Mística noche con José María Gallardo del Rey

La Camerata de Coahuila llevó con sus melodías a los laguneros hasta tierras españolas, en su cuarto concierto que se vistió de rojo, amarillo y rojo.
Cuarto concierto de la Camerata de Coahuila dirigido por Ramón Shade y con el guitarrista invitado José María Gallardo del Rey.
Cuarto concierto de la Camerata de Coahuila dirigido por Ramón Shade y con el guitarrista invitado José María Gallardo del Rey. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

La noche del cuarto concierto de la temporada primavera - verano, Camerata de Coahuila se vistió de rojo, amarillo y rojo.

Trasladó a los melómanos laguneros hasta España, la tierra del flamenco pero en el Teatro Nazas.

Fueron seleccionadas melodías cuyos compositores se inspiraron en el día a día de la vida española, música que como dijo el compositor ruso Mikhail Glinka (1804-1857), "fue hecha por el pueblo y que nosotros simplemente arreglamos".

Notas sinónimo de misticismo y con un concierto sinónimo de España fue que la Camerata de Coahuila celebró su cuarto concierto de temporada.

La primer pieza de la noche perteneció al compositor propietario de la frase anterior, que si bien fue ruso, se inspiró para componer 'Recuerdos de una Noche de verano en Madrid', Obertura española No. 2, luego de un viaje que realizó ahí.

Para la interpretación siguiente participó José María Gallardo del Rey, el guitarrista español invitado. Su intervención fue en el 'Concierto de Aranjuez' de Joaquín Rodrigo (1901-1999).

Los dedos de Gallardo del Rey saltaban de traste en traste de la guitarra como si estuvieran bailando flamenco, ejecutando una composición que irradia la esencia de pasión y misticismo de una noche en España, transpiró olor a magnolias y cantó el canto de las aves, tal y como su autor la concibió.

Al término del 'Concierto de Aranjuez' y tras los estridentes aplausos que el público regaló al guitarrista invitado, volvió al escenario para mostrar algo más de su talento, a través de una composición de Manuel de Falla (1876-1946).

Posteriormente Camerata de Coahuila con sus cuerdas y alientos rezó 'La oración del torero', obra construída por el compositor de Sevilla, Joaquín Turina (1882-1949), la cual cabe en el género de 'música programática', pues a través de armonías y melodías trata de plasmar la realidad tal cual es, como Vivaldi lo hizo con Las cuatro estaciones.

El cierre de la noche fue la danza española de 'La vida breve', composición de Manuel de Falla, la cual está basada en un poema de Carlos Hernández Shaw.

Cuenta la historia de Salud, una gitana de Granada que está enamorada de Paco, un señorito prometido con una joven rica de su misma clase social.

De esta manera, con historias de pasión española, con notas sinónimo de misticismo y con un concierto sinónimo de España fue que la Camerata de Coahuila celebró su cuarto concierto de temporada.