Catedral de la Iglesia Ortodoxa, un tesoro artístico

Localizada en Huixquilucan, Estado de México, la construcción religiosa fue pintada casi en su totalidad por el artista mexicano Arturo Ruvalcaba

Ciudad de México

En lo alto de la montaña de Bosque Real, desde la autopista, se puede observar la Catedral de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía, una de las más grandes de Latinoamérica, que posee un tesoro pictórico invaluable, conformado por tres mil metros de pintura monumental.

Quien traspasa las puertas de esta iglesia es sujeto del asombro: es impresionante que cada uno de sus muros haya sido utilizado para narrar pictóricamente los momentos más relevantes de la religión cristiana.

La pintura que envuelve a esta nueva Catedral de San Pedro y San Pablo conserva parte de la herencia bizantina, ya que reproduce las representaciones milenarias; pero cuenta con algo más, con un toque especial: un fuerte colorido que llama la atención, si se considera que la iconografía de las iglesias ortodoxas es sobria y de colores oscuros.

Esta joya arquitectónica y artística mandada a edificar por el arzobispo metropolitano de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe de la Iglesia Apostólica Ortodoxa de Antioquía, Antonio Chedraoui, es única en el mundo.

El padre Andrés Marcos, párroco de la Catedral de San Pedro y San Pablo, dice que “esta iglesia fue pintada, casi en su totalidad, por un artista mexicano, Arturo Ruvalcaba, cuando por lo regular han sido pintores de Rusia, Siria o Grecia los que han pintado, a lo largo de los siglos, sus recintos religiosos”.

Las pinturas de las antiguas iglesias ortodoxas sirven como referente para la decoración de los nuevos recintos, por eso es que la pintura bizantina es igual en todo el mundo, con reglas y parámetros que dictan los colores y las formas para representar a cada santo; por ejemplo, San Nicolás siempre es pintado de la misma forma. “Tenemos dos tradiciones, es decir, dos escuelas de pintura en el mundo: la bizantina y la eslava. Aunque tienen diferencias, las reglas son las mismas”, explica el padre.

[b]Aportes de México[/b]

Lo interesante es que una vez que el pintor Arturo Ruvalcaba, originario de Guadalajara, Jalisco, concluyó las pinturas de la Catedral de la Iglesia Ortodoxa Antioqueña, se ha apreciado que el pincel del artista fue guiado por los recursos de la escuela bizantina, con la salvedad de que este templo es el primero en América Latina en ser pintado por un mexicano.

“Es decir, por un creador ajeno a la tradición, pues las iglesias siempre han sido pintadas por artistas que traen de Rusia, Rumania, Grecia o Siria”, asegura el párroco de la Catedral de San Pedro y San Pablo.

Cuenta que Arturo Ruvalcaba aprendió a pintar iconos hace 20 años, y ahora, al cubrir con sus trazos esta enorme iglesia, le puso su toque; pero no solo eso: con esta ardua labor de casi dos años, se puede decir que es el inicio de una escuela bizantino-mexicana de pintura.

“Sus colores son muy vivos, pero también la Catedral cuenta con mucha luz, lo que le da brillo a los iconos, provocando entre los fieles una gran alegría”, dice el cura.

Las representaciones de los iconos de la pintura bizantina en la Catedral, son muy significativas, ya que no solo los cobija, sino que narra los pasajes más importantes de su religión.

Antiguamente, mucha gente no sabía leer, y mucho menos tenía una Biblia; debido a esto, una herramienta fundamental para enseñar la palabra de Dios era la pintura, que significa una forma sencilla de explicar a los fieles los acontecimientos más relevantes de su fe. Por eso la Iglesia empezó a difundir con imágenes el Evangelio, y lo hacía sobre los muros y sobre los techos de los templos.

Siguiendo esa tradición, en la nueva Catedral de la Iglesia Oxtodoxa de Antioquía se decidió pintar 14 fiestas, además de la adoración a la Virgen y los principales pasajes de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su resurrección.

De igual forma fueron pintados los santos, los cuales aparecen con una aureola dorada, porque el oro es el color del siglo venidero, y significa que están en gloria de Dios.

Una imagen de la Virgen de Guadalupe también destaca dentro de la iconografía principal, debido a que es un símbolo nacional en México, además de que muchas de las fieles llevan por nombre “Guadalupe”; algunas otras, cuando se casan, desean dedicarle su ramo de novia a la Morenita.

“Los iconos son como una ventana hacia el cielo, donde Dios nos mira y nosotros podemos mirar hacia él; Dios es la luz y los iconos refleja esta luz divina”, expresa Marcos.

El sacerdote indica que, siempre detrás del altar de la iglesia, se pinta a Cristo Pantocrático, como el sumo sacerdote, acompañado de los Santos, San Juan Crisóstomo y San Basilio.

La Catedral de San Pedro y San Pablo se consagró ante la presencia de 11 arzobispos ortodoxos de Siria, Líbano, Europa, América y Australia.

[b]Diferencias[/b]

Aunque la Iglesia Ortodoxa de Antioquía tiene muchas coincidencias con la Iglesia Católica Apostólica Romana, como el culto a la Virgen a los Santos y los Sacramentos, también tiene diferencias.

Una de ellas es que no se rigen por una figura papal o de sumo pontífice como en Roma; la autoridad de la Iglesia Ortodoxa es un santo sínodo.

La misa se da cantada, y el sacerdote la oficia de espalda a los fieles, viendo de frente a la imagen de Jesucristo; no recurren al confesionario, no creen en el Purgatorio ni tampoco en el pecado original, por lo que, asegura el sacerdote, los niños no nacen pecadores, sino con los resultados del pecado, como la muerte y la enfermedad; por eso para ellos el bautizo es renacimiento.

“Respecto al Espíritu Santo, que para los católicos procede del Padre y del Hijo, para los ortodoxos procede del Padre”, aclara Marcos.

“Realmente es una manera de ver las cosas a través del alfabeto un poco diferente entre Oriente y Occidente. La Iglesia Ortodoxa considera que el Dios Padre es uno, que del Padre nace el Hijo, y del Padre procede el Espíritu Santo, por eso los tres tienen la misma naturaleza, porque la fuente de la divinidad es única”.

La separación de las iglesias ortodoxas y católica se dio en el momento en que Carlo Magno pidió que el Papa de Roma tuviera mayor autoridad sobre toda la Iglesia de Cristo.

Su intención era tener mayor influencia y poder, como emperador romano, sobre todos los cristianos del mundo; pero los patriarcas de Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén no estuvieron de acuerdo.

La separación no fue tan drástica en aquel entonces; siempre existió la intención de unirse nuevamente, pero al caer todos los patriarcados ortodoxos bajo el poder del gobierno turco-otomano por más de cuatro siglos, se acabó toda relación con Occidente.

Para la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía el arte es de índole sacramental. De acuerdo con la esencia y misión de la Iglesia, cuando el hombre escribe, pinta, compone o canta, refleja la luz del Espíritu Santo.

Por eso la Iglesia Ortodoxa publica en su página web que, contrario a lo que suele pensarse, no está en contra de la renovación: “El arte ortodoxo, con sus colores y expresiones, con sus reglas y cánones, procura escribir la única verdad: la santidad que transfigura al mundo en el Reino de Dios, en el lugar de su complacencia”.

De esa forma la Iglesia Ortodoxa predica la fe y representa los pasajes sagrados de la tradición cristiana.

[b]Gran capacidad[/b]

La Catedral de San Pedro y San Pablo, ubicado en Huixquilucan, Estado de México, inició su construcción en el 2008, y apenas se está terminando en este 2013. Es realmente una iglesia muy grande: caben alrededor de 750 personas sentadas.

Su construcción se planeó porque era una necesidad atender a los tres mil devotos de ascendencia árabe que viven en la Ciudad de México y el área conurbada, explica el vicario arzobispal, Andrés Marcos.

El inmueble está dedicado a San Pedro y San Pablo, debido a que son los fundadores del Patriarcado Antioqueño; se dice que pasaron siete años en Antioquía, donde fundaron la Iglesia.

Asimismo, estos personajes representan un icono de la unión de la Iglesia Católica Apostólica Romana y la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, razones suficientes para que el Arzobispo Metropolitano de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe, Antonio Chedraoui, decidiera dedicarles esta Catedral.

“Al poner a San Pedro y San Pablo, es una forma de mostrar ese anhelo de unión de las dos iglesias, que oficialmente se separaron en el año de 1054, debido al alejamiento cultural entre Oriente y Occidente”.

Esta imponente catedral en Bosque Real fue edificada por el arquitecto Jorge Trad Aboumrad y el ingeniero José Josef.

En su cúpula, que está a 36 metros de altura, se observa a Jesús sosteniendo al mundo; aparece dando la bendición con la mano derecha, y portando la Bilbia en la mano izquierda.