Bergman, una personalidad paradójica, dice Maria Sveland

Escribía para las mujeres grandes personajes y papeles; dicen que ellas “cambiaban cuando trabajaban con él”, afirma la narradora.
Hablará de la neurosis de pareja.
Hablará de la neurosis de pareja. (Xavier Quirarte)

México

Para Bertrand Tavernier, Ingmar Bergman “fue el primero en llevar la metafísica a la pantalla: la religión, la muerte, el existencialismo. Pero lo mejor de Bergman es la manera en la que habla de las mujeres, de la relación entre hombres y mujeres. Es como un minero que excava en busca de la pureza”.

Sus palabras tienen que ver con la permanencia de las cintas del creador sueco fallecido en 2007, como El séptimo sello, Fresas salvajes, De la vida de las marionetas y Fanny y Alexander, entre otras. Su impacto en varias generaciones habla del poder de un cineasta que influyó en su tiempo y más allá. Su vivisección de la relación de pareja en Escenas de un matrimonio impactó tanto en Suecia, que el número de divorcios se incrementó sustancialmente.

Maria Sveland, periodista y narradora, recuerda que vio la cinta por primera vez hace casi 20 años: “Acababa de enamorarme de con quien luego me casé. Vimos la película y leímos el libro. Discutimos en torno al tema porque pensábamos que no constituía una amenaza para nosotros: estábamos enamorados. ‘Nunca seremos como ellos’, decíamos sobre los personajes de la cinta”.

Quince años después las cosas eran distintas. “Al final de nuestro matrimonio, antes de divorciarnos, fuimos a verla como obra de teatro, y la experiencia fue completamente diferente. En silencio tomábamos vino, pero no teníamos nada qué decirnos; realmente nos había golpeado, nos había tocado como no había sucedido 15 años antes. La cinta puede ser usada para tomar la temperatura en un matrimonio”.

Autora de libros relacionados con la problemática del matrimonio y el amor, Sveland está en México para participar en el ciclo Ingmar Bergman-TV, que se proyecta en la Cineteca Nacional hasta el 6 de abril. Hoy a las seis de la tarde hablará sobre la neurosis matrimonial a partir de Escenas de un matrimonio, película a la que está muy ligada.

En entrevista con MILENIO, comenta que uno de sus primeros libros, Bitterfittan (traducida al inglés como Bitter bitch, algo así como “perra amarga”), es su versión de Escenas de un matrimonio. “Es sobre una pareja en estos tiempos y lo que ocurre cuando se vuelven padres y se dan cuenta de que es difícil, porque la sociedad no enseña cómo ser mujer-madre y hombre-padre. Todas las historias que conocemos, los libros, la publicidad, todo lo que nos rodea nos ha enseñado, desde el principio, cómo comportarnos. Por lo tanto, es muy difícil liberarse de tales ideas en la práctica. El libro habla de eso y, en ese sentido, es mi versión de Escenas de un matrimonio. Es mi ira contra el mito del amor y la maternidad”.

Aunque Bergman no era feminista, muchas de sus películas resultan muy feministas, indica Sveland. “Tiene muchos personajes femeninos que son muy complejos, muy fuertes. Por ejemplo, si piensas en Un verano con Mónica, realizada en 1953, era muy radical ver a una mujer que quiere salir a conocer hombres en lugar de quedarse en casa con su hijo. Eso era impactante. Bergman fue una persona muy compleja y paradójica que escribía para las mujeres grandes personajes, grandes papeles. Dicen que las mujeres cambiaban cuando trabajaban con él; claramente tenía algo especial, pero también podía ser muy malo con ellas”.