Weill renace con voluntad 'punk' en 'Cabaret brise-jour'

Con piezas tomadas de los tres periodos creativos del compositor alemán, L’Orchestre d’Hommes-Orchestres desafía las convenciones.
El grupo fundado en Quebec hace 12 años trabaja con el concepto de “música que se ve”.
El grupo fundado en Quebec hace 12 años trabaja con el concepto de “música que se ve”. (FCHM)

México

En una escena de La ópera de tres centavos, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, uno de los personajes se pregunta: "¿Quién es más criminal: aquel que roba un banco o aquel que lo funda?" Ochenta y siete años después del estreno de la obra musical en Berlín, la pregunta, con toda su carga de humor negro, sigue vigente.

La permanencia del espíritu crítico de las canciones de Weill se evidencia en la propuesta del colectivo quebequense L'Orchestre d'Hommes-Orchestres (LODHO), que presentará el espectáculo Cabaret brise-jour, basado en el repertorio de uno de los autores más críticos de la Alemania nazi. Las funciones en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, del 8 al 10 de abril, forman parte del Festival del Centro Histórico.

En conferencia de prensa celebrada ayer en el teatro, Brumo Buchard, integrante de LODHO, dijo que trabajan bajo el "concepto de música que se ve. Nuestro trabajo se caracteriza por el encuentro entre la música, lo visual y el teatro, vamos de un contexto a otro. Por ejemplo, actualmente estamos trabajando en material para un disco y también para una exposición. Y ahora estamos en México para presentar la obra de Weill en un espectáculo musical y de cabaret".

Simon Pouin dijo que la responsabilidad de todos los integrantes de la compañía es colegiada, "así que no hay una mirada exterior a lo que hacemos, sino muchas miradas exteriores. Esto le da un color particular a la estructura escénica, lo que podrán ver en el espectáculo. No hay un director artístico: todos somos directores artísticos. Todos participamos en todo: administración, gestión, creación, dirección... Esto nos brinda resultados que no podemos anticipar. Algunas creaciones tardan muchos años y las vamos desarrollando frente al público".

El grupo comparte la idea de Weill, quien decía que nunca había "entendido la diferencia entre la música seria y la música ligera. Solo hay música buena y música mala". Buchard dijo que tomaron "canciones de sus tres periodos: berlinés, parisino y estadunidense. Nos interesa en particular mezclar la cultura popular con la alta cultura, pero a través de técnicas contemporáneas de escritura. Queremos encontrar en las canciones de Weill un eco de nuestro propio trabajo, como si viéramos en un espejo nuestro propio camino a través de su obra".

Pouin señaló que se han acercado a este repertorio de manera "respetuosa e irrespetuosa. De una pieza a otra pasamos de la estética alemana de los años veinte a una pieza de rock, al folk estadunidense, al pop... Todo eso se mezcla con bastante facilidad para ensalzar el propósito de las canciones". Esto les permite homogeneizar el repertorio, terció Buchard, quien dijo que mezclan "instrumentos tradicionales como la guitarra, el contrabajo y el piano, con instrumentos inventados o traficados entre todos los objetos que están en el escenario".

Buchard indicó que "es un teatro de acciones en presente. En el escenario no contamos una historia sino presentamos una serie de canciones que parecen dibujarse en el momento y dejan al espectador en libertad para interpretar lo que ve. En cuanto al repertorio, exploramos más allá de las canciones más populares de Weill y tocamos piezas menos conocidas. Marcamos un contraste entre los diferentes periodos de su música y algunas partes de las canciones están dentro del espectáculo, pero son difíciles de encontrar."

Hay una gran fortaleza en las palabras del compositor alemán, conceden los integrantes de la agrupación. Sin embargo, señaló Buchard, "el espectáculo no descansa todo en las palabras. Cantamos en tres idiomas: alemán, francés e inglés. Las palabras cuentan historias que tienen que ver con nuestra presencia en el escenario, pero es el juego entre las palabras que se escuchan, y las imágenes que se ven, lo que dialoga con el espectador. Toda la profundidad de la ficción que nos ha inspirado está en el escenario."

La orquesta funciona con una rigurosa indisciplina, aseguró Pouin. "Hay una voluntad punk de desafiar las convenciones. Creo que esta manera de trabajar se reproduce en el escenario de una manera muy particular que no se define por una u otra disciplina. Hay gente a la que le gusta lo que hacemos y gente a la que no le gusta".

L'Orchestre d'Hommes-Orchestres se presentará hoy, mañana y el viernes en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Donceles 36, Centro Histórico, 20:30 horas.