La Catedral Metropolitana se cubre de luz

El proyecto, cuya primera parte estará lista a finales de este año, busca iluminar los inmuebles de mayor valor arquitectónico del Centro Histórico.
“No se trata de ponerle colores, sino de enfatizar los elementos arquitectónicos y ornamentales”, dice David Pineda.
“No se trata de ponerle colores, sino de enfatizar los elementos arquitectónicos y ornamentales”, dice David Pineda. (Octavio Hoyos)

México

En el principio fue la luz; no cualquiera, sino una que tardó tres años en ser desarrollada con lámparas de led para iluminar la Catedral Metropolitana de México, y que busca cumplir con una cédula real del 28 de agosto de 1522 bajo una consigna: “Que se haga muy suntuosa como a (la) ciudad (le) conviene”.

Pensando precisamente en exaltar su suntuosidad, el arquitecto Gustavo Avilés ganó en 2012 un concurso convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes para darle luz a este monumento, cuya construcción tuvo una duración de tres siglos. “Primero la luz, luego el muro”, es la filosofía de trabajo de Avilés, quien ya ha iluminado todo San Luis Potosí (proyecto con el que ganó el reconocimiento de Ciudad Luz, otorgado por Lighting Urban Community International), Taxco de Alarcón, Puebla de Zaragoza y Real del Monte en México, así como Ouro Preto, en Brasil.

Este año, ese mismo proyecto de la Catedral pasó a manos de David Pineda, del despacho Taller de Arquitectura y Restauración, para ser ejecutado o, como dice él mismo, para calentarla y enfriarla: “No se trata de ponerle colores, sino de enfatizar los elementos arquitectónicos y ornamentales”, explica.

Así, las siete portadas de la Catedral Metropolitana tendrán un fondo cálido, mientras que sus relieves, columnas toscanas y las cornisas se verán frías. “Con estas distintas temperaturas podemos remarcar elementos y enfatizar ornamentos”, describe Pineda.

Hasta ahora, la luz que se había arrojado sobre este monumento gótico-barroco-neoclásico había estado limitada por razones económicas y urbanas. “Había sido siempre cara y con una vulnerabilidad muy alta”, explica Inti Muñoz, director del Fideicomiso del Centro Histórico. “Las lámparas se descomponían, se tronaban, se rompían”, enumera. Y todo por culpa de la poca funcionalidad de la red eléctrica: “Te conectabas y (las lámparas) se fundían”, resume.

Ahora será diferente, puesto que a la par del recableado de la red eléctrica del Centro Histórico, Pineda utilizará no solo iluminación de led, sino postes específicamente diseñados para sostenerla y dirigirla. “No es cualquier lámpara ni cualquier poste”, señala.

Burocráticamente, eso ha significado tres años de trabajo; económicamente, 10 millones de pesos, y artísticamente, una iluminación que puede transformar a la Catedral en un edificio patriótico para septiembre, navideño para diciembre, revolucionario para noviembre: “Se puede programar para que, si quisiéramos, tener una iluminación diferente los 365 días del año”, añade el especialista.

Pero no solo se va a iluminar la Catedral. De acuerdo con Muñoz, los inmuebles que se encuentran en el pasaje de Moneda, incluida la cara norte del Palacio Nacional, serán iluminados de la misma manera. Se trata de los edificios que sobresalen porque son los que más valor arquitectónico poseen.

Agregar valor

La iluminación de catedrales está en auge en México. El año pasado se inauguró la de Guadalajara y, desde 2010, la de Puebla luce una coloración blanquísima. No se trata, explica Infante, de un capricho: “Sirve para varias cosas: agregarle valor cultural y arquitectónico a la Catedral Metropolitana. Por el solo hecho de poder verla de noche implica otra mirada, otras forma de apreciación”, opina el director del Fideicomiso Centro Histórico.

Además de artística, la luz tendrá una función urbana, de acuerdo con los especialistas a cargo del proyecto: “Contribuirá a la recuperación de los espacios públicos porque se reforzará, se reintegrará, se revalorizará el paisaje urbano”.

La portada más antigua de la fachada de la Catedral Metropolitana tiene la inscripción: Laudate Dominum omnes gentes (Alaben al Señor todas las naciones). Fechada en 1615, demuestra que la nueva luz implica también una recuperación de espacio público. Lo que se ve arriba, las fachadas, también son espacios públicos, y cuando se iluminan, se recuperan al igual que sucede con las calles.

La primera parte del proyecto estará lista a finales de 2015, cuando los paseantes nocturnos ya podrán disfrutar de la fachada sur (considerada la principal) con una luz nueva, la que hará de la Catedral, tal y como ordenaba la Cédula Real de 1522, aún más suntuosa, “como a la ciudad le conviene”.

Edificios a Iluminar

Palacio del Arzobispado

Palacio del Mayorazgo de Guerrero

Museo Nacional de las Culturas