Caminatas y sacrificios valen la pena el día de la Guadalupana

Aproximadamente 6 millones de fieles acudieron a la Basílica.
Portan la imagen en cuadros, playeras y otros objetos.
Portan la imagen en cuadros, playeras y otros objetos. (Jorge Carballo)

México

Los 40 segundos que están a los pies de la imagen de la virgen de Guadalupe “valen la pena” para visitarla en su día. Algunos llegan exhaustos después del peregrinar que inician horas antes y más si su recorrido fue de rodillas para pagar una manda y así agradecer el favor recibido.

Ayer se dieron cerca de 6 millones de fieles en el santuario mariano para festejar el 482 aniversario de las apariciones de la Morenita del Tepeyac.

Un trabajo que en este día pasa desapercibido es el de las “colectoras”, quienes se encargan de solicitar la limosna, la mayoría de los fieles las ignoran, porque van directo a visitar a la Guadalupana.

Pero ellas se mantienen firmes y ofrecen sus servicios de manera voluntaria 24 horas, con breves descansos para su comida.

Un grupo de estas jóvenes de 15 años de edad, que se encuentran en su etapa inicial en la congregación de las Hermanas Guadalupanas de la Reparación Eucarística, comentaron que este día es especial porque la gente da una muestra de su fe.

Pero algunos “pese a que vienen a ver a la virgen, no se portan bien, avientan a la gente o se enojan”, además, mencionaron que “hay algunos papás que les dicen a sus hijos: No llores porque eres hombre, y no los dejan expresar sus emociones, eso no está bien”.

Sin embargo, admiran a aquellos padres que presentan a sus pequeños hijos ante la Guadalupana porque “los ofrecen para que reciban la bendición.

Entre las miles de imágenes que portaron ayer los fieles en la Basílica en cuadros, en estampados, en cobijas, gorras, capas y playeras, no pasó desapercibida la imagen de casi un metro que se transportaba en bicicleta, propiedad de la señora Eloísa García, quien desde Chalco la trasladó durante cuatro horas a la Basílica.

A la Guadalupana, dijo, la tiene en su recámara, porque de esta forma se “siente segura, ya que su esposo se sale a trabajar y ella se queda sola con sus hijos”. 

En las ceremonias se recordó que la virgen de Guadalupe es la Emperatriz de América, por eso rezó por la Iglesia Latinoamérica, y también para proteja a las mujeres y a los migrantes, así como a la fe y por el bienestar del mundo.