Celebran 20 años de promover la historia

El MHM nació en 1994 como un espacio cultural diferente, pues su formación se debió al trabajo de la Federación, el Estado y coleccionistas.

Monterrey

Si bien al interior se resguardan piezas claves para comprender cómo se forjó el país que hoy vivimos, la fachada del Museo de Historia Mexicana (MHM) no deja de remitirnos a elementos de la cultura regiomontana.

Su estructura emula al cerro de La Silla, su fachada lisa y en blanco es la visión moderna de la arquitectura norestense y la fuente de la Plaza 400 es un homenaje a los ojos de agua de Santa Lucía.

Al inaugurarse el Museo de Historia Mexicana en 1994, en el último día de Carlos Salinas de Gortari como presidente, se pensó que dicho espacio sería la primer defensa de la cultura nacional frente al proceso neoliberalizador al que entraba el país.

Este museo nació diferente. En esa época los espacios culturales eran impulsados por la iniciativa privada(IP) –Museo Monterrey, del Vidrio y de Arte Contemporáneo- pero la conformación del MHM involucró a la Federación, al Estado y a los coleccionistas privados.

A decir del arquitecto Óscar Bulnes, de la senadora Marcela Guerra y del historiador Héctor Jaime Treviño, lo importante de celebrar 20 años del museo es su permanencia y la apertura a toda clase de públicos.

DE PUERTAS ABIERTAS

Por cómo se venían gestando los planes de su construcción, con el apoyo directo de Salinas Gortari, del gobernador Sócrates Rizzo y de la IP, preocupaba el hecho que el museo se volviera elitista, recuerda el historiador Héctor Jaime Treviño Villarreal.

“Su proyección a la comunidad ha sido interesante. En un principio se pensaba que sería elitista, y tal vez inició con esa visión, pero hoy vemos una difusión de la historia dirigida a diversos sectores sociales”.

La concepción de este museo se dio en 1992 y en dos años más el proyecto estaría listo. Se le dotó con la más revolucionada tecnología de la época –computadoras, proyectores, pantallas touch- además de lograr que tanto el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) prestaran piezas originales.

Su construcción se hizo en un año, con una inversión de 80 millones de pesos, recuerda el arquitecto Óscar Bulnes Valero, quien junto a Augusto Álvarez Fuentes, diseñó el proyecto.

El concepto, refiere Bulnes, tomó como base algunos referentes de la ciudad, aunado a la posibilidad de unir la Macroplaza con Santa Lucía.

“Todo el diseño del museo plantea ser una gran caja donde se contiene la historia de México. Su color blanco radica debido a que las piezas son las joyas, y su diseño retoma elementos del paisaje como el cerro de La Silla, con el agua de los ojos de Santa Lucía”, expuso.

SU COLECCIÓN

Dividido en tres niveles, el museo tiene como fin narrar la historia del país desde sus antiguas civilizaciones hasta el siglo XX.

Cuenta además con biblioteca, tienda de souvenirs, auditorio, área de servicios educativos, todo ello junto a las cuatro salas de exposición permanente: México Antiguo, Virreinato, Siglo XIX y Siglo XX.

Como integrante del Comité Técnico y posteriormente como subdirectora de 1994 a 1996, la hoy senadora Marcela Guerra Castillo relata que el MHM se pensó como una acción “de primer orden”.

Recordó que el proyecto fue pionero al surgir gracias a la coalición generada entre la Presidencia, la gubernatura estatal, el apoyo del Congreso y el Ayuntamiento de Monterrey y de los coleccionistas privados de la localidad.

“Se buscó consolidar un museo público y abierto a la gente. Luchamos muchísimo por contar con una exposición permanente de categoría, al decir que son piezas muy importantes y originales, como lo es la ‘Almena’, una pieza única descubierta en Templo Mayor”, mencionó Guerra Castillo, entonces directora del Museo de Historia de Nuevo León, hoy Museo Metropolitano.

El museo arrancó con una colección de mil 500 objetos, traídos de museos regionales y nacionales. En esta tarea fue fundamental la labor de Margarita Garza Sada de Fernández, al apoyar las gestiones.

EL FUTURO

Si bien hoy el MHM cuenta con el apoyo presupuestal del Estado y alianza con asociaciones civiles locales, no estaría de más pensar en mecanismos de protección.

Treviño Villarreal advierte sobre la necesidad de cuidar del espacio ante los recortes presupuestales generados desde el Gobierno.

“Hay que estar muy pendientes y cuidarlo de lo que viene, los embates al presupuesto siempre están dirigidos a la cultura y educación”.

Por su parte, el arquitecto Bulnes resalta la importancia de conservar la fachada del espacio, elemento que resalta en la zona de la Macroplaza.

“Un edificio que sobrepasa los 20 años son propicios a la conservación y preservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Bellas Artes los empieza a considerar a partir de los 50 pero creo que el museo se va apuntando como destinatario para ser protegido vía estatal o nacional”.

Hoy el museo ha recibido más de 9 millones de personas, 724 mil en lo que va del 2014, y ha montado 130 exposiciones temporales, aunado a que su colección ha crecido.