Cena navideña, una forma de contar historias

La mayoría de los hogares ya se alista para preparar pierna o pavo ahumado, aunque hasta hace unos años las tradiciones implicaban cocinar tamales o asado.

Monterrey

En las mesas de la mayoría de casas regiomontanas ya se piensa en la pierna o pavo horneado, los tazones de pasta y ensaladas, acompañando la cena con un postre de manzana y una botella de vino o sidra.

Pero los tiempos cambian y así las posibilidades gastronómicas de para la cena de Nochebuena y Navidad. Lo que hoy nos parece tradición hace 50 años no lo era.

Los investigadores Lulú Pedraza y Héctor Treviño Villarreal explican a MILENIO Monterrey las diferencias en los platillos servidos en los hogares regiomontanos.

Lo aportado a la mesa dependía de la clase económica. Los comedores humildes celebraban con tamales, algún asado y se acompañaban de pulque o cerveza; los menús más sofisticados incluían el famoso pavo con ensaladas, siempre con una sidra o vino como bebida.

La comida es un acto cultural y la cena del 24 de diciembre encerraba tradiciones que están cambiando, debido al poco tiempo libre en las familias, aunado a la variedad e ingredientes de los que se disponen hoy en día.

UNA COCINA CREATIVA

La cocina mexicana es variada y cada región propone un sabor y aroma particular. En el noreste de México la materia prima no es tan vasta como en el centro o sur, pero eso no impide una amplia variedad de platillos.

La chef e investigadora Lulú Pedraza resalta esta cualidad en la cocina de Nuevo León, pues con poco se ha creado un recetario importante.

“Aquí se ha tenido que luchar contra lo extremoso del clima, el suelo desértico; con los elementos que tenemos se ha logrado una cocina muy creativa y sabrosa, a diferencia del centro y sur del país donde hay más elementos”, propone la también presidenta del Consejo de la Asociación de Chefs y Cocineros del Estado de Nuevo León (Arcco).

La preparación de la cena tiene -¿o tenía?- un carácter ritual. En los pueblos de Nuevo León las moliendas, la cosecha de las cañas y otros productos, comenzaban el 12 de diciembre, fecha que se celebraba además a la Virgen de Guadalupe.

En la ciudad, las familias comenzaban a preparar los alimentos tres días antes de Navidad, donde hombres y mujeres tenían actividades específicas durante estas fechas.

“Hoy la cultura ha cambiado, no podemos decir que para mal, sino lo contrario. Antes era otra clase de sociedad donde los hijos ayudaban a los padres en los preparativos”, expresa el historiador Héctor Jaime Treviño Villarreal.

PLATILLOS

Los platillos representativos de Nuevo León, como el asado de puerco, tamales, el cortadillo o las variantes del cabrito eran los que se servían en las fiestas decembrinas, dice Treviño Villarreal.

En materia de postres, las galletas, los buñuelos y los confitados de colación se repartían y en “pocos casos se horneaba un pastel”.

“Ya fuera Navidad o Año Nuevo los platillos regionales estaban presentes. Los tamales, el asado de puerco, el cabrito o los buñuelos se ofrecían para degustar en las celebraciones”, refiere el historiador.

La llegada del pavo o guajolote a este menú no tiene más de 30 años. Esta costumbre llegó por la referencia norteamericana del Thanks giving day. Aquí el cabrito era la comida principal “pues era muy económico y había mucho. Incluso, hace 50 años se le consideraba la comida de los pobres, donde los ricos la despreciaban”, afirma.

Entre las bebidas las clases humildes preferían la cerveza, el pulque o el tequila, mientras que las clases más altas brindaban con sidra, champagne o vino, preferentemente de Casa Madero.

TRADICIÓN

Hoy las familias poseen pocas oportunidades para preparar la cena navideña.

Dentro de sus investigaciones Lulú Pedraza advierte cómo las formas de festejar entre los regiomontanos han cambiado en los últimos años. El pavo es el platillo principal aunque hay variedad de aceites y quesos que permiten nuevos sabores.

“Antes se festejaban estas fechas ‘hacia dentro’, es decir, dentro de los hogares. Hoy en día no es extraño que las familias salgan a cenar o a comer a un restaurante, incluso que se vean unos días antes de Navidad para convivir”, afirma.

La irrupción de la tecnología es otro factor contra el cual deben luchar las familias, pues las comidas se han convertido en reuniones de personas más interesadas en chatear que en dialogar.

Incluso, abundan los negocios que ofrecen “cenas navideñas” ya armadas.

“Hoy ha cambiado mucho, hoy las familias salen a cenar o a comer. Incluso los platillos han cambiado gracias a que puedes adquirir ingredientes de todas partes del mundo. Necesitamos volver a platicar, a vernos a los ojos y dejar en la entrada de la casa los celulares”, refiere Pedraza.

:CLAVES

A LA MESA

El cortadillo, el asado de puerco, los tamales, los buñuelos y hasta las colaciones eran alimentos que se servían en las celebraciones decembrinas, afirma Héctor Jaime Treviño Villarreal.

El incluir pavo en la cena de Navidad llegó al estado como una referencia del Thanks giving day, pues tradicionalmente era más económico cenar cabrito, explicó el historiador.

Hoy en día es común que las familias salgan a cenar o incluso a comer a algún restaurante para celebrar la Navidad, explicó la investigadora y chef Lulú Pedraza.