Pequeña iglesia se convirtió en la Catedral Metropolitana

Por haberse realizado obras durante tres siglos, se reconocen en su construcción los estilos gótico, plateresco, barroco y neoclásico.

Ciudad de México

En su origen, la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México fue una iglesia, pequeña y húmeda, que mandó levantar Hernán Cortés en la plaza mayor, utilizando para sus cimientos los monolitos de un antiguo teocali mexica, edificada entre 1524 y 1532.

Fue ocupada por los primeros misioneros franciscanos que llegaron a la Nueva España, quienes en 1935 se mudaron al Templo de San Francisco, dejando el recinto para los otros clérigos de la ciudad.

El primer documento donde se habla de la construcción de una catedral para la ciudad es del 8 de octubre de 1536; sin embargo, el cabildo y el ayuntamiento de México mantenían una disputa por el predio donde habría de edificarse, así que fue hasta diciembre de 1555 cuando se expidió una real cédula para resolver el conflicto.

Fue el virrey Juan de Cuenca, un año después de emitida la cédula, quien comenzó a investigar a cuánto ascendían los fondos recolectados para la construcción del edificio, por lo que se expidió un impuesto en 1557, del que se rindió un informe al año siguiente, informando que se habían gastado 4 mil 134 pesos 58 granos de oro común.

El avance de la obra fue la construcción de una acequia que comunicaba a Iztapalapa con el centro de la ciudad y permitía transportar las piedras más fácilmente.

El Códice Osuna indica que en 1564 ya se había comenzado el trabajo desde dos años antes y que, incluso, no se había pagado a los indígenas su trabajo en la construcción. Las obras fueron abandonadas, como indican dos cédulas reales, una de mayo de 1569 y otra de febrero de 1570.

En la primera, la corona española se da por enterada de las dificultades para hacer una iglesia tan suntuosa como la que tenían previsto, a causa de que la cimentación debía hacerse sobre el agua. Y en la segunda, el virrey Martín Enríquez convocó a una junta para tratar lo que debía hacerse con el edificio, de acuerdo a la cédula anterior.

La primera piedra

Sin embargo, el cronista más reconocido sobre la historia de catedral, Isidro Sariñana, asegura que fue hasta 1573 cuando se colocó la primera piedra del actual templo y divide en dos periodos la construcción, la colocación de los cimientos y la construcción de la obra externa.

Asegura que los trabajos de cimentación comenzaron mucho antes, pero la construcción comenzó en 1573. Aunque existe registro de cuatro cartas enviadas por el virrey de Nueva España, Martín Enríquez de Almanza,  a la corte española fechadas en 1571, 1574. 1575 y 1576, en las que se informan los avances en la construcción de los cimientos.

Esto colocaría el comienzo de la cimentación, dos años antes de lo mencionado por Sariñana. Lo que es seguro es que para 1580 ya se encontraban listos los cimientos y que para 1585 se trabajaba en la construcción de las capillas.

De 1581 a 1615 se levantaron los muros que circunscriben el templo, los que separan las capillas, algunos pilares, capiteles y ocho bóvedas. Diversos arquitectos trabajaron en el trazado de la catedral, aunque se atribuye a José Damián Ortiz de Castro el proyecto para terminar la fachada en enero de 1787; sin embargo, la muerte de Ortiz dejó las obras inconclusas y en 1793 Manuel Tolsá fue designado para finalizar las obras.

Tolsá había llegado en 1791 como director de escultura de la Real Academia de San Carlos, por eso no resulta extraño que a él fuera encomendada la obra.

El valenciano tuvo que derribar algunas de las construcciones para tratar de armonizar los estilos, de tal modo que, por ejemplo, en el exterior utilizó balaustradas.

El otro problema que enfrentaba el arquitecto era la fachada principal, que era demasiado baja y sobre la que se levantó otro cuerpo del ancho de la nave central.

Construye la estructura para el reloj que corona con tres esculturas y traza las líneas de intersección de casa torre. Lo que restaba por hacer eran detalles.

La obra se concluyó en 1813, y debido a esos tres siglos de obras, se reconocen en ella los estilos gótico, plateresco, barroco y neoclásico.

Incendio y terremoto

En la historia reciente podemos hablar de algunos incidentes que ha tenido la Catedral, como lo fueron el incendio de 1967, el daño estructural causado por el terremoto de 1985 y este año concluyó la restauración del órgano, que resultó dañado en el incendio antes citado.

Se invirtieron 5 millones de pesos en restaurar la base de madera, mientras que el trabajo en el órgano costó casi un millón de dólares y se hizo con recursos de la Fundación Harp Helú.

El instrumento es único en Iberoamérica y tuvo que ser trasladado al taller de Gerhard Genzing, en Barcelona, España. Genzing fue presidente de la Sociedad Internacional de Constructores de Órganos y tenía experiencia restaurando otros órganos históricos, como el de Mallorca, así como en la construcción de los mismos.