La majestuosidad de Brahms se sintió en el Teatro Nazas

La Camerata de Coahuila, bajo la dirección de Ramón Shade, compartió el escenario con el maestro Emilio Angulo, quien fue ovacionado de pie por el público.
Erika Dobosiewicz y Ramón Shade.
Podían escucharse las fuertes respiraciones del maestro Shade en los momentos más álgidos. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

Grandioso, Johanes Brahms fue la elección para el programa de esta noche para la Camerata de Coahuila en las instalaciones del Teatro Nazas.

En punto de las 20:30 horas, las puertas se cerraron, aunque al exterior de la sala, los que llegaron tarde también escuchaban la música.

Bajo la dirección del maestro Ramón Shade, el invitado de lujo fue el maestro Emilio Angulo, originario de Puebla, pianista de gran trayectoria que ejecutó con maestría la primera de las piezas seleccionadas.

Desde la Viena del Romanticismo, a mitades del siglo XIX, la primer pieza que se tocó este viernes veraniego fue el "Concierto para Piano número 1 Op. 15", en tonalidad de Re menor, la más melancólica de la escala musical.

Previo a la tercera llamada, aún sonaban algunos celulares, mientras los integrantes de la Camerata volteaban a ver feo al asiento de donde venía el sonido.

Cuatro movimientos, ya más optimistas desde las vibraciones de los instrumentos musicales, inundaron el Teatro Nazas.

Majestuoso, el primer movimiento fue tal. Fue una pieza en el que las manos de terciopelo del maestro Angulo lograron sacar del piano sonidos hermosos, en la gama de las melancólicas tonalidades azules, desde las más pálidas y suaves, hasta las más rotundas y abisales.

Al segundo movimiento, Adagio, se acentuaron más las oscuridades de la tristeza que esta tonalidad musical dota a cada melodía, erizando algunas pieles. Cerró un Rondo Allegro non troppo, con aires aún nostálgicos, alegres pero no tanto.

Para el intermedio, el maestro Emilio Angulo fue aplaudido de pie por los asistentes. Entonces pudieron pasar a sus asientos los que no llegaron en punto de las 20:30, por respeto a la audiencia y al trabajo artístico.

Aún en Re, pero ya en su contraparte tonal, mayor, la segunda parte del programa se integró por la "Serenata para Orquesta número 1 Op. 11".

Es una de las dos serenatas que escribió el glorioso Brahms. Se aleja un poco del modelo sinfónico romántico debido a que según citan algunas fuentes históricas, Brahms se sentía intimidado por la grandeza de Beethoven.

Pero esto le permitió adquirir un estilo propio que hay que destacar, ha sido atinado y para muestra, la seranata de este concierto.

Cuatro movimientos, ya más optimistas desde las vibraciones de los instrumentos musicales, inundaron el Teatro Nazas: Allegro molto, Adagio non troppo, Scherzo Allegro, Rondo Allegro.

Podían escucharse las fuertes respiraciones del maestro Shade en los momentos más álgidos de la interpretación de la Camerata, que hay que decir sostiene un gran nivel interpretativo.