Cafés de antaño se esmeran por no desaparecer

Reconocidos establecimientos de la zona metropolitana que datan de más de medio siglo albergan pláticas amenas, cultura y sentimientos de nostalgia.

Monterrey

Lugares de encuentro, de pasar horas platicando y alejados, en la mayoría de casos, de la dependencia al celular y sus redes sociales...

Esas son las cafeterías de Monterrey. Con su dinámica de socializar de antaño, ahora son pocas pero todavía se conservan, en gran medida, por la fidelidad de sus clientes.

Nombres como La Coliseo, Café Peña o San Pedro, así como el reconocidísimo AL son algunos de estos ejemplos, donde además de un buen café se encuentra una excelente charla.

“El trato directo, la charla entre dos conocidos o amigos, mantener el diálogo, son cualidades que estos lugares tienen pero que poco a poco se van perdiendo”, refiere el cronista gastronómico Juan Jaime Gutiérrez, el Conde de Agualeguas.

SITIOS PARA RECORDAR

Aunque pocos, las cafeterías o restaurantes tradicionales en la ciudad continúan ofreciendo una variedad de bebidas y platillos apegados a la comida regional.

El menudo, el asado de puerco, las enchiladas –rojas o verdes–, así como las diferentes preparaciones del huevo son los platillos recurrentes. Pero tampoco faltan las hamburguesas o los hot-dogs.

La mayoría sobrepasan los 50 años de antigüedad y son testigos del paso de generaciones.

“Es común encontrarse con gente que te dice que los traía el abuelito de niños, y ahora ellos traen a sus hijos o, incluso, a sus nietos”, responde José Otero Rodríguez, responsable del AL.

Cuando la ciudad se limitaba al centro de Monterrey, era frecuente que personalidades del ámbito social, político, de la farándula o intelectual frecuentaran estos lugares. La investigadora de la comida regional Lulú Pedraza ha referido cómo toda una pléyade de estrellas de la lucha libre mexicana se daba cita en la cafetería La Coliseo, fundada en 1948.

“Los luchadores que llegaban temprano el día de la función cruzaban la avenida Colón, desde la Coliseo, y llegaban a pedir café”, refiere.

La mayoría de las veces, la familia es quien sigue estando involucrada directamente con el negocio, siendo en algunos casos la tercera generación al frente.

EN DEFENSA DEL BRASIL

En la última semana se dio a conocer que el Café Nuevo Brasil tiene problemas económicos que ponen en riesgo su continuidad.

Para el historiador Héctor Jaime Treviño, el Brasil es un espacio que la comunidad regiomontana debe apoyar para que no se pierda. Incluso, las mismas autoridades políticas, añade.

“Es un espacio para la promoción cultural y de todo pensamiento que está fuera de las normas oficiales. Creo que todos debemos unirnos a esta cruzada para evitar la pérdida de este espacio cultural porque ya casi no hay lugares así en Monterrey”, expuso.

En la misma línea se refirió el Conde de Agualeguas, quien reconoció que el Brasil ha sido un espacio que durante toda su trayectoria ha promovido el libre pensamiento y las manifestaciones culturales.

“Es lamentable que no acudamos a este tipo de espacios. Está el Mesón del Gallo o el espacio de Chucho Cuéllar, dedicado a promover la cultura, y no acudimos a apoyarlos. Sería muy lamentable su pérdida porque en estos espacios se fomenta el diálogo cercano ante una realidad que se comunica sólo por el celular”, criticó.