Bruja contra piratas

Contraataque a todos esos actos oscuros que, gracias a la tecnología, se han esparcido como plaga de vampiros por el mundo.
Método muy fino pero espeluznante.
Método muy fino pero espeluznante. (Especial)

México

En este mes, como tradición sempiterna, se hace imposible no hablar de los muertos, tema de por sí fascinante que se sustenta en que todos —los de arriba y los de abajo— somos carne de cañón por el miedo que provocan: escalofrío, tembladeras, respiración entrecortada y carne de gallina. El buen cine de terror alimenta mucho esa sensación; afortunadamente, solo es cine.

Al estar filmando una historia sobre una bruja malvada que secuestra niños para aterrorizarlos y luego sacarles los ojos, un accidente ocasiona que la actriz, cuando la están linchando los padres de los niños, muera de verdad, lo que origina una maldición que cae en el público que se atreve a verla; pero dicha maldición adquiere una fuerza mayúscula si la película es pirata.

Es imposible retraerse de la fascinación, aunque los ojos nos sean arrancados por una bruja que camina descalza arrastrando un pie y dejando una materia pútrida y bituminosa como señal de que está cerca; así, permanecemos embebidos en la pantalla.

Si la piratería es un delito, la brujería, como la maneja el autor tailandés de Vienen por ti, resulta una paradoja en extremo, pues la plantea como contraataque a todos esos actos oscuros que, gracias a la tecnología, se han esparcido como plaga de vampiros por el mundo.

El método de la bruja es muy fino pero espeluznante: cuando el filme está siendo pirateado y llega a la escena del linchamiento, primero se le aparece al corsario y lo llena de terror, lo persigue entre las butacas de un cine vacío, le saca los ojos con una filosa navaja o con sus dedos puntiagudos para, finalmente, meterlo en la historia de la película como una nueva víctima.

En Vienen por ti se plantea que los piratas se confabulan con los exhibidores por una módica suma, permitiéndoles delinquir a ciertas horas de la noche; estos individuos son una organización capaz de hacer caminar al “héroe” con los ojos vendados, hasta el extremo de que una tabla lo hará caer a un mar infestado de tiburones.

¡Vivan las brujas sin miramientos porque así se gana una guerra! ¡Vivan los finales abiertos a la maldad sobrenatural en pos de la justicia contra los que hieren la salud de los derechos del autor cinematográfico! ¡Que todos los piratas sean entregados a la bruja para que alimente su bondadosa maldad y los carteles publicitarios demuestren que están vivos por esa maldición asiática que los nutre, cada vez más, de víctimas corsarias!

¡Qué se aparezca la bruja y acabe con ellos! Y no es amenaza, simplemente advertencia.

 

Vienen por ti” (Tailandia, 2008), dirigida por Sopon Sukdapisit, con Chantawit Tamasaewee y Sakulrath Thomas.