Béjart Ballet Lausanne celebra los 80 años de Bellas Artes

La noche  de este jueves  la compañía Suiza ofreció la primera de cinco funciones que se llevarán a cabo este fin de semana, con un programa que pretende homenajear a su fundador Maurice Béjart.
Béjart Ballet Laussane
Béjart Ballet Laussane (Notimex)

Ciudad de México

El  Béjart Ballet Lausanne ofreció la primera de cinco funciones con un programa de tres piezas emblemáticas para celebrar los 80 años del Palacio de Bellas Artes, siempre con una técnica depurada  en cada movimiento.

Sobre el escenario del octogenario recinto lucieron piezas que en rigor estricto literalmente sacaron lustre al piso. Lo clásico y lo moderno se amalgamaron en el programa diseñado para la ocasión, que incluyó las alegóricas obras “Lo que el amor me dice”, “Siete danzas griegas” y “Bolero”, con lo que los asistentes vieron colmadas sus expectativas.

Con esta breve temporada, que al mismo tiempo representa el cierre de la gira 2013-2014 de la compañía internacional, Béjart Ballet Lausanne rindió un tributo a su fundador, el maestro Maurice Béjart, quien creó esta organización dancística en 1987, convirtiéndose muy pronto en una referencia en el mundo coreográfico. En la actualidad es dirigido por quien fue su discípulo, Gil Roman.

Las cinco presentaciones del Béjart Ballet Lausanne se llevan a cabo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. La primera fue la víspera; hoy se presentará de nueva cuenta; mañana sábado 19 habrá dos funciones; y el domingo 20 de julio la última, cuando además se colocarán pantalla gigante en la explanada del palacio marmóreo.

Eso, para que la gente que por alguna razón no pueda acceder a la Sala Principal disfrute de manera gratuita la función, con un sonido profesional y alta definición en la imagen, con lo que el Instituto Nacional de Bellas Artes se propone crear nuevos públicos.

La compañía integrada por 40 bailarines de 15 países presentó “Lo que el amor me dice”, ballet de 1974 con la “Sinfonía No. 3”, de Mahler; “Siete danzas griegas”, con música de Mikis Theodorakis, y el famoso “Bolero”, de Maurice Ravel, creado en 1961 por Béjart (1927-2007) y la cual sobre el escenario es virtuosismo puro.

“Lo que el amor me dice” abrió la noche. El ballet utiliza los tres últimos movimientos de la sinfonía que llevan a quien los escucha y los ve a un mundo poético, como de otra dimensión en la que los ángeles cuentan, es decir, platican y al mismo son tomados en consideración. Una ensoñación cuya atmósfera subyugó a quienes llenaron la sala.

Con las “Siete danzas griegas” el autor procuró encontrar un estilo que evocara un aroma o un olor, pero que al mismo tiempo mantuviera la base de la danza clásica y contemporánea. Parecía una empresa difícil, casi imposible de lograr y sin embargo, el genio del autor pudo concretar el objetivo y hasta crear un perfil propio.

El “Bolero” que cierra el espectáculo sirvió para que Béjart describiera escénicamente la creación de Rabel. Y sin hacer más glosas, el coreógrafo belga retornó al espíritu de “La consagración de la primavera” con un estilo muy diferente.

En comparación de los artistas que antes habían ilustrado coreográficamente al “Bolero”, rechazó lo simplista para expresar lo esencial.