Vigor y melancolía con temas de Tchaikovsky

La violinista polaca Erika Dobosiewicz se presentó con la Camerata de Coahuila en el noveno concierto de temporada en el Teatro Nazas de Torreón.

Torreón, Coahuila

Con dos obras de Tchaikovsky, se vivió el noveno concierto de la temporada primavera-verano de la Camerata de Coahuila en el Teatro Nazas de Torreón, la noche de este viernes.

La vigorosa, melancólica y vibrante música del ruso fue interpretada con maestría bajo la batuta de Ramón Shade.

Como solista invitada estuvo la violinista de origen polaco Erika Dobosiewicz, graduada del Conservatorio de Música Federico Chopin en su natal Varsovia.

La primera pieza interpretada fue el único Concierto para violín y orquesta en Re mayor Opus 35, en tres movimientos. Fue escrito por Tchaikovsky, justo cuando se recuperaba de su desastroso matrimonio y convalecía de amor en la ciudad de Clarens, Suiza.

A pesar de estar escrito en tonalidad mayor, es posible percatarse de algunos sombríos pasajes en este concierto que lleva al oído la belleza de la buena música.

De alguna forma, el violín de la artista invitada no lució como debió hacerlo. Por momentos algunas notas se iban o se escuchaban deshilachadas y en otras ocasiones, algún desafino aparecía ante el oído de los asistentes, aunque esto se notó menos con el respaldo de los demás músicos.

Tras el intermedio siguieron con la Sinfonía número 2 en Do menor, Op. 17, escrita en cuatro movimientos

Esta pieza es la segunda sinfonía escrita por Piotr Ilich en el año 1872 y es la más corta en su repertorio.

Bella por el uso de melodías folklórikas de la hermosa Ucrania, nación de moda ante su anexión a la Rusia de Vladimir Putin.

La sinfonía lleva el sobrenombre de Pequeña Rusia, pintando un hermoso cuadro acústico de la tradicional gran patria del este de Europa.