Celebrarán al Convento de Santos Reyes en Metztitlán

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes emprendió una campaña para promocionarlo.
El conjunto ocupa un lugar destacado en la arquitectura novohispana del siglo XVI.
El conjunto ocupa un lugar destacado en la arquitectura novohispana del siglo XVI. (Archivo)

Pachuca

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo (Cecultah), emprendió una campaña para promocionar el Convento de Santos Reyes en Metztitlán, el único que aún es habitado por monjes de la orden de los agustinos, y del que resaltan la inspiración renacentista en su arquitectura.

“El convento es una eminencia que domina, un conjunto excepcional el cual ocupa un lugar destacado en la arquitectura novohispana del siglo XVI. Al ser el centro de operaciones para la evangelización de la Sierra Alta y Gorda y el símbolo más destacado de la presencia agustina en la región, su arquitectura es monumental. Además, cuenta con varias obras artísticas invaluables, plasmadas en bienes muebles y pintura mural que decora la iglesia y el convento”, describe el investigador Antonio Lorenzo Monterrubio.

Las capillas abiertas representan los primeros recintos que precedieron a la construcción de la nave mayor, y poseen pintura en sus bóvedas. Hay una arcada muy interesante, con una conformación peculiar que corre en dirección oriente – poniente, que es continuación del arranque que parte del contrafuerte central de muro poniente del templo.

La portada, emparentada con las iglesias de Acolman y Yuriria, es un paradigma en cuanto a una composición sabia y equilibrada. Se ve coronada por una espadaña, característica de la arquitectura de la orden agustina en la región. “La iglesia impresiona por la altura de sus muros y la elegancia de su bóveda corrida, la cual contrasta con el trazo de la bóveda nervada que cubre el presbiterio, recuerdo gotizante. Es notable el friso ornamental, de unos dos metros de alto, con querubines, elementos vegetales, cabezas de aves y dragones, alternando con escudos agustinos. La inspiración es en este caso renacentista.

Cuenta además con una serie de retablos, tanto en los laterales como en el altar, que son autoría del maestro Salvador de Ocampo y el pintor Nicolás Rodríguez Juárez, construido en el siglo XVII.

El especialista detalló además cuestiones significativas, como el hecho de que “el claustro y el convento nos remiten a las épocas de afanes y enfrentamientos de los frailes con la agreste pero bella geografía y los diferentes grupos indígenas de la Sierra. Tales espacios poseen un completo panorama pictórico, tanto didáctico como edificante.”

Otros detalles son dignos de mención: unas gárgolas labradas en forma de animales en actitud de ataque, en la parte superior del convento; una piedra de forma circular simbolizando al mundo en llamas, y un púlpito en el refectorio, con flores labradas en sus caras.

De acuerdo con el Doctor en Arquitectura, Antonio Lorenzo Monterrubio, al ser el centro de operaciones para la evangelización de la Sierra Alta y Gorda y el símbolo más destacado de la presencia agustina en la región, su arquitectura es monumental. Además, cuenta con varias obras artísticas invaluables, plasmadas en bienes muebles y pintura mural que decora la iglesia y el convento.

Inspiración Renacentista

La iglesia impresiona por la altura de sus muros y la elegancia de su bóveda corrida, la cual contrasta con el trazo de la bóveda nervada que cubre el presbiterio, recuerdo gotizante. Es notable el friso ornamental, de unos dos metros de alto, con querubines, elementos vegetales, cabezas de aves y dragones, alternando con escudos agustinos. La inspiración es en este caso renacentista. Destaca también la serie de retablos laterales y especialmente el principal, de la autoría del maestro Salvador de Ocampo y el pintor Nicolás Rodríguez Juárez, construido en el siglo XVII. Hay una arcada muy interesante, con una conformación sui generis, que corre en dirección oriente – poniente, que es continuación del arranque que parte del contrafuerte central de muro poniente del templo. La portada, emparentada con las iglesias de Acolman y Yuriria, es un paradigma en cuanto a una composición sabia y equilibrada.