Borlaug, un científico “comprometido y humilde”

En el centenario del natalicio del padre de la Revolución Verde, el investigador mexicano Ricardo J. Peña revela detalles de cómo trabajaba el visionario estadunidense.

México

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Norman E. Borlaug (1914-2009), Premio Nobel de la Paz en 1970, quien a pesar de ser estadunidense vivió más de cuatro décadas en México desarrollando su investigación y los especialistas nacionales lo recuerdan como un gran jefe y colega.

En entrevista con MILENIO, el doctor Ricardo J. Peña, investigador del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) que trabajó de la mano con Borlaug, comentó que “el padre de la Revolución Verde tenía un sentido de humildad que convencía para comprometerse”.

Preparaba el desayuno

Peña, quien fue jefe del Laboratorio de Química y Calidad de Trigo del Cimmyt hasta 2013, detalló que en el laboratorio del Cimmyt “el trabajo lo comenzábamos a las 5:00 de la mañana, él a esa hora llegaba y veía que ya había un grupo de seis o siete personas, la jornada duraba hasta las 10:00 pm.

“El doctor Borlaug decía: ‘Me da gusto verlos trabajando y yo les voy a preparar el desayuno’, el hombre de mayor jerarquía con entusiasmo se ponía a hacer una comida sencilla para todos los que estábamos ahí, desde ayudantes hasta ingenieros”, narró el científico mexicano que sigue trabajando como asesor del centro.

“Ese sentido de humildad nos convencía a nosotros para también comprometernos, él nos decía: ‘Ustedes están luchando para que haya alimento en el mundo’; siempre estaba hablando de su filosofía, de que había que trabajar en el Cimmyt para que hubiera más acceso a los alimentos, y era una lucha continua”, abundó.

Peña destacó que “ese apapacho, una palmada en la espalda, un apretón de manos —que él se lo daba a todo mundo—, hacían que fuera muy querido. Fue una persona que con su ejemplo y su actitud convencía; desde que lo conocí dije: ‘¡Qué bueno que yo llegué a trabajar con él!’. Doy gracias por su tiempo y por su manera de ser”.

Casi mexicano

El científico concluyó su doctorado en fitopatología genética por la Universidad de Minnesota en 1942, y en 1943 el entonces presidente Manuel Ávila Camacho logró un acuerdo con la Fundación Rockefeler para establecer la Oficina de Estudios Especiales (lo que ahora es el Cimmyt), enfocada en incrementar la productividad de cereales básicos, y Borlaug fue contratado para dirigir los esfuerzos en trigo, por lo que vivió en México desde 1944 hasta 1988.

“Llegó en 1944 y permaneció en México más de cuatro décadas, aunque también se dedicó a construir instituciones en otras partes del mundo para mejorar el maíz y el trigo”, comentó Peña.

“Borlaug se dio cuenta de que había que capacitar a jóvenes investigadores mexicanos; con la fundación Rockefeller en los primeros años empezó a conseguir becas para que pudieran estudiar posgrados en universidades donde se estaba haciendo investigación de punta en diferentes países, pero sobre todo en Estados Unidos”, detalló el investigador del Cimmyt.

Otro de los legados de Borlaug en el país, dijo Peña,  fue trabajar directamente con los productores del campo mexicano, los cuales “fueron motivados y se dieron cuenta de que la investigación rendía frutos”, además de que la industria también se vio beneficiada, pues “el material que se cosechaba en el campo tenía que ser evaluado por aspectos de calidad de todo tipo, como contenido de proteína y otras características de procesamiento.

“Borlaug sembró la semilla del concepto de que para que un país sea competitivo hay que educar y capacitar a la gente para que haya continuidad y seguimiento”, opinó Peña.

Gracias al trabajo del científico estadunidense, para 1970 México era autosuficiente en la producción de trigo y podía exportar semillas mejoradas del grano a los países que necesitaban incrementar su producción.

Grandes logros

Peña destacó que hubo dos aspectos del trabajo de Borlaug  que causaron un gran impacto, tanto en México como en el resto del mundo. “Uno de ellos fue el estudio sobre la roya del tallo, en ese entonces era una enfermedad de la planta que afectaba al grano de trigo; la otra fue la estatura de las plantas que en aquel entonces se cultivaban, eran muy altos, tanto que cuando había riego o viento se caían y el cultivo perdía productividad”

El estadunidense introdujo genes en el trigo haciendo cruzamiento tradicional para bajar la estatura de la planta y, “de más de metro y medio que tenían muchas de las variedades de aquel entonces, en los años 50 él logró obtener nuevas con estatura de un metro o menos”, comentó peña.

“Al hacer eso, el nutriente del suelo podía formar más grano y provocar mejor rendimiento, además de que su investigación ayudó a resolver el problema de la roya, bajando la estatura y con un buen manejo del cultivo se pasó de tener rendimientos menores que una tonelada por hectárea, a veces de 600 kilogramos, y empezaron a registrarse valores de dos y hasta tres toneladas por hectárea. Fue un impacto muy importante”, opinó Peña.

“Con su trabajo de muchos años logró convertirse en un ícono, en un ejemplo de hombre que entregó su vida para incrementar la producción de alimentos en el mundo. Él hablaba poco antes de haber fallecido de que había que incrementar los esfuerzos para tener una segunda Revolución Verde, ya que ahora nos enfrentamos a un gran incremento en la población mundial que demanda una fuerte cantidad de alimento”, señaló Peña.

“Si siguiera vivo yo le pediría que nos ayudara a cabildear la donación de recursos para poder seguir trabajando a escala global como él lo hizo”, concluyó.

Claves

Homenajes

- El Congreso de Estados Unidos anunció que hoy develará en el Capitolio una estatua de bronce con la figura de Norman Borlaug para conmemorar el centenario de su nacimiento.

- En Iowa, donde nació el científico, para celebrar su legado dos restaurantes ofrecen platos inspirados en él: la Fong Pizza servirá el Rollo Norman Borlaug.

- El restaurante Sixth St. servirá un plato basado en el tiempo del científico en México, que es una ensalada de trigo al carbón con aguacate, cilantro y una vinagreta de chorizo.

- En México, Bimbo anunció el lanzamiento de una plataforma digital dedicada a las investigaciones de Borlaug y su contribución para fortalecer los sistemas de seguridad alimentaria.