Cenas en la oscuridad en apoyo a invidentes

Los comensales interactúan guiados por personas con discapacidad visual, quienes los llevan a vivir una experiencia de alto impacto ante la ausencia total de luz.
Los discapacitados visuales también forman parte de un taller de fotografía.
Los discapacitados visuales también forman parte de un taller de fotografía. (Moisés Butze)

México

El comensal toma su lugar en la mesa y recibe las instrucciones del mesero: "Frente a ti está un plato con comida. ¿Lo sientes?", el elegante asistente duda al tocar y espeta un apenas audible: "Sí".

"Perfecto. Continuemos, del lado derecho del plato están tus tenedores y del izquierdo tu cuchillo. Si pones tu mano hacia al frente está tu copa de vino y junto a ella, un poco más grande, la de agua. ¿Las percibes?".

El invitado toca con precaución cada uno de los utensilios para no tirarlos ni derramar los líquidos. Pasan los minutos y las explicaciones al parecer fueron insuficientes, pues el participante acabó comiendo con las manos por la sencilla razón que el salón donde se desarrollaba la cena estaba en absoluta oscuridad.

Lo anterior es el concepto sensorial de Cenas en la Oscuridad que organiza cada mes la fundación Ojos que Sienten; para los asistentes es todo un reto probar los alimentos ante la ausencia de la vista.

Desde su arribo la expectativa está presente pues la mayoría de los invitados conocen la dinámica por referencias de otras personas, aunque la gran sorpresa se conoce el día que se vive.

Los organizadores cuidan cada detalle, en la prueba de oscuridad se cercioran que no haya ni un destello, un led, una fuga de luz, pues esto dañaría la experiencia y daría una válvula de escape a los presentes.

A cada cena asisten alrededor de 60 u 80 personas; sin embargo, pueden ampliar los lugares dependiendo de la demanda.

FOTO A CIEGAS

Ojos que Sienten A.C. tiene por objetivo cambiar las percepciones sobre las personas con discapacidad visual, enfocándose en sus habilidades, empoderándolos e incluyéndolos en el ámbito social, laboral y educativo.

Desde 2006, han impactado de manera directa a más de 500 mil personas con y sin discapacidad a través de distintas actividades, como Cenas en la Oscuridad.

La iniciativa es de la fotógrafa Gina Badenoch, quién tras realizar una investigación en Londres sobre fotógrafos con discapacidad visual, da cuenta que este arte es una herramienta con gran potencial para los ciegos, ya que a través de ésta "son vistos y escuchados".

"Una persona con discapacidad visual es capaz de tomar fotografías porque con el tacto identifica la cámara, los botones; con el sonido sabe si está prendida o apagada.

El ángulo de visión de la cámara es de 75-80 grados y los invitamos a abrir los brazos para que sepan encuadrar. Me acerco mido que tan alto eres, identifico si tienes el pelo largo, si no tienes. La voz es una buena referencia. Usas todos los demás sentidos para mapear; la cámara se vuelve esa herramienta que conecta en la percepción de la persona con discapacidad visual".

"La vista es maravillosa, como fotógrafa la valoro mucho, pero luego nos olvidamos de ir a la esencia tanto de las personas como de los lugares que vamos visitando y el usar la fotografía sensorial nos ayuda mucho a conectarnos con nuestra alma y de ahí comunicar lo que queremos", detalló.

Uno de los tantos casos de éxito de la fundación, es el de Alicia Menéndez, una mujer que perdió la vista por una enfermedad y dentro de la organización encontró el apoyo para salir de su adversidad, gracias a ello fue contratada recientemente por Microsoft.

A casi una década de vida Ojos que Sienten ha roto fronteras y este año organizó una Comida en la Oscuridad en Portugal, donde tuvieron un gran éxito.

El vicepresidente de la asociación, Juan Alberto González, informó que existe un acuerdo con Bonafont para capacitar a ciegos que atiendan puntos de venta dentro de las estaciones del metro.

"Recuperar su ser, autovalorarte y desde ahí ser esa persona en la vida, les damos esa oportunidad de desarrollar su máximo potencial", abundó.

"COMÍ CON LAS MANOS"

Cenas en la Oscuridad es una experiencia sensorial donde los comensales son acompañados por guías con discapacidad visual, quienes los llevan a vivir una experiencia única, innovadora y de alto impacto.

Para algunos de los asistentes, como Rodolfo Vázquez, la cabeza te juega trampas en las que percibes el espacio de una manera diferente a la cual es. Christian Herrera mencionó que al principio experimento mucha ansiedad y con el paso de los minutos comenzó a desesperarse en la oscuridad. Para él las instrucciones no tuvieron resultado, pues no pudo comer con los cubiertos.

"Cuando estaba entrando choque con una silla y todo el tiempo pensaba que había una columna tras de mí. Algo muy curioso que me pasó es que mi vecino me pidió le alcanzará el vino, pero solo pude darle el agua; por el contrario yo me tome el vino de él y de alguien más. No pude usar los cubiertos y terminé comiendo todo con las manos", relató.

Marisol Zermeño aseguró que los sabores de la cena estaban exaltados, sin embargo, no supo bien que fue lo que consumió, aunque, dijo, se divirtió degustando los platillos.

Uno de los organizadores, Florian Paugam, subrayó el objetivo principal es detonar los cuatro sentidos restantes de los participantes a fin de que los valores y usen más.