Cambio en hombres, clave para la equidad de género

Se debe fortalecer su participación en el hogar. Expertos coinciden en que las cuotas de género ayudan, pero son insuficientes si no se cambia la percepción del rol masculino.
Expertos coinciden en que las cuotas de género ayudan, pero son insuficientes si no se cambia la percepción del rol masculino.
Expertos coinciden en que las cuotas de género ayudan, pero son insuficientes si no se cambia la percepción del rol masculino. (Shutterstock)

Ciudad de México

Según la Organización internacional del Trabajo (OIT), al paso que avanza la sociedad, faltan 80 años para lograr la equidad de género, destacaron cinco especialistas en el tema durante el panel “Empoderamiento de la Mujer”, que se realizó en el noveno Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables.

“Eso es un montón de tiempo y no podemos esperar tanto para lograrlo”, destacó Luciano Azum Lobb, director general de Tupperware Brands México, al coincidir con otros expositores en que el machismo sigue presente en las empresas, las organizaciones y los gobiernos, a pesar de que ya hay más espacios para la participación femenina.

Problema cultural

Uno de los principales problemas en ese ámbito es que “en el mundo real seguimos avocados a laborar todo el día y la mujer tiene que trabajar solo medio tiempo por esas condiciones culturales que tenemos asentadas”, destacó el panelista Oscar Ortiz Milán, director general de Investigación y Estadísticas en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

“Hoy el mundo está construido por una estructura social que es patriarcal, está en todos los niveles y ha inhabilitado que la mujer participe”, abundó Lorena Vázquez Ordaz, directora de la ONG The Hunger Project México, quien reprochó que la mayoría de los programas sociales para equidad de género “están orientados a que la mujer se capacite, participe, genere confianza en sí misma, pero se quedan en un nivel muy básico”.

Vázquez Ordaz detalló que “se nos está olvidando la otra parte, porque para que eso ocurra necesitamos crear políticas para que el hombre tome parte de sus responsabilidades que estaban dadas por cultura a la mujer y entonces crear esfuerzos como el de flexibilización de horarios también para ellos”.

La directiva de la ONG resaltó que “necesitamos transformar esos paradigmas en empresas y gobiernos, porque no nos damos cuenta de que la carga de trabajo de una mujer es altísima, sobre todo en el área rural. En un día tienen hasta seis horas más de labores que los hombres, y las soluciones que estamos dando están orientadas a que todavía trabajen más”.

María Gisela Noble Colín, directora Fundación Walmart México, reiteró que “en realidad vivimos en una cultura machista donde inclusive nosotras mismas tenernos que creernos que tenemos un rol distinto. Creo que la mayor brecha es a veces con aquellos tratos sutiles que los hombres tienen hacia nosotras, y nuestro autoconcepto se engancha en eso y se limita”.

Ortiz Milán destacó que las 26 millones de mujeres que se dedican al hogar “hacen una actividad sustancial, no las mencionamos en las estadísticas cuando hablamos de cuestiones laborales, pero esa labor contribuye al desarrollo familiar, a la formación de los hijos”.

El funcionario de la STPS abundó que eso debe cambiar, pues “es fundamental la equidad en cuanto a disposiciones para fortalecer la participación del hombre en las actividades del hogar”.

Sin embargo, desde el punto de vista del gobierno, aunque los hombres no tienen derecho, por ejemplo, a una licencia de paternidad, “hay una iniciativa para modificar la ley laboral en ese sentido”.

De acuerdo con el funcionario “ese es un buen ejemplo, porque esos son los grandes pasos que tenemos que dar, la equidad se debe impulsar también para los hombres en cuestiones de involucramiento en la educación de los hijos y de los roles familiares adicionales al trabajo”.

Dar capacitación

Vázquez Ordaz destacó que para el empoderamiento de la mujer, además de crear nuevas masculinidades, es necesario realizar capacitaciones, porque en algunos casos, como en India, lograron que las mujeres participaran en la toma de decisiones políticas, pero llegaban a los puestos sin conocimiento.

“Es importante que una vez que lleguen a ese espacio no sea un espacio perdido. Un grave error es pensar que, porque la mujer ya llegó a ese espacio ya está preparada”, destacó.

Al respecto, María Lourdes Arana, directora comercial de Telefónica México, destacó que son indispensables los programas de capacitación para las mujeres que lleguen a puestos altos o directivos debido a que hay tan pocas que no cuentan con un modelo a seguir.

Las compañías, abundó, no deben percibir eso como un gasto, ya que “en las empresas donde hay participación de la mujer en los puestos directivos y de liderazgo se da 14 por ciento más de utilidades; al final es rentable tenerlas en los puestos altos”.

Además, añadió Arana, otra de las cosas más importantes para que las mujeres sean tan productivas es “implementar políticas internas para que puedan tener un equilibrio entre la vida personal y la vida laboral”.

Otro beneficio comprobado, según la directiva de Telefónica, es que “cuando la mujer participa en el mundo laboral se reducen los índices de pobreza, pero también es importante para su familia porque genera más equidad en su hogar, lo que facilita la convivencia y hace mucho más sana la vida en toda la sociedad”.

En el aspecto económico, Azum Lobb destacó que “es buen negocio invertir en mujeres porque ellas están mejor educadas; según la OCDE, 21 por ciento tiene título universitario contra 18 por ciento de los hombres. También son más responsables, pues según la Secretaría de Hacienda 99 por ciento de las que contraen un crédito lo liquida en tiempo y forma”.

El directivo destacó que ellas “generan un mayor impacto en la comunidad debido a que entre 70 y 90 por ciento de los ingresos que una mujer recibe lo destina a su familia y a la comunidad, cuando en el caso de los hombres ese indicador es máximo de 40 por ciento de lo que gana”.

Ante ese panorama, Ortiz Milán concluyó que en México hay 62 millones de mujeres, “lo que significa 62 millones de talentos, de posibilidades productivas, que están desafortunadamente desaprovechadas”.  




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