Bellas Artes celebra 80 años con Beethoven

“La música que escribió hace casi 200 años estaba adelantada a su tiempo, por eso ahora suena muy moderna”, asegura la soprano Anna Samuil.
El recinto ha sido un “lugar de encuentro educativo”, señaló Emilio Chuayffet, titular de la SEP, antes del concierto.
El recinto ha sido un “lugar de encuentro educativo”, señaló Emilio Chuayffet, titular de la SEP, antes del concierto. (Javier García)

México

Cuando al célebre matemático Paul Erdos le preguntaron por qué los números son hermosos, respondió: "Es como preguntar por qué es hermosa la Novena sinfonía de Beethoven. Si no ves por qué, nadie puede decírtelo. Sé que los números son bellos. Si no son hermosos, nada lo es".

La Novena sinfonía ha sido utilizada en radio, cine y televisión; en eventos deportivos, amateurs y profesionales; en anuncios comerciales y hasta en fiestas de graduación. El crítico Tom Serve escribió que el Himno a la alegría —con el que culmina la sinfonía— "ha sido adoptado como el lema de dictaduras y también de democracias". Y a pesar de todo, la sinfonía no ha perdido belleza luego de 190 años de su estreno, de ahí que se incluyera en los conciertos de celebración de las ocho décadas del Palacio de Bellas Artes.

Nunca está de más preguntar por qué es hermosa la Novena sinfonía, mucho menos si se tiene enfrente a una pléyade de cantantes de primer nivel, quienes pueden dar luz sobre la obra. Nos referimos a los invitados internacionales al concierto de 80 aniversario, que anoche se presentaron acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), dirigida por Carlos Miguel Prieto, así como el Coro del Teatro de Bellas Artes. Con el mismo elenco, el concierto se repetirá hoy a las 20:00 horas.

La conferencia de prensa previa a su primer concierto parecía una reunión de la Metropolitan Opera (Met) de Nueva York, pues en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes estaban cuatro de sus integrantes: la soprano rusa Anna Samuil, la mezzosoprano búlgara Vesselina Kasarova, el tenor alemán Gerhard Siegel y el bajo austriaco Kurt Rydl. También asistió el pianista mexicano Jorge Federico Osorio, quien interpretó Fantasía para piano, coro y orquesta, de Beethoven, además de estrenar la Fanfarria y fantasía para orquesta de Samuel Zyman.

Anna Samuil recordó que la última vez que había cantado la Novena sinfonía en una gran celebración fue en los Juegos Olímpicos de Londres. Destacó la emoción que le provocaba presentarse en Bellas Artes, pues como gran admiradora de Maria Callas, desde niña ha disfrutado las grabaciones de la diva griega registradas en el foro que celebra 80 años y ella actuaría en el mismo sitio.

Beethoven es importante en nuestros días, indicó, "porque la música que escribió hace casi 200 años estaba adelantada a su tiempo. Por eso ahora suena muy moderna, como si fuera de nuestros días. El papel de los cantantes en la Novena sinfonía es muy importante: sus palabras tienen significado incluso en la actualidad. Cuando vemos lo que ocurre en el mundo en nuestros días, nos damos cuenta de que nada ha cambiado, tenemos los mismos problemas que hace 200 años".

Con una voz capaz de cimbrar paredes, Kurt Rydl mencionó que la gente joven busca una melodía que puede seguir, como es el caso de la del Himno a la alegría. "Sienten esta música dentro de ellos, es algo que pueden cantar, por eso está muy cerca de los jóvenes. Reconocer la música siempre es muy importante para adquirir popularidad, en el sentido positivo de la palabra". Por su parte, Vesselina Kasarova terció que si algo puede destacar de la última sinfonía de Beethoven es "su energía, algo que necesita la humanidad. El mundo necesita más energía, más alegría."

Un "sentimiento de humanidad y optimismo" ronda las obras de Beethoven, aseguró Jorge Federico Osorio. "Aunque la novena sea una obra tan conocida, nuestra responsabilidad, ahora, es que al haber generaciones que no la conocen, debemos seguirla tocando con el mismo respeto de siempre". Sobre la Fantasía para piano, coro y orquesta dijo que no hay "nada que se le parezca. Es una obra aparentemente sencilla, pero se vuelve compleja y, al entrar el coro, la sensación de ser parte de este sonido es maravillosa".

Emblema del poder renovador del arte

Antes del primer concierto por los 80 años del Palacio de Bellas Artes, al que asistieron artistas de diversas disciplinas, funcionaros e invitados especiales, Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, dijo que el recinto ha sido "lugar de encuentro educativo y cultural para la sociedad mexicana desde 1934". Este edificio posee un prestigio excepcional no solo en México, sino fuera de nuestro país; "emblema de la historia y del poder renovador del arte: es una clase de historia viva".

Rafael Tovar y de Teresa, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, recordó que con la construcción del Palacio "se inició una nueva etapa en la vida cultural de un México distinto: le dio un nuevo escenario al México artístico", donde han actuado figuras como Maria Callas, Plácido Domingo, el Ballet Bolshoi y muchos otros. Ahí también se despidió a Frida, Rivera, Octavio Paz o García Márquez. "Los últimos 80 años de las artes mexicanas y universales caben en la memoria del Palacio", indicó Tovar y de Teresa.