Camerata Coahuila fusiona Contrabajo y Viola

La orquesta en su noveno concierto de temporada en el Teatro Nazas, interpretó una sinfonía mezclando ambos instrumentos, algo poco común que resultó bien logrado.

Torreón, Coahuila

La Camerata de Coahuila, realizó su noveno concierto de temporada en el Teatro Nazas, bajo la dirección de Mario Rodríguez Taboada, director invitado para esta fecha, en donde por primera vez la orquesta interpretó la Sinfonía Concertante para Contrabajo y Viola de Dittersdorf, en algo que resultó interesante, arriesgado y bien logrado.

El concierto abrió el programa con la Obertura Leonora No. 3 de Beethoven, que constó de una introducción rica en modulaciones misteriosas.

En esta obra Beethoven incluye una "llamada" de trompeta y en donde el primer tema viene presentado sutilmente por un solo de flauta y fagot, en la Exposición fueron violines primeros y cellos.

La coda se inicia con un pasaje para la orquesta, muy rápido y que de los primeros violines llega a toda la orquesta para terminar de manera grandiosa. De una duración de doce a catorce minutos.

El tema principal mostró un desarrollo dramático como un puente que llevó nuevamente al principio pero en una intensa sección central.

Momento después fueron los solistas Úrsula Amargós en la viola y Daniel R. Olivares en el contrabajo, quienes interpretaron la Sinfonía Concertante para Contrabajo y Viola de Dittersdorf.

"Es una combinación muy poco común, ya que no es frecuente que se mezclen estos instrumentos, lo que resulta en una fusión muy interesante de escuchar", manifestó Daniel R. Olivares.

La música de Dittersdorf es popular en el mejor sentido del término, llena de encantadoras ocurrencias.  En este caso de un carácter ligero,  alegre y divertido, llena de gran variedad melódica con destacados pasajes bien interpretados por los solistas. 

En la segunda parte, la Sinfonía No. 8 “inconclusa” de Schubert,  bajo el compás de los movimientos del director invitado Mario Rodríguez Taboada,  fue una muestran de sutil melodía que gradualmente acumuló fuerza y volumen. 

El tema principal mostró un desarrollo dramático como un puente que llevó nuevamente al principio pero en una intensa sección central. Sus temas se alternaron  elaborados y variados transportando al público a una música de nueva tonalidad que llegó calladamente a su conclusión.

Durante mucho tiempo se desató una especulación sobre las razones por las que Schubert dejó inconclusa está su octava Sinfonía.