Bárbara

Bárbara Walters
Bárbara Walters (Especial)

Ciudad de México

Bárbara Walters contó alguna vez que carga desde hace tiempo sobre sus espaldas una vergüenza. En el curso de una entrevista, se le ocurrió preguntarle muy seria a Katherine Hepburn: "¿Si usted fuera un árbol, cuál sería?". La mirada y el silencio de la actriz la mandaron al cuerno. A pesar de aquel mal momento en su larga vida profesional, muchos la elogian con frecuencia por su recurso del "cuestionario Proust", que le abre puertas de ese tipo para meter a sus entrevistados en terrenos complicados. Hace unos años ella misma entró por esa puerta y salió como si nada cuando la revista Vanity Fair la sometió al filoso interrogatorio: "Si al morir pudiera regresar a la vida como una persona o una cosa, ¿qué sería?". Walters respondió con toda lealtad a su persona: "Sería yo y haría de nuevo todo lo que he hecho, solo que con más vacaciones".

Lo que ha hecho toda su vida es un periodismo de amplio registro que la ha puesto frente a Fidel Castro, Margaret Thatcher, Boris Yeltsin o Muamar Gadafi desplegando la misma curiosidad y agudeza con que ha enfrentado a Mónica Lewinsky, a Michael Jackson o a Britney Spears. Célebre por su capacidad de convocatoria para sus emisiones televisivas y por su habilidad para entrometerse en la intimidad de sus entrevistados, fue definida alguna vez por el New York Times como "la diva reinante de los informativos estadunidenses".

Poderosa, influyente, oportuna, a veces temida, ha vivido en el periodismo una existencia de privilegio desde que abandonó en su juventud el escritorio de secretaria que ocupaba en una agencia de publicidad. Cuando se plantó al frente de su primer espacio noticioso en la televisión en 1976 comenzó a recibir honorarios por un millón de dólares al año, un sueldo que no recibía ninguno de sus colegas masculinos. Era la primera mujer que encabezaba una emisión periodística de importancia.

Habituada a los encuentros con las celebridades de todo tipo, acaba de entrevistar al presidente Obama. Le soltó a bocajarro: "¿Cree que la primera dama podría ser mejor presidente que usted?". Obama y su mujer tragaron gordo. Pero nadie recordó que Walters tenía una deuda con Michelle Obama por la respuesta que obtuvo cuando le aplicó el Proust hace un par de años con la pregunta del regreso después de la muerte. "Me gustaría regresar como Bo", le dijo muy cándida la primera dama. Bo es el perro de la Casa Blanca.

Muchos estarán suspirando ahora con nostalgia o con alivio. A sus 83, Bárbara Walters insiste en su jubilación en mayo próximo. Sus 52 años de ajetreo periodístico le pesan mucho, se queja. Además, la salud se le escapa de pronto.

Parece difícil imaginar el panorama televisivo estadunidense sin su presencia. Tal vez por eso la noticia ha sido recibida con mucho escepticismo por los espectadores y por los medios. De hecho, sus cercanos la han desmentido cada vez que pueden. Bárbara sin embargo dirá muy pronto su última palabra.