Y Buena Vista Social Club hizo bailar al mundo

En un libro de reciente aparición, el periodista cubano Juan Carlos Roque resume la historia de ese proyecto musical que reunió a veteranos intérpretes de la isla.
“Nadie pensaba que iba a ser un suceso grande”, ha expresado Omara Portuondo, aquí compartiendo micrófonos con Ibrahim Ferrer.
“Nadie pensaba que iba a ser un suceso grande”, ha expresado Omara Portuondo, aquí compartiendo micrófonos con Ibrahim Ferrer. (Cuartoscuro)

México

Hace dos décadas nadie hubiera presagiado el éxito que tendría el disco Buena Vista Social Club (World Circuit, 1996), un proyecto que pondría a la música cubana bajo los reflectores del mundo. Al respecto, la cantante Omara Portuondo ha comentado: “Nadie pensaba que iba a ser un suceso grande. Como dijo Violeta Parra en su canción: gracias a la vida que nos ha dado tanto”.

Todo un fenómeno de ventas, el álbum volvió celebridades mundiales a Omara, Rubén González, Compay Segundo, Eliades Ochoa, Barbarito Torres, Amadito Valdés y otros músicos. Si alguien ha estado atento al desarrollo de este fenómeno ha sido el periodista cubano Juan Carlos Roque, quien acaba de editar el libro Cómo Cuba puso a bailar el mundo: veinte años del Buena Vista (Librosenred, 2016).

La obra contiene amenas entrevistas con prácticamente todos los integrantes del grupo cubano que por estos días insiste en despedirse. Sin embargo, parece que el público multigeneracional que los sigue y abarrota sus conciertos no acepta la palabra “retiro”.

Como productor durante muchos años para Radio Nederland, Roque comenzó a difundir la música del grupo desde la edición del disco, pero se puso a investigar el tema a profundidad a partir del año 2000, dice en entrevista a MILENIO. Radio Nederland lo apoyó en la realización del proyecto, que incluyó viajar a distintos países para entrevistar a los músicos, así como para editar una caja de discos compactos con los diez programas de la serie radiofónica Buena Vista Social Club, el camino del éxito (hoy agotado).

¿Qué significó para ti realizar esta obra?

Es un libro de muchas emociones, de muchos afectos, porque esos músicos tocaron mi corazón de muchas maneras. Busqué en ellos lo que quizá no habían tenido oportunidad de decir en otras entrevistas, de contar un poco de sus vidas, de su amor por la música... Hay cosas lindas porque la mayoría de ellos son músicos de una edad avanzada, con muchas anécdotas y vivencias. Pero no solamente eso, sino también está la manera de decir; por ejemplo, la frase que me dijo Ibrahim Ferrer: “Yo no sé hablar de mí”, cuando la escuché me estremeció enormemente. A partir de ahí logré una familiarización con él que me dejó entrar en su vida casi privada, en sus recuerdos y sus emociones.

¿Cómo fue la entrevista con Omara Portuondo?

Si bien en ese momento Omara no estaba del todo preparada para la entrevista, creo que, a pesar de que no logré sacar del todo lo que yo quería, sí me dijo cosas que me removieron. Tenía frente a mí a la figura que respeto mucho, y de alguna manera me acerqué a la historia de la música que interpretaba, pero también a la historia de la música de esa época, cuando las agrupaciones vocales eran apreciadas no solo en Cuba, sino en otros países latinoamericanos.

Buena Vista Social Club es un nombre que se ha quedado asociado a la música cubana.

Hay que aclarar que Buena Vista Social Club es el nombre de un proyecto; nunca fue una orquesta o un grupo, sino una reunión de músicos cubanos de distintas agrupaciones que se unieron a este proyecto que tomó tanto vuelo e interés mundial, que la disquera y los propios músicos decidieron extenderlo. Al principio se hicieron dos grandes conciertos en Ámsterdam y otro en Nueva York, los que dieron lugar al documental de Wim Wenders.

 ¿Qué es para ti Buena Vista Social Club?

Un fenómeno universal y único. Sí, hay músicos que históricamente se han unido a otros y han grabado un disco juntos, pero 20 años de un proyecto así, que ha salido de gira y ha tenido su evolución in crescendo, es un fenómeno único. Aunque se fue apagando porque sus principales figuras nos dijeron adiós, dejaron su impronta y su música, que van a valer siempre, pero su partida fue mermando lo que era la formación original.

Un entrañable Rubén González

Juan Carlos Roque logró establecer una relación de familiaridad con todos los músicos de Buena Vista Social Club, pero afirma que “la entrevista más tierna —por usar un adjetivo calificativo— fue la que tuve con Rubén González. Hay que tener en cuenta que entrevistaba a una institución musical en Cuba. En ese momento, Rubén padecía alzhéimer ya bastante avanzado. Eso hace que yo tenga que utilizar una técnica distinta: llevar dos entrevistas paralelas. Una, cuando tenía esos momentos de lucidez y traía recuerdos hermosos de su carrera musical y de su paso por la vida como pianista. La otra fue con ese Rubén que se perdía y que no lograba decirme algo coherente”.

Sin embargo, en medio de las lagunas de la memoria, el músico todavía tocaba de manera prodigiosa: “Lo hermoso es que se sentaba frente al piano y era capaz de tocar innumerables melodías de muchos años atrás. Era fantástico verlo tocar de la manera que lo hacía, sin partitura alguna. A pesar de su enfermedad podía ejecutar la música de una manera brillante”.