Frío, disperso y sombrío

De las cenizas de un grupo de culto, Joy Division, surgió otro de igual condición, New Order, una reinvención absoluta luego del suicidio de su líder, Ian Curtis
Bernard Sumner, bajista de Joy Division y New Order
Bernard Sumner, bajista de Joy Division y New Order (Foto: Anton Corbijn)

México

Joy Division “sonaba como Manchester: frío, disperso y, a veces, sombrío”, escribe Bernard Sumner en su autobiografía New Order, Joy Division y yo (Sexto Piso, 2015). El guitarrista y tecladista ha sido protagonista de una insólita historia en el mundo del rock: de las cenizas de un grupo de culto, Joy Division, surgió otro de igual condición, New Order, una reinvención absoluta luego del suicidio de su líder, Ian Curtis, que sufría de epilepsia. De un estilo nihilista, pasaron a un pop electrónico, pero ambas propuestas mantienen una personalidad única que ha cautivado a varias generaciones alrededor del mundo.

Doloroso es el testimonio sobre Curtis, quien se quitó la vida a punto de cumplir 24 años. “Todos tratamos de disuadirlo, hicimos todo lo que pudimos, pero era una persona muy obstinada, había emprendido un camino particular y no iba a desviarse por nadie”.

Con grandes dotes de narrador, Sumner cuenta su infancia en Manchester, tan deprimente como luminosa, desarrollada en un entorno muy difícil, constantemente maltratado por una madre paralítica sumamente rigurosa, cuyos castigos, muchas veces injustos, contrastaban con el afecto que recibía de sus abuelos, tíos, primos y amigos de la calle.

El guitarrista descubrió el poder de la música a través de la película El bueno, el malo y el feo, con la música de Ennio Morricone y las atmósferas de Sergio Leone, si bien ya disfrutaba las canciones de los Rolling Stones, los Kinks, Led Zeppelin y T. Rex. Junto con quien sería el bajista de ambos grupos, Peter Hook —de quien quedaría terriblemente distanciado— emprendió el camino del descubrimiento de la música. “Fue como si se hubiera abierto una caja de la que salía una luz potentísima, y esa luz era la música”, escribe.

Joy Division se formó bajo el influjo del punk, asegura Sumner. “El punk era algo que nos daba una voz, por primera vez, y esa voz estaba gritando a pleno pulmón, justo allí, delante de nosotros.” Luego describe al grupo al inicio de su carrera “como aprendices de albañiles: con esa primera serie de canciones, estábamos construyendo una pared sólo para ver cómo se hacía, con el pleno conocimiento de que después íbamos a derribarla para construir una casa”.

La casa, primero Joy Division, luego New Order, resultó tan sólida que, muchos años después, es visitada por nuevas generaciones, incluso de los hijos de quienes se acercaron a ellos con el primer grupo. Love Will Tear Us Apart, su gran éxito, se volvería “una de las canciones más perdurables que hayamos escrito jamás, si no la que más”, refiere Sumner.