¿De qué sirve un cadáver?

Gunther von Hagens es el autor de la muestra de cuerpos reales Body Worlds Vital, imágenes estéticas e instructivas del interior humano que han sido vistas por 34 millones de personas en 15 países.

Ciudad de México

Rara vez la muerte, con sus versiones tangibles y evidentes (esqueletos, cráneos solitarios, órganos huérfanos, corazones expuestos a la luz), carece de morbo, de duelo o del horror. Tal vez solo el arte, la poesía y la ciencia subliman un cadáver hasta hechizarnos. Un ejemplo es la exposición Body Worlds Vital, que después de dos años abandona el museo Universum de la UNAM, en Ciudad Universitaria.

La muestra va más allá de meras lecciones de anatomía para dummies, se antoja una degustación visual caníbal de la belleza del cuerpo humano y su funcionamiento, su fragilidad y su entereza, de su resistencia al maltrato. De la perseverancia de la vida más allá de la muerte... vía la plastinación, una técnica desarrollada desde 1977 por el alemán Gunther von Hagens para preservar los cadáveres.

“La plastinación transforma el cuerpo, un objeto del luto individual, en un objeto de reverencia, aprendizaje, conocimiento y apreciación”, escribe el mismo Von Hagens al despedir al visitante en la salida de esta exposición que, antes de inaugurarse en el museo universitario el 26 de julio de 2012, ya había sido vista, según los organizadores, por alrededor de 34 millones de personas en otros 15 países.

La técnica consiste en la extracción de fluidos y grasas corporales y su sustitución por resinas reactivas y polímeros, y gracias a ello  se puede observar el maravilloso interior del cuerpo humano, cómo funciona y cómo es afectado por enfermedades como el cáncer, el alzheimer, el tabaquismo, el alcoholismo, la diabetes, la obesidad, o hábitos perniciosos como una mala alimentación.

Los organizadores de Body Worlds Vital, que cierra hoy 10 de agosto y cuya primera versión fue en Tokio en 1995, subrayan así que la exposición busca hacer reflexionar, a través de los muertos, sobre la salud, el estilo de vida y la prevención de enfermedades.


CIENCIA CANÍBAL

Von Hagens rastrea los inicios de la anatomía desde eras muy primitivas de la humanidad.

“El interés inicial por la anatomía humana surgió probablemente entre los caníbales, cuyos motivos eran sobre todo de naturaleza ritual. Creían que al consumir a sus enemigos absorberían la fuerza de éstos”, escribe el científico alemán en su prólogo del catálogo de Body Worlds.

También los museos anatómicos tienen larga historia. Hay algunos tan famosos como La Specola, en Florencia, Italia, que reúne y exhibe decenas de modelos de cuerpos enteros, además de cientos de órganos individuales y partes de cuerpo que datan del siglo XVIII. Pero todos elaborados con cera.

Los cuerpos, órganos, esqueletos y tejidos reales protagonistas de Body Worlds Vital, aunque parezca broma macabra o de humor negro, son de voluntarios. Su última voluntad por escrito fue pertenecer a esta exposición científica para educación de aquellos que algún día los seguiremos al inframundo, al Mictlán, al Cielo (según la creencia) o a la plastinación.

La donación de cuerpos a la ciencia no es novedad, aunque en la antigüedad no era propiamente voluntaria, sino judicial. En su divertido libro Fiambres, la estadunidense Mary Roach nos cuenta “la fascinante vida de los cadáveres” en la actualidad, como pilotos de prueba de autos en la investigación de accidentes de tránsito; como conejillos de indias de futuros médicos; como “soldados” para tiro al blanco en experimentos militares sobre heridas de bala o como manjares en descomposición para insectos en el Complejo de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee en Knoxville, mejor conocido como la “Granja para Cadáveres” (The Body Farm) del célebre doctor William Bass.

Gunther von Hagens en cambio, da quizá una vida más “fascinante” a los cadáveres, pues sobrepasa las clases de anatomía o los experimentos científicos, y está más emparentada con las galerías de arte.

Según el científico alemán, con Body Worlds Vital busca “la presentación estética e instructiva del interior del cuerpo” humano. “Sólo en ese sentido me considero un artista, un artista anatómico”, dice.

En el catálogo internacional de la exposición, Von Hagens recuerda cómo durante el Renacimiento se pasó de embalsamar cadáveres a embelesar a artistas con la maravilla del cuerpo humano, no solo en su belleza exterior sino en su complejidad y perfección interior. La anatomía se convirtió en el objeto del deseo de genios como Leonardo da Vinci en una época prolífica para el arte.

“Las famosas esculturas y pinturas de la época (Renacimiento) solo pudieron realizarse después de estudiar con todo detalle los sistemas esqueléticos y musculares de cuerpos enteros. En ese periodo en el que se combinó el talento artístico y el conocimiento anatómico fueron creados los trabajos más artísticos de la historia de la anatomía”, escribe Von Hagens en este recorrido histórico del catálogo.

También Marta Poggesi, coautora del libro Encyclopaedia Anatomica, sobre La Specola, recuerda en la publicación editada por Taschen que el estudio de la anatomía humana durante el Renacimiento estuvo muy vinculada con la obra de escultores y pintores como Miguel Ángel, Leonardo, Rafael o Tiziano, quienes contribuyeron a los tratados de anatomistas como Vesalio.


EXPOSICIÓN PERSONAL

Pero el público al que atrae Body Worlds llega al Universum por una razón más fuerte que el arte: la simple curiosidad sobre uno mismo. Niños, adolescentes y adultos; estudiantes, profesionistas o amas de casa; mujeres y hombres, familias, van al museo universitario intrigados por aquello que ya poseen: una piel, un cerebro, un corazón, un esqueleto, un músculo...

La exhibición de cuerpos humanos reales “acrecienta el valor de la experiencia, aumenta su intensidad y otorga credibilidad a la exposición, que acaba acercando al individuo a sí mismo de una forma muy especial”, escribe el filósofo Franz Josef Wetz, compatriota de Von Hagens.

Verónica Vázquez, historiadora y profesora de la UAM de 59 años, admite que acudió por inquietud ante “el morbo y la polémica de si se valía hacer una exposición con cuerpos humanos reales”, pero tras su visita se convenció de la naturaleza científica de la muestra, que incluso la motivó y la reafirmó en su voluntad de “donar su cuerpo a la ciencia” al morir, como los protagonistas de Body Worlds Vital.

Laura Baeza, interesada a sus 16 años en anatomía, está convencida del valor de que la muestra esté abierta al público general. “Está bien que sea para todas las personas, pues así se informa más y se da a conocer cómo es por dentro el cuerpo humano”, dice la joven, quien subraya la importancia de que se emplee cuerpos y órganos de personas. Su hermana Diana, de 15 años, destaca el realismo que aporta la plastinación.


La técnica se exhibe en el Universum ya por segunda vez y la capital mexicana es la única ciudad de América Latina donde se ha presentado. En el contexto continental, solo urbes de Estados Unidos la han recibido; ahora hay muestras paralelas en Boston, Salt Lake City (de animales) y en Nueva York. También en Hamburgo, Múnich y Ludwigsburg, en Alemania, y en New Castle, Inglaterra.

Durante Body Worlds Vital en Universum, se dictaron en estos dos años conferencias sobre plastinación, cirugía robótica, donación u órganos artificiales. Participaron los doctores José Figueroa, de la facultad de Medicina de la UNAM, y Santiago Ajá, de Veterinaria, pioneros en la plastinación en México con cadáveres humanos y animales, y el doctor Daniel Barreto.

Aunque se exhiben decenas de órganos, tejidos, cortes de partes de hombres o mujeres en la muestra científica, la fascinación general se concentra en los plastinados de cuerpo entero: una gimnasta sobre una viga de equilibrio; la “Dama X” que parece representar a una ballerina; una clavadista que permite observar el interior de su cuerpo a mitad de un salto a una alberca imaginaria; el organismo de un hombre en reposo, que a través del cristal parece invitarnos a descansar con él; o una pareja, en una de las últimas salas, unida en la misión científica y educativa de un acto sexual explícito y eterno, en el que el espectador descubre el real y auténtico sentido de la palabra “intimidad”.

Polvo serán mas polvo plastinado, parafraseando a Quevedo.