La Casa del Colibrí "emprende su vuelo"

La vivienda número 93 de la calle Joel Rocha en la colonia Adolfo Prieto superó la crisis de violencia y ahora es un espacio cultural.
Fue inaugurada la tarde del pasado viernes.
Fue inaugurada la tarde del pasado viernes. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Tras meses de tener una marca de violencia, a la vivienda con el 93 de la calle Joel Rocha en la colonia Adolfo Prieto regresaron las risas, los juegos y las corretizas de decenas de niños.

La biblioteca Casa del Colibrí abrió sus puertas formalmente, convirtiéndose en un espacio para la promoción de la lectura enfocada a los niños y jóvenes.

 Y justamente el vecino principal es un colibrí, que con su acelerado aleteo fue uno de los encargados de inaugurar el espacio ubicado en las calles de Joel Rocha y Eduardo Martínez, en la referida colonia guadalupense.

El espacio nace tras la iniciativa de la asociación La Biblioteca Intercultural con el apoyo de Dulce y Jorge Caballero, miembros de la familia propietaria del inmueble.

Enfocará sus actividades para la promoción de la lectura en niños y jóvenes, además para fomentar actividades culturales entre los vecinos.

La inauguración contó con la visita de unos 20 niños, así como de vecinos del sector y promotores de la lectura. Ellos presenciaron la presentación de la obra El principito y el aviador, a cargo de Orlando Tovar de Foco Teatro.

Brenda de la Torre, directora del espacio, comentó que la apertura del espacio es un sueño cumplido tanto para la asociación como para la familia Caballero.

“Es un espacio que pensamos para que tenga vida con los niños y jóvenes, en especial los de la colonia que hoy nos acompañaron”, dijo.

El espacio cuenta con tres áreas: la sala de lectura juvenil, la infantil y la recepción. Más adelante se habilitarán otros espacios como un jardín de libros.

La biblioteca tendrá actividades como campamentos de verano y demás opciones cuyo objetivo principal es la promoción de la lectura. También cuentan con el apoyo de jóvenes de la UANL y de la Universidad Emiliano Zapata.

Sin embargo, serán los vecinos del sector quienes propongan qué tipo de eventos se pueden realizar en el futuro.

“La idea es que sean ellos (los vecinos) quienes después nos digan en qué horario les parece mejor o qué otras actividades podemos  ofrecerles. Que hagan suyo el espacio”, sostuvo De la Torre.

La casa en la esquina de Joel Rocha y Eduardo Martínez fue testigo de un crimen cometido por el crimen organizado, ocurrido en octubre de 2013. Ahí fueron asesinados una hermana y el padre de Dulce y Jorge, y desde entonces el inmueble había sido abandonado.

Por la tarde del viernes, el ambiente era otro: niños que reían con la obra de teatro, los que corrían por la casa llevando libros en las manos y un colibrí que se paseaba entre la bugambilia de su jardín.