Calacas Jazz Band lanza su disco 'Bien bonito'

En este material la banda mexicana recupera piezas de hace un siglo para crear un ambiente festivo durante sus conciertos.
El grupo surgió a fines del 2006 en una escuela de música.
El grupo surgió a fines del 2006 en una escuela de música. (Especial)

Ciudad de México

A fines de 2006, varios alumnos de la Escuela de Música DIM tenían que presentar un ejemplo del trabajo de ensamble. Alguien llevó una partitura de "Sweet Substitute" y montaron la pieza sin saber de qué se trataba. Fue tal su éxito que decidieron averiguar de dónde provenía esta música tan jubilosa.

Con su magia, "Sweet Substitute", composición de Jelly Roll Morton, uno de los grandes del jazz de principios del siglo XX, invitó a los jóvenes a seguir con el ensamble e investigar sobre esa época. Así nació Calacas Jazz Band, grupo que, en su primer disco, Gracias por cooperar, incluyó una sabrosa colección de piezas del llamado hot jazz, como "After You've Gone", "All of Me", "Sweet Georgia Brown" y "Royal Garden Blues, más una canción de Hank Williams y el tema de La pantera rosa.

Aunque tocan principalmente música de hace un siglo, Cristian Merino, quien ejecuta el banjo, la guitarra y el ukulele, dice que entre sus seguidores hay mucha gente joven, de entre 18 y 25 años. "Tocamos esta música con mucha fuerza; le damos un enfoque propio, lo que llama mucho la atención de los jóvenes. Es una música muy alegre, con mucho sentido del humor, que se presta para hacer cualquier cosa, y nosotros disfrutamos mucho tocarla en cualquier tipo de escenario. A la gente mayor también le gusta lo que hacemos y le sorprende que estemos tan jóvenes y toquemos este tipo de música".

El nombre del grupo obedece a que su primera presentación fue en un Día de Muertos, y alguien sugirió Calaveritas de Azúcar, que luego cambiaron a Calacas Jazz Band. En su segundo disco, producción independiente, incluyeron material de Clarence Williams y otros compositores, con canciones que, afirma Merino, "son muy apacibles, muy románticas, y otras más 'rasposas', como decimos nosotros".

Es tal la algarabía del grupo en el escenario que en muchas ocasiones la gente no resiste y se para a bailar. "Basta que una persona se ponga a bailar para que encienda a los demás. En una boda nos contrataron para amenizar y una señora se paró a bailar, luego se unieron sus nietas y, de repente, ya teníamos a toda la gente bailando. ¡Hasta contrataron por otra hora!", comenta el guitarrista con una sonrisa.