Callejones sin salida, motor de mi obra: Vila-Matas 

El autor lanza una crítica a los "best sellers" y denuncia a esa parte de la industria editorial que quiere erradicar todo lo “que suena intelectual”.

Guadalajara

La obra de Enrique Vila-Matas “cuestiona la frágil condición de la literatura y reflexiona sobre los límites y desafíos en el mundo contemporáneo”, dijo Patricia Martínez, representante del jurado que otorgó al escritor español el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

En su discurso al inaugurar la 29 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el literato se refirió al futuro de la novela y de la escritura, y a sus búsquedas personales, en las que busca complicarse la vida: “Así he venido trabajando estos años, trabajando en libros difíciles que llevaba lo más lejos posible, hasta sus límites”.

Agregó el galardonado: “Cada libro que escribía parecía llevarme a dejar de escribir. Lo publicaba y me instalaba en un estado de callejón sin salida, y los amigos volvían a hacerme la pregunta habitual: ‘Y después de esto, ¿qué vas a hacer?’ Y yo pensaba que todo había terminado. Me costaba salir de ese callejón. Pero, por suerte, siempre a última hora, me acordaba de que la inteligencia es el arte de saber encontrar un pequeño hueco por donde escapar de la situación que nos tiene atrapados.

“Los callejones sin salida han sido el motor de mi obra”, afirmó Vila-Matas, y se refirió a lo que pensaba de ese futuro, con el desarrollo de un arte difícil, en el que espectadores y lectores “devendrían artistas y poetas”, o en el que surgirían libros donde “la forma fuera el contenido y el contenido fuera la forma.

“Pero luego las cosas se torcieron y, entre sombras de Grey, ahora triunfa la corriente de aire, siempre tan limitada, de los novelistas con tendencia obtusa al ‘desfile cinematográfico de las cosas’, por no hablar de la corriente de los libros que nos jactamos generosamente de haber leído de un tirón”.

A la inauguración también asistió Fernando del Paso, quien fue recibido con aplausos.

Una fiesta

Según Vila-Matas, a la baja capacidad de atención ha contribuido una industria editorial que está erradicando de la literatura todo aquello que nos quiere hacer creer que es demasiado pesado, que va demasiado cargado de sentido o que puede parecer intelectual.

“La FIL recibe a una nación protagónica en la construcción de la civilización occidental, que se une a México en este año dual”, destacó Raúl Padilla López, presidente del comité organizador del encuentro editorial.

Para Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta, es “una celebración por la gente, por los lectores y autores que sostienen la palabra, el diálogo, la lectura, como un bastión contra la barbarie y un pilar de la cultura universal.

“Es un reconocimiento a su indispensable papel en la formación de las personas, a su poder para identificarnos y abrir puertas al reconocimiento del otro y a su fuerza para volvernos empáticos, principio de la armonía y la cohesión social”, concluyó.

En la FIL participan 2 mil editoriales, 20 mil profesionales del libro de 36 países y se espera una asistencia de 740 mil visitantes.