Ópera de Pekín en México: pasión y destino

La Ópera de Pekín, una de las más reconocidas a escala internacional, es única en el mundo, pues conjuga canto, danza, actuación, acrobacia, artes marciales y orquesta tradicional en vivo.

Pekín

Tres palabras resumen lo que para actrices y actores de la Compañía Nacional de Ópera de Pekín significa formar parte del prestigiado grupo y dar vida a este arte milenario de China: pasión, misión y destino.

Pasión que nace desde que son pequeños, como los casos de la experimentada actriz Tang Hexiang, de la joven Fu Jia y del actor Zhang Bing, quienes se presentarán con la compañía nacional por primera vez en México, en agosto próximo.La primera será la protagonista de la obra La casamentera (Hong Niang), mientras que la pareja Fu-Zhang interpretará a los personajes principales de uno de los montajes más clásicos y famosos de la Ópera de Pekín: La leyenda de la serpiente blanca (The Legend of the White Snake).

"Siempre fue un sueño para mí ser actriz de la Ópera de Pekín. Desde los 9 años comencé con mis estudios teatrales, influenciada por mis padres. Cuanto más se penetra en este arte, más se da uno cuenta de su valor y más pasión se va teniendo por él. Es como un destino. Al paso de los años se siente como una misión", relata con emoción Tang Hexiang en entrevista exclusiva con MILENIO, en la sede central de la Compañía Nacional, donde una exposición permanente de vestuarios y accesorios que utilizan los actores en sus representaciones da la bienvenida a los visitantes.

La Ópera de Pekín, una de las más reconocidas a escala internacional, es única en el mundo, pues conjuga canto, danza, actuación, acrobacia, artes marciales y orquesta tradicional en vivo. Los actores aprenden de manera individual con los maestros, por lo que son sometidos a una ardua preparación y a múltiples sacrificios para llegar a ser de primera línea. Hexiang, quien también es actriz de teatro, lo ha experimentado en carne propia.

"Realmente es muy duro llegar a ser actriz de la Ópera de Pekín. Te doy un ejemplo: el vestuario de algunas obras es muy pesado, cinco o seis kilos encima. Por ello, en algunas ocasiones ensayo con varios abrigos puestos e incluso los he llegado a usar diario para adecuarme a las circunstancias del montaje. Además hay que mantenerse delgada, por lo que el ejercicio es importante".

Parte vital de la Ópera de Pekín son también las expresiones faciales, particularmente con los ojos, por lo que se requieren ejercicios muy específicos y largas sesiones de ensayo para dominarlas.

"Es muy duro también. Son años de entrenamiento para lograrlo, pero al final la pasión que uno siente por la actuación tiene sus resultados. Si uno quiere hacerse una verdadera actriz o un verdadero actor tiene que enfrentarse con su voluntad, desde el corazón, porque el público sabe distinguir lo bueno de lo malo", resalta la actriz.

Sobre su primera vez con la compañía nacional en México, Hexiang señala: "Me siento muy entusiasmada, con mucha perspectiva. Se trata de una visita muy importante porque llevamos un arte muy antiguo y nuestra misión es mostrarlo lo mejor posible al público mexicano. Estamos dispuestos a hacer un intercambio cultural y espiritual. Siento mucha atracción e interés por el arte latinoamericano".

Pero también admite que hay presión, porque sabe que, si bien se habla mucho de ella, pocos han tenido la oportunidad de disfrutar en vivo la ópera china, sobre todo en el mundo occidental. Por eso, dice, el nivel de exigencia es más alto, porque hay que lograr cautivar, con un arte muy antiguo, a un público nuevo, más acostumbrado a la ópera occidental.

La Ópera de Pekín surgió a mediados del siglo XIX y se hizo muy popular entre la corte de la dinastía Qing, la última de la época de los emperadores chinos. Está considerada como una de las máximas expresiones de la cultura de este país, tanto que el 16 de noviembre de 2010 la Unesco la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Por ello, la actriz Fu Jia, de 24 años de edad, con cuatro en la compañía nacional y quien dará vida a Bai Suzhen, el papel principal en La leyenda de la serpiente blanca, sabe del compromiso que tiene en puerta y asume también como una misión muy importante ser quien presente al mundo, particularmente a México, este arte milenario.

"Interpretar esta obra es una misión, porque represento a mi país en el extranjero, pero también es un reconocimiento a mi habilidad. Estoy muy emocionada. Es una gran responsabilidad, pero también gran pasión por hacer bien las cosas y demostrar mi talento al máximo", señala Jia serena, seria.

Junto con el actor Zhang Bing, quien será su pareja en la obra y encarnará el papel de Xu Xian, destaca que será un honor presentarse en el Palacio de Bellas Artes los próximos 11 y 12 de agosto, pues conocen la importancia que tiene el recinto a escala internacional, por lo que desean que la ópera tradicional china deje una huella muy bien marcada en ese recinto.

Fu Jia y Zhang Bing resaltan la pasión y, sobre todo, el amor que se debe tener a esta profesión para alcanzar los más altos niveles de calidad interpretativa que se requieren para formar parte de la compañía nacional, que fue fundada en 1955 por el maestro Mei Lanfang, y que ha creado, escrito y puesto en escena más de 500 obras.

El actor, quien empezó a los 11 años su preparación en escuelas de arte teatral, resalta que las acrobacias en la Ópera de Pekín no son solo saltos, sino también equilibrio.

"Aparte de la actuación, de los cantos, de los bailes, hay que saber kung fu. Tanto chicos como chicas deben aprenderlo. Pero el kung fu de la ópera es diferente. Se requiere mayor preparación porque es más complicado, es equilibrio, es fuerza, destreza, no solo saltos, y hay que hacerlo con mucha pasión y entrega", afirma Bing, quien disfruta más de hacer "papeles negativos, de villano, porque requieren de mayor compromiso y esfuerzo".

Destino: preservar lo tradicional

Sin embargo, los intérpretes tienen una preocupación latente: que se pierda el arte de la ópera china debido a las diversas representaciones de arte moderno existentes y a los avances de la era digital. Por ello, tienen muy claro su destino: buscar heredar lo tradicional, lo clásico, para que las nuevas generaciones no lo dejen morir.

"La parte antigua de la ópera china debe preservarse porque es parte de nuestra historia. La parte moderna apenas está en una etapa inicial. Pueden conjugarse, pero debemos conservar la esencia de este arte: sus vestuarios, sus escenarios, sus cantos", considera Tang Hexiang.

Zhang Bing está de acuerdo con la diversidad, pero prefiere lo antiguo porque tiene un estilo especial, aunque reconoce que cada una de las etapas tiene mucho valor y se pueden complementar perfectamente. Esa es la labor que lleva a cabo la Compañía Nacional de Ópera de Pekín: conjugar tradición con modernidad y preservar este arte milenario, orgullo de China.

La Compañía Nacional de Ópera de Pekín se ha presentado en al menos 50 países de los cinco continentes y ha ganado una importante reputación internacional. Más de 50 de sus obras y cerca de 200 de sus integrantes han ganado premios nacionales e internacionales. En años recientes ha estado continuamente en la lista de ga nadores de los mayores premios culturales de China, como el Premio Esplendor, el Premio de Oro del Festival de la Ópera de China y el Premio de Oro Mei Lanfang, entre otros.

Claves
Las presentaciones

• Tal como MILENIO adelantó el domingo pasado, la obra La leyenda de la serpiente blanca se presentará los días 11 y 12 de agosto en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

• La ópera La casamentera estará en Córdoba, Veracruz, los días 14 y 15, y en Xalapa el 17.

• También se presentará en Ciudad Juárez y Chihuahua, los días 20 y 22, respectivamente, como parte del Festival Internacional Chihuahua.