Totalmente sin estilo

Conocido por su inusitada habilidad para hacer de todo lo que le rodea un elemento de percusión, el holandés Han Bennink será una de las figuras seminales del Bestia Festival. 
Han Bennink participará en el Bestia Festival .
Han Bennink participará en el Bestia Festival . (Schorle)

Conocido por su inusitada habilidad para hacer de todo lo que le rodea un elemento de percusión —el piso, la suela de sus zapatos, su boca, un bote de basura, más cualquier tipo de tambor o platillo—, el holandés Han Bennink será una de las figuras seminales del Bestia Festival. En una sesión de improvisación libre se presentará el 19 de noviembre en el Teatro de la Ciudad con el guitarrista Terrie Ex. El cartel incluye un solo de guitarra acústica de Marc Ribot y el dueto Heavy Metal, que comprende al trombonista Ray Anderson y al tubista Bob Stewart.

Duke Ellington bautizó una de sus obras con el nombre, ahora políticamente incorrecto, de A Drum Is A Woman (Un tambor es una mujer), mientras que el brasileño Hermeto Pascoal subió una vez al escenario y tocó un cerdo como instrumento de percusión. Bennink dice que respeta lo que dijo Ellington, "por ser Duke, un músico al que clasifico muy alto, pero estoy totalmente emputado con Hermeto Pascoal...".

Su proverbial buen humor —que nunca hace falta en el escenario— se torna en un momentáneo gesto amargo: "Hace 40 años él y yo íbamos a tocar un dueto, pero dejó el escenario después de 10 segundos y nunca regresó. Yo toqué solo durante 45 minutos y al público le encantó, fue el mejor acompañante. Pero... subir a un escenario a tocar en un cerdo... ¿Sabes qué?: ¡adióooooos!".

Si su set de percusiones puede incluir tornillos, botellas, juguetes, pedazos de maquinaria y todo lo que uno no tenga en mente, le falta el instructivo para armar sus piezas musicales. "No puedo explicar eso, porque si pudiera explicarlo podría escribirlo. Pero como no puedo explicarlo, tengo que tocarlo, gracias a Dios. Y eso también me permite ganarme la vida. Es muy simple, hombre. Yo pienso en mí mismo como alguien totalmente sin estilo: agarro un poquito de aquí, otro poco de allá... Cuando empiezo a tocar solo doy un golpe y pienso: '¿Dios mío, y ahora qué?'. Debe venir lo que sigue, pero no puedes tocar una melodía... Puedes imitar algo, pero no una melodía... Oh, de cualquier forma...".

En su periodo formativo, Han Bennink tocó con músicos estadunidenses expatriados. "Nuestros liberadores fueron los canadienses en 1945, pero nosotros solo escuchábamos música estadunidense... Gracias a Dios, desde los cincuenta tuve un gran apoyo de mi padre, quien me permitía tocar la batería toda la noche y además me admiraba: 'Sigue, sigue, sigue', me decía. Nunca aprendí a leer música, pero sigo en el negocio, así que: ¡a la chingada!", concluye con una risotada.