El Béjart Ballet: un espejo sacro de lo humano

La agrupación fue fundada por el bailarín y coreógrafo nacido en Marsella, quien "buscaba sacralizar la danza", dice su actual director.
Se presentará en Bellas Artes del 17 al 20 de julio
Se presentará en Bellas Artes del 17 al 20 de julio (Especial)

México

El Béjart Ballet Lausanne, creado por el coreógrafo y bailarín belga Maurice Béjart (Marsella, 1927-Lausana, 2007) regresa a México para presentarse en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes del 17 al 20 de julio. La agrupación, que participó en la inauguración de los Juegos Olímpicos de México en 1968, cuando se hacía llamar Ballet del Siglo XX, montará las coreografías Lo que el amor me dice, Siete danzas griegas y Bolero.

La primera de las puestas en escena fue creada por Béjart en 1974 con la Sinfonía no. 3, de Gustav Mahler, la cual aborda la búsqueda interna de las personas para llegar a algo más completo en sus vidas: "Los ballets de Béjart son como espejos donde la persona se puede encontrar", dice Gil Román, director artístico de la agrupación.

Siete danzas griegas, de 1983, combina formas y solos con la fuerza de la danza griega, mientras que Bolero, obra muy fuerte que todos conocen, y aunque no fue idea original de Maurice Béjart, sí muestra su forma de entender esta pieza: "La coreografía se representa por medio de un striptease, donde los hombres se acercan a la mesa de la bailarina", comentó Román en conferencia de prensa.

La agrupación —que en 2013 presentó El pájaro de fuego durante la celebración del 50 aniversario de la Compañía Nacional de Danza en el Palacio de Bellas Artes— se ha caracterizado desde su fundación por intentar generar "un shock y un encuentro entre los espectadores", pues es lo que le interesaba a Béjart.

Incluso ha sido formadora de muchos bailarines, uno de ellos, el propio Gil Román, quien mencionó que trabajó durante 30 años con Béjart: "Llegué siendo niño a la compañía. La voluntad de Maurice era ir más allá de la anécdota; a él le interesaba crear coreografías que le hicieran sentir algo a la gente. Él buscaba sacralizar la danza y para eso había que alejarse de lo anecdótico y cotidiano".

Al cuestionársele sobre la danza contemporánea que se aprecia en los escenarios —donde a veces los bailarines caminan o corren, pero no hacen ningún paso de baile—, Román explicó que la danza puede ser todo, hasta un gesto cotidiano; el tema se encuentra en el equilibrio y en la composición de la puesta en escena.

Legado

Maurice Béjart creó el Ballet del Siglo XX en 1960 en Bruselas. Con esa compañía recorrió el mundo. Paralelamente creó distintas obras que marcaron su quehacer coreográfico: Sinfonía para un hombre solo (1955), La consagración de la primavera (1956), Misa por los tiempos presentes (1967) y El pájaro de fuego (1970), entre otras.

En 1987 se trasladó a Lausana, Suiza, donde fundó el Béjart Ballet. Aunque falleció 20 años después, su legado sigue vigente. En entrevista previa a la conferencia de prensa, Román, director artístico de la agrupación, dijo que hay que ver qué se ofrece en la danza hoy en día para darse cuenta de la influencia de Béjart: "Literalmente llevó la danza al público general. A mediados del siglo pasado llenó estadios de 30 mil personas".

—¿Cómo determinó el trabajo coreográfico de Maurice Béjart su relación con Jorge Donn, su gran amor?

—Solo podemos hablar sobre los frutos de esa relación: Ce que l'Amour me dit fue creado para Donn. El título lo dice todo.

—¿En qué cree que han contribuido el Ballet del Siglo XX y el Béjart Ballet Lausanne al lenguaje dancístico actual en Europa y el mundo?

—Creó un lenguaje que fue copiado e imitado con mucha frecuencia. Él presentó una visión de lo espiritual, de lo sagrado.

—Béjart escribió alguna vez: "Hay que simplificar y limpiar la danza; redescubrir y vivificar la tradición coreográfica universal: que la gente vea una danza y proyecte en ella su propia vida". ¿Qué tan cierto es esto y cómo se puede hacer?

—Es parte de lo misterioso. Un trabajo logrado se convierte en un espejo para el público. ¡Nosotros no sabemos cómo hacerlo, así que solo lo hacemos!

—Usted empezó a bailar en el Ballet del Siglo XX en 1979, y con el tiempo se hizo director artístico de la agrupación. ¿Qué tan complicado ha sido preservar el legado de Béjart arriba y abajo del escenario?

—Lo más complicado es conservar el mejor nivel de la compañía. Ese es un trabajo importante y permanente que se realiza con los bailarines. Siempre me ha causado placer que mis bailarines bailen bien. En esos momentos me siento parte de ellos.

Formación

-Maurice Béjart nació el 1 de enero de 1927. Comenzó su carrera en Vichy en 1946 y la continuó junto a Janine Charrat, Roland Petit y en el International Ballet de Londres.

-En 1949, durante una gira por Suecia con el Ballet Culberg, descubrió la técnica del expresionismo coreográfico, la cual marcaría su carrera para siempre.

-Su compañía, formada por 40 bailarines, presenta anualmente 80 funciones en diversos países.