, los trabajadores desde hace más de un año violentan a los vecinos del #185, dos mujeres fueron víctimas de acoso extremo por parte de los trabajadores. El objetivo: levantar dos torres de siete pisos con departamentos que van desde los 56 metros cuadrados a 77 metros cuadrados, costarán entre $1,5000,00 y $2,510,000, el acoso contra los vecinos en los últimos meses llegó a un punto crítico: golpeadores profesionales a sueldo, barrio que en un generoso gesto se negó a golpear a los vecinos al ver que una de las vecinas era una señora adulta mayor, muy querida en la comunidad. ¿Cuál es la gravedad?, demoler y construir un inmueble con personas dentro, vidas humanas en peligro, han lastimado de forma física y psicológica a los habitantes, hace dos semanas de forma irresponsable, pretendían tirar los muros que sostienen un predio del siglo pasado. Los vecinos fueron engañados, de los acuerdos ni un peso, ¿las promesas?, nada. Presuntos implicados: el ex administrador del 185, la abogada Eloísa Cruz Prado, la constructora ABEC, el despacho Craft, arquitectos a cargo de la obra cuyo fundador es Alan Rahmane y su equipo: “especialistas en ofrecer soluciones arquitectónicas a los distintos requerimientos del cliente”, el GDF, los dueños del 189, el silencio de los autoridades, los dueños de los dos predios, la indiferencia de los mirones de palo, los que lean sin solidarizarse, todos: serán responsables de lo que suceda a los inquilinos que sobreviven en el 185. Me sorprende que las personas no comprendan cómo llegó la violencia a la colonia, todos somos responsables cuando guardamos silencio ante algo que está ocurriendo frente a nosotros , no tomar postura es una forma de violencia, la más terrible.

El administrador vendió con contratos vigentes hasta por un año, práctica ilegal normalizada, los dueños del #185 no aparecieron pese a las promesas del administrador, nunca ofertaron de forma legal el derecho al tanto, durante décadas no se preocuparon por el estado físico del predio. Existen vecinos que llevan 34 años o más viviendo ahí, la editorial Praxis, editorial independiente, nunca ha recibido apoyo económico del Estado, fundada en una zona conflictiva, en riesgo de convertirse en polvo gracias a los que no quieren bibliotecas o editoriales en los barrios, la violencia se soluciona montando lujosos departamentos en zona chaca, genios totales.

Somos un país en el que los permisos de demolición-construcción se otorgan tan fácil como vender chicles, no se analiza el riesgo de suelo, el riesgo de construcciones aledañas, como el año 1985 le queda muy lejos a un país sin memoria, ¿qué más da?, edificios de siete pisos en suelo fangoso, complejos habitacionales de dos inmensas torres, las construcciones dañadas no nos importan, si meten metrobús sería mejor, daño estructural para los predios dañados, lo que importa es sacar dinero. Somos un país en el que vale más vender departamentos que la vida de una persona, “conoce el mejor lugar para vivir” reza el anuncio, mientras 15 familias destruidas están exiliándose de lo que fue su barrio. No solo humanos fueron afectados, los trabajadores de ABEC envenenaron y desaparecieron una comunidad controlada de gatos esterilizados, vacunados, desparasitados que alimentaban los vecinos de casas aledañas. El resultado de un año de hostigamiento: siete gatos muertos, dejaron el cadáver de uno de ellos frente a la puerta de una vecina, se dieron cuenta que ella los alimentaba. Pérdidas humanas: un muerto, dos enfermos de embolia. El hijo de una de las vecinas enfermo en cama murió dos días después tras la amenaza de demanda contra su madre, una señora con más de setenta años. Los ruidos de las construcción en las madrugadas minaron más su salud.

Quiero hablar con los últimos vecinos, escucharlos, saber qué está sucediendo. Me aproximo y lo primero que veo es un enorme camión de volteo delante del #185 que impide salir a los trabajadores de la editorial Praxis y vecinos, las patrullas pasan indiferentes, las personas también. La nube de polvo me recuerda la portada de la novela de Evelio Rosero “Los ejércitos”, una mujer corre, tras ella una inmensa nube se apodera del paisaje. México no cuenta con un sistema preventivo que detenga al ejército sin nombre, sin identidad, carentes de escrúpulos, el delito parece alimentarse de la indiferencia. Debido a la impunidad que opera desde entrañas obscuras, la violencia alcanza índices desmedidos. Ambiciones sin fondo, la entrega programada de los primeros departamentos del número 189 serán en el primer trimestre del 2016. Nadie debería  fundar gloria en la desgracia de otros. Frente a la puerta del tres del #185 crece hierba, igual que en el Posada del Sol. Ojalá que el GDF expropie una construcción chueca para fundar un proyecto cultural, por ejemplo: respetar el espacio de editorial Praxis. En un país en el que se construye un túnel de escape en un penal de alta seguridad, ¿podrán reparar el error?, están destruyendo el único proyecto cultural en los últimos 34 años en una colonia marginal, violenta como la Doctores. Sería mejor construir algo histórico que destruirlo. La memoria y sus trampas, herbazales que crecen en las casas abandonadas, ¿quién será el primero en arrancarlas?...

*Escritora. Autora de la novela "Señorita Vodka" (Tusquets)