Prieto y Yo-Yo Ma festejarán a Paz

Ell artista mexicano estrenará en Cuba, junto con el chinoestadunidense, una obra de Leo Brouwer inspirada en El arco y la lira para celebrar del centenario de nuestro Premio Nobel
El músico y escritor Carlos Prieto.
El músico y escritor Carlos Prieto. (Juan Carlos Bautista)

Ciudad de México

Quienes hayan escuchado a Carlos Prieto (1937) interpretar en vivo las seis suites de Bach tienen una idea de dónde empieza su reino del cello. Renacentista, Marco Polo mexicano, escritor, lingüista, sabio o detective, a Prieto se le ha dicho de todo, pero más allá de nombres es un mecenas del cello. Además de llevar su Stradivarius a sitios donde nunca se había escuchado o visto este instrumento en los 31 estados del país, de tocar en todos los países donde se habla español y China, URSS e India, o de sus discos y libros, también ha sido arqueólogo, historiador, resucitador y patrocinador de un centenar de partituras.

Las primeras obras que encargó fueron a Blas Galindo y Manuel Enríquez, en los ochenta; y la más reciente, inspirada en El arco y la lira como homenaje del cubano Leo Brouwer a Octavio Paz por su centenario, la estrenará en concierto histórico el 11 de octubre en el Teatro Martí de La Habana con Yo-Yo Ma, quien así será el primer músico estadunidense de ese nivel que toqué en Cuba en medio siglo.

Con la partitura de la sonata de Brouwer en el atril y una carta del autor en la mesa, Prieto adelanta a Dominical MILENIO, en su casa-museo del cello, que unos días antes del concierto habanero estrenará en México con Yo-Yo Ma otra obra también para dos chelos y dos guitarras, de Samuel Zyman, igual encargada por ambos.

En los anaqueles del librero de su estudio, entre fotos con Stravinsky, Yo-Yo Ma, Rostropovich o Gabriel García Márquez, se agrupan numerosos folders con las decenas de obras encargadas, estrenadas, dedicadas a él o halladas por Prieto en los últimos 35 años. Entre ellas, de Ricardo Castro, Joaquín Rodrigo, Carlos Chávez, Manuel Elías, Emmanuel Arias, Federico Ibarra, Astor Piazzola, Mario Lavista, José Antonio Alcaraz, Joaquín Gutiérrez Heras, Marcela Rodríguez, Arturo Márquez, Luis Herrera de la Fuente, Alexis Aranda, María Teresa Prieto, Eugenio Toussaint o Xavier Montsalvatge.


¿Cómo ha cambiado la historia del violonchelo?

El violenchelo desde hace tiempo fue miembro fundamental de las orquestas; donde había un repertorio menos rico era en conciertos para chelo y orquesta. Muchos de los grandes músicos, como Mozart, Beethoven o Brahms, no compusieron obras de ese tipo. Pero dos violonchelistas tuvieron una gran importancia en el siglo XX para el desarrollo del chelo: Pablo Casals, quien fue el primero que llenó una sala en Europa, y más adelante Mstislav Rostropovich, quien se dio a la misión de enriquecer de una manera extraordinaria el repertorio para este instrumento, al encargar obras a enormes músicos como Shostakovich, Prokofiev o Britten. Yo he intentado seguir haciendo lo mismo que él.


¿Entonces usted se inspiró en Rostropovich para encargar obras?

No. Yo conocía a Rostropovich y sabía lo que él hacía. Pero cuando empecé a ir de gira fuera de México, sí me decían: “¿Por qué no tocas algún concierto de un mexicano?”, me daba cuenta que sólo había uno de Ricardo Castro, de fines del siglo XIX, y que no se tocó hasta que lo estrené en 1981. El repertorio mexicano de conciertos para chelo lo contaba usted con los dedos de una mano y le sobraban dedos. Entonces me puse en contacto con varios músicos para interesarlos en componer para chelo.


¿Fue difícil interesarlos?

No mostraban interés porque no tenían la certeza de que fueran a tocarse sus obras. Pero vieron que yo sí tenía un gran interés no solo en enriquecer el repertorio del violonchelo sino además en tocar las obras. Y no solo tocarlas, sino muchísimas las he grabado en México. Así empecé esta labor con compositores mexicanos y luego la amplíe a los de América Latina, España, Inglaterra, Estados Unidos, Sudáfrica, en fin, al resto del mundo. Llevo estrenadas alrededor de 100 obras de compositores de muchos países.


¿Estrenadas y encargadas por usted todas?

De ese centenar, muchas fueron encargadas por mí, otras no se habían tocado nunca y me tocó a mí estrenarlas. Una lista está en mi libro Las aventuras de un violonchelo (4a ed. 2011), aunque ahí faltan las más recientes. Empecé a encargar obras con Blas Galindo (1987) y luego con Manuel Enríquez (1987). Muchas me fueron dedicadas sin que yo las hubiera encargado. Otras las he estrenado porque las he localizado, por ejemplo un concierto de Carlos Chávez (1987, inconcluso), del cual nadie conocía su existencia y yo tuve la fortuna de encontrarlo, tocarlo en la sala Nezahualcóyotl y grabarlo.


¿Con cuál compositor pasó más trabajos?

Yo era muy amigo de un gran compositor, Joaquín Gutiérrez Heras, y admiraba mucho su estilo. Y le dije: “Joaquín, tú tienes que componer un concierto para violonchelo y orquesta”, y me dijo: “Pues sí, como no”. Para no hacerle el cuento largo, tardó ocho o nueve años en componerlo. Luego supe que lo había iniciado, pero no le gustó y lo rompió. Finalmente compuso una obra concertante para violonchelo y orquesta magnífica, que estrené en EU con mi hijo Carlos Miguel Prieto como director, y tuvimos de invitado especial a Joaquín. Luego la grabé. Excelente obra.


Platíqueme de la sonata de Brouwer que estrenará en La Habana con Yo-Yo Ma. Lleva un nombre muy pesado en la partitura, El arco y la lira, imagino que tiene que ver con Octavio Paz.

¿Cómo surgió esto? Soy amigo desde hace muchísimos años de este gran chelista que es Yo-Yo Ma, por ahí hay muchas fotos con él, vacacionamos cada año. Tenemos, además, violonchelos que son hermanos, dos Stradivarius: él el Davidov y yo el Piatti. Toqué con él en Bellas Artes, en Boston, en muchas partes. Un día estábamos ensayando aquí precisamente y me avisó mi esposa que se estaba enfriando la comida. Iba yo a guardar el chelo en el estuche y me dijo Yo-Yo Ma, que es un hombre con gran sentido del humor: “No, no, vamos a dejar los dos chelos fuera de sus estuches, uno cerca del otro, a ver si hay un chispazo de atracción, a ver si dentro de unos meses nacen algunos stradivaritus”.

A los nueve meses nos vimos en Boston y, sin saludarme, me preguntó: “¿Te nacieron chelitos?”. Le contesté: No, no pasó nada. “Esto no lo podemos dejar así”, dijo Yo-Yo, “vamos a encargar a un compositor una obra para los dos violonchelos”. Y escogimos a Samuel Zyman, que así compuso la Suite para dos violonchelos que tocamos en Bellas Artes cuando Yo-Yo vino a México en 2007”.


Luego, hace dos años Prieto y Yo-Yo Ma estaban en Sevilla, durante Semana Santa, y el violonchelista estadunidense, que estaba en Andalucía por primera vez, se impresionó mucho por los cánticos y las procesiones y dijo a su amigo:  “Oye, tenemos que encargar alguna otra obra para dos violonchelos”.

Prieto le dio a escoger entre un compositor español, otro más y Zyman, y Yo-Yo Ma eligió: “Mira, ¿para qué batallamos?, Zyman compuso una excelente obra para dos chelos, encarguémosle otra para dos chelos y dos guitarras, que es lo que hemos estado viendo todo el tiempo en Sevilla”, dijo a Prieto.

“Al mismo tiempo yo conocía al compositor cubano Leo Brouwer, quien además es un gran guitarrista. Y se me ocurrió que él también podría componer otra obra para dos chelos y dos guitarras, le encargamos una obra y él lo tomó con enorme interés”, relata Prieto.

Así, de esas vacaciones entre Yo-Yo Ma y Prieto nacieron dos obras más, ambas para dos chelos y dos guitarras; una de Zyman, que ambos estrenarán en México, y la de Brouwer, a estrenarse en Cuba.

La segunda, Sonata para doble dúo “El arco y la lira”, que Yo-Yo Ma, Carlos Prieto y el Brasil Guitar Duo van a estrenar en el festival anual Leo Brouwer en la capital cubana el próximo 11 de octubre, tiene dos motivos más de interés: Brouwer, que la dedicó a ambos chelistas, la compuso en honor “al coloso de la literatura Latinoamericana”, Octavio Paz, por su centenario de natalicio este 2014; pero además, su estreno implicará la primera participación de un músico estadunidense del nivel de Yo-Yo Ma en un concierto en Cuba desde el triunfo de su Revolución.

El portal del VI Festival Leo Brouwer de Música de Cámara ya consigna información del magno evento: “Teatro Martí. La Habana, 8:30 pm. Músicos: Carlos Prieto (México), Yo-Yo Ma (EU), Ricardo Gallén (España), Brasil Guitar Duo (Brasil). Obras de Brouwer”, que cumple 75 años.

A ello Prieto agrega que tocará también con su amigo la Suite para dos chelos de Zyman.

“La semana pasada (la entrevista se realizó el 12 de agosto) Yo-Yo Ma y yo tuvimos un ensayo en Boston”, dice Prieto, quien ya ha tocado en dos ocasiones en Cuba, en 1993 y en 2010, no así su amigo.

“Yo-Yo Ma nunca ha estado en Cuba porque los artistas de Estados Unidos —él es hijo de chinos, nació en París, pero es ciudadano de EU— no podían ir a Cuba. Y hasta hace muy poco no estábamos muy seguros de que el Departamento de Estado le iba a dar el permiso para ir a La Habana a estrenar esta obra, pero finalmente ya se lo dio”, explica Prieto.


¿Y en Cuba ya también dieron permiso?

Ahí no hay absolutamente ningún problema, ahí lo están esperando con los brazos abiertos.


Pero Paz (a quien se rinde homenaje con la obra) no era para nada bien visto por La Habana.

No, para nada.


¿Cómo es la Sonata para doble dúo “El arco y la lira” en honor a Paz?

Consta de tres movimientos que duran alrededor de 20 minutos. El primero, “Encuentro y celebración”, empieza con un solo del primer chelo, que por culpa de Yo-Yo Ma yo voy a tocar, porque él me dijo que yo tengo la culpa en gran medida de que se haya compuesto esta obra. Después entra la primera guitarra, la segunda, y tocan ya los cuatro instrumentos, un vivace... “Celebración”. El “Encuentro” es la primera parte, donde se conocen los cuatro instrumentos; luego viene la “Celebración”, un movimiento rapidísimo. El segundo movimiento se llama “Lírica”, y es el más lírico. El tercero se llama “Pulso de la tierra”. Aquí desde el principio están los cuatro instrumentos, hay una parte lenta con cadenzas para cada uno de los instrumentos solistas, para primera guitarra, segunda; primer chelo, segundo, y luego se regresa al molto vivace con que empieza este movimiento y termina así, en molto vivace.


Respecto a la Suite para dos chelos y dos guitarras que días antes al concierto en Cuba Prieto y Yo-Yo Ma estrenarán en México, dice no tener más detalles, pero adelanta que “tiene sabor andaluz”.

Prieto, además de músico, ingresó en 2012 a la Academia Mexicana de la Lengua gracias a su obra literaria que incluye nueve libros —con prólogos de Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Yo-Yo Ma o Jorge Volpi—, entre ellos Las aventuras de un violonchelo, De la URSS a Rusia, Shostakovich, genio y figura, Por la milenaria China y Cinco mil años de palabras (todos en el FCE); Alrededor del mundo con un violonchelo y Apuntes sobre la historia de la música en México (Seminario de Cultura Mexicana).


¿Conoce algún caso como el suyo en México, de ser artista, escritor y a la vez mecenas de la música?

Yo no me pongo para nada como ejemplo.


Debería ¿no?

Yo solo quiero tocar.