Patrimonio Histórico sufre daños en remodelación

La constructora encargada destruyó un "frontispicio" del siglo XIX en Durango, provocando un daño irreparable en esta obra y ahora el INAH busca que se resarza la afectación.
El daño fue en el inmueble marcado con el número 403 poniente.
El daño fue en el inmueble marcado con el número 403 poniente. (Silvia Ayala Carmona)

Durango

Un constructor que lleva a cabo la remodelación de varias fachadas en el Centro Histórico de Durango, causó daños al patrimonio histórico de la ciudad ante un total desconocimiento de los inmuebles en los que laboran.

Sus trabajadores destruyeron un "frontispicio" del siglo XIX, provocando un daño irreparable en esta obra y ahora el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) busca que se resarza la afectación.

Con respecto a la mutilación del frontispicio original dañado, el INAH señaló que debe ser reintegrado siguiendo exactamente las características arquitectónicas originales.

Ante esta lamentable situación el INAH llevó a cabo la suspensión total de la obra en el inmueble marcado con el número 403 poniente, que se ubica entre las calles Aquiles Serdán, esquina con Francisco I Madero.

El contratista no cumplió con las técnicas de construcción establecidas en la normatividad correspondiente.

El inmueble fue construido a finales del siglo XIX y se localiza dentro del perímetro “A” de la zona de monumentos históricos, según el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de agosto de 1982.

Cabe señalar que el INAH otorgó licencia para hacer trabajos de restitución de techumbres y modulación de fachada, sin embargo, al momento de ejecutar la obra, el contratista no respetó el proyecto original, al derrumbar el enmarcamiento original de cantera del vano de la entrada principal del inmueble.

Se obligará al contratista a resarcir los daños y tendrá que reintegrar los elementos de cantera del frontispicio afectado, además de cambiar el estilo del sistema de viguería en la techumbre como lo tenía originalmente, así como el cierre de vanos que no tenía autorización por parte del INAH.