El Barbero de Sevilla, la primera de la Filarmónica del Metro

La ópera de Gioacchino Rossini abrió el recital inicial de los jóvenes músicos elegidos bajo la dirección de María Antonia González Gómez.
La fuerza de un artefacto armonioso les entrega una entrada triunfal.
La fuerza de un artefacto armonioso les entrega una entrada triunfal. (Erik Vargas)

Tampico

El retraso del mexicano contagia un poco los tres llamados. Son las 7 en punto de la noche y la gente sigue llegando al Teatro Metropolitano, no importa la fecha especial y la alta expectativa, es la idiosincrasia.

A las 7 y nueve, Elvia Holguera sube al escenario donde ya están los músicos, la mayoría jóvenes, muy jóvenes, y se dirige al público.

"Apenas en febrero de este año" evoca la directora del Metro la convocatoria y los ocho ensayos antes que los 64 toquen juntos, de manera formal, esta noche.

Su mensaje es corto, le da el protagonismo a sus chicos, pero antecede los primeros aplausos. Los instrumentos son afinados en medio de los cuchicheos.

A las siete con catorce la directora de la orquesta, María Antonia González Gómez entra a la sala acústica y vienen los nuevos aplausos, tantos como la gente que sigue entrando.

Se cierran las puertas, se callan las voces, se apagan las luces del auditorio, pero no los celulares. El primer sonido es unisono.

La elegida fue El Barbero de Sevilla, la clásica ópera de Rossini. La orquesta se desenvuelve natural con la fuerza de un artefacto armonioso que les entrega una entrada triunfal y el fulminante cierre le abre una puerta a la ola de aplausos y otra al grupo que espera afuera del teatro que se acomoda rápido entre los asientos y celulares.

El "Concierto para Violonchelo y orquesta en La Menor" luce la exposición del joven altamirense Luis Eduardo Vázquez Castro como solista.

Esta noche importan poco los dispares. Importa la belleza de la armonía, de la exposición aventurada, de la emotividad.

Algunos niños lloran, algunos adultos cuchichean, otros los callan, otros entran, espasmos menores que no rompen la velada.Eduardo se despide con solo antes del intermedio.

La noche cierra entre Arturo Márquez, Liszt, Goldsmith, Offenbach, Tchaikovsky y Rosenhaus