Bellas Artes ovacionó a Daniela Liebman

Además del Concierto para piano y orquesta número 8 de Mozart, la pianista de 11 años regaló cuatro encores a un público extasiado que no la dejaba ir.
Daniela Liebman en el Palacio de Bellas Artes
Daniela Liebman en el Palacio de Bellas Artes (Tomada de Facebook de Daniela Liebman)

Ciudad de México

A los 11 años, la pianista mexicana Daniela Liebman ya es una artista con tablas. Aunque durante su debut en el Palacio de Bellas Artes al principio acusaba un leve nerviosismo, al final, luego de cuatro encores, la pequeña había conquistado a un público que, arrobado, le pedía más.

La gente había venido a Bellas Artes a disfrutar del concierto de quien es considerada una niña prodigio, pues, entre otros logros, es la primera niña mexicana que ha tocado en el Carnegie Hall de Nueva York, uno de los templos de la música de concierto. Luego del preludio a Apollo et Hyacinthus, de Wolfgang Amadeus Mozart, y la Sinfonía Op. 12, número 4 en re menor G. 506, de Luigi Boccherini, Daniel entró al escenario para realizar su debut con el Concierto para piano y orquesta número 8 en do mayor, K. 246, Lützow, de Mozart.

Vestida de rojo, su figura menuda atravesó el escenario con seguridad y se  colocó frente a la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, dirigida por Anatoly Zatin, gran impulsor en su carrera pianística. Si por momentos se limpiaba el sudor de las manos en el vestido, conforme transcurrió el concierto de Mozart Daniela, adquirió la seguridad y aplomo de quien ha hecho de la música su vida.

Recordamos entonces lo que nos había dicho días antes. Primero, al explicarnos el concierto de Mozart: “los tres movimientos son muy diferentes. El primero es muy divertido y muy vivo, el segundo es más romántico, más lento y muy hermoso, y el tercero es muy rápido, muy vivo”. Luego, sobre el hecho de disfrutar la música: “Cuando llegas a tocar una pieza muchas veces, la dominas y casi sientes como si tú la hubieras escrito. Entonces es tiempo de disfrutar, de dejarte ir y divertirte”.

Al terminar la obra de Mozart, Daniela Liebman fue recibida con un aplauso caluroso que certificaba su triunfo. Tras agradecer la ovación, volvió para tocar un encore. Ya sin acompañamiento orquestal, la pequeña se regodeó en la música, no en un afán protagónico, sino con el deseo de compartir el arte con quienes estaban allí para escucharla.

En lugar de un encore, tocó cuatro, que incluyeron La lieggerezza de Franz Liszt y el Etude Opus 72, número 6 de Moritz Moszkowski, para concluir con Etude Op. 25, número 12 de Frédéric Chopin. La música ofrecida en el interior del Palacio de Bellas Artes, también pudo ser apreciada en un par de pantallas gigantes situadas en el exterior, así como en su ciudad natal, Guadalajara, y en Colima. El concierto también fue filmado, por lo que seguramente será retransmitido próximamente en Canal 22. ¿Sería mucho pedir que se trasmitiera también en los canales comerciales, para que los niños comprobaran que hay otras formas de vida que brillan más que las estrellas de utilería?