La Cátedra Hugo Gutiérrez Vega, esfuerzo de difusión

En la cita libresca de Guadalajara se presentará una nueva edición del primer libro del poeta, "Buscando amor", con prólogo de Alberti.
El poeta, ensayista, diplomático, actor y difusor cultural.
El poeta, ensayista, diplomático, actor y difusor cultural. (Porfirio Munguía, Cátedra Hugo Gutierrez Vega)

México

La primera ocasión que se encontró con la poesía fue en su natal Lagos de Moreno (Jalisco). Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015), apenas un pequeño de ocho años, se escapó de la mano de su abuela para ir a saludar al que decían era un poeta, el también boticario del pueblo Francisco González León. "¿Es verdad que usted es un poeta?", preguntó el niño. "Sí, mijito, pero no lo vuelvo a hacer", contestó el bardo modernista. Desde ese lejano día, la amalgama entre Gutiérrez Vega y el universo de lo poético quedó signada.

Muerto el pasado 25 de septiembre en el DF, Gutiérrez Vega legó a las letras no sólo una vasta obra poética sino también un conjunto de textos ensayísticos y periodísticos, traducciones y "una constante actitud humanista" ante la realidad, como anota Alejandro Sánchez, director de la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega. Creada hace seis años bajo los auspicios de la Universidad de Guadalajara, la Cátedra "preserva y difunde la obra" del también actor de teatro y diplomático.

Aunque, dicho también por Sánchez, representa "una experiencia gozosa que desde su fundación logró reunir a su inspirador, sus pares y el público lector, generalmente joven".

En estos años de vida, la Cátedra instauró el Foro de Periodismo Cultural, el Seminario Internacional de Crítica de Arte, los encuentros Internacional de Poetas Letras de la Mar, de Poesía en Lengua Maya y Castellana Voces del Mayab; seminarios, talleres, publicaciones, entre otras. Actividades efectuadas en ciudades como Los Ángeles, Puerto Vallarta, Mérida, Guadalajara, Zacatecas, Querétaro y DF.

"Al encuentro de Vallarta", recuerda Sánchez, "don Hugo le gustaba llamarle el barco imaginario donde viajaremos y nos encontraremos con la poesía y los amigos". Recordar los nombres de quienes, siempre cercanos a la vida y la obra de Gutiérrez Vega, han estado en estas actividades es confirmar un listado de las letras hispanoamericanas actuales de primer nivel: Carlos Monsiváis, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Fernando del Paso, Marco Antonio Campos, Juan Manuel Roca, Juan Villoro, Elsa Cross, Coral Bracho.

Nuevas actividades

Para la inminente versión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Cátedra alista ya el Seminario de Periodismo Cultural y la presentación de una nueva edición del primer libro de poesía de Gutiérrez Vega, Buscado amor (1965). La obra mantendrá el prólogo original, autoría de Rafael Alberti, y las ilustraciones de Claudio Favier.

Buscado amor fue publicado hace 50 años en Buenos Aires por la prestigiosa Losada, e incluso será también editado en Italia en enero próximo, con una traducción del poeta Emilio Coco, a quien el informante identifica como "pieza clave para difundir el trabajo de la Cátedra fuera de nuestro país". Este primer poemario contiene "el compromiso de un sembrador de semillas de las grandes culturas (Grecia, España, Italia, México) que prolongará con el tiempo la obra del nuestro autor".

En Buscado amor, dedicado por el autor a Ignacio Arreola, Alberti escucha una "hermosa voz, a veces desolada y a tientas, aunque siempre capaz de volver clara, pura y joven del más hondo desierto". Evidencia (rara) "en estos días", prosigue, "en estos tiempos ásperos, de hombros que se encogen impunes ante la injusta muerte, cuando parecería que el turbión de la sangre y los escombros segase al hombre todos los sentidos".

Sánchez dice que la poesía de Gutiérrez Vega ha permanecido en el tiempo bien librada de críticas y leída por generaciones. "Don Hugo no escribió una poesía destinada a la crítica; la suya fue una poesía de la naturaleza, de la vida, de la vida diaria".

Para fortuna de los lectores, reconoce Sánchez, la poesía de Gutiérrez Vega se encuentra en buenas ofertas editoriales. Casi en su totalidad en librerías bajo los sellos del Fondo de Cultura Económica y la Universidad de Guadalajara, pero también en los más nuevos Vaso roto (Nuevo León) y Puerta abierta (Colima).

Su labor de periodismo cultural, Bazar de asombros y Esbozos y miradas del bazar de asombros se encuentran en dos tomos de la serie de Conaculta, y recogen lo publicado en La Jornada Semanal, de la que fue su director.

El milagro de la cebolla

Buscado amor, publicado en el Buenos Aires de los años sesenta, contiene un prólogo poético del español Rafael Alberti. Libro que debió de haber sido dictaminado por el chileno Pablo Neruda, entonces lector de la editorial Losada. Posteriormente, Gutiérrez Vega escribiría: "De Neruda aprendí que absolutamente todo es poetizable, que la poesía tiene relación con todos los momentos y todas las circunstancias del mundo: con una bicicleta vieja tirada en un basurero o con el milagro de una cebolla".