Ballesteros hace del Primero de Mayo un álbum familiar

La idea gustó tanto que los vendedores la conservarán y renovarán cada dos meses.
Fue el ala sur del mercado, en donde se ubican las pollerías donde se montó la muestra.
Fue el ala sur del mercado, en donde se ubican las pollerías donde se montó la muestra. (Héctor Mora)

Pachuca

Qué mejor forma de conocer a una familia que a través de su álbum familiar. Karla Ballesteros se interesó por documentar la vida cotidiana de los locatarios del Mercado Primero de Mayo en Pachuca, y consiguió una exposición con las fotografías que retrataron cuatro generaciones de trabajo y tradición.

Karla se acercó a los130 comerciantes del mercado más tradicional de la ciudad capital, entabló una estrecha amistad con cada uno, asistió a sus asambleas, se desveló y madrugó con ellos, y encontró los estrechos vínculos familiares que unen a todos, y lograr exponer esta intimidad fue su forma de documentar su vida.

“Fue la forma de evidenciar que esta es una gran familia, de un mercado que tiene una gran importancia social y cultural en la ciudad, y por eso recopilé los álbumes familiares, que tienen una fuerte importancia en su historia personal.”

El resultado fue la selección de casi cuarenta fotografías instaladas en el ala sur del edificio, decidido así, pues los mismos comerciantes quisieron equilibrar visualmente su espacio de trabajo, en un área dedicada en su mayoría a la venta de pollo y carne.

Un álbum a la vista de todos, una familia que exhibe su archivo, y en él desnudan parte de su vida privada y cómo el mercado es parte de ésta. Y para conseguirlo la documentalista dedicó un año entero en entablar con una relación, que derivó en una estrecha amistad.

“Siento que puedo llegar y sentir que también es mi casa. Traté de cuidar bastante, en el año que llevo trabajando aquí, el conocer la dinámica del mercado: estuve pendiente de las fiestas, de sus juntas, iba a los eventos que me invitaban; conocí la fuerte migración que hay de gente de Chachahuantla, Puebla, y fui a visitar ese lugar. Al inmiscuirme tanto con ellos accedieron a darme sus álbumes.”

Pero una cosa es hacer amigos, y otra el que éstos exhiban tu vida a tus clientes, y el año de planeación permitió a Karla convencer a los comerciantes de instalar la galería en su mercado, y tanto agradó el resultado que ahora quieren hacerla permanente y cambiar de imágenes cada dos meses.

“Al principio creían que las expondría en un museo, pero el resultado les gustó mucho, y para los de las pollerías mejor, ellos mismos notaban que era el área más pobre visualmente en el edificio, y hoy puede contrastar un poco con el otro lado del mercado donde se cuelgan las piñatas. Les gustó tanto que ya pensaron en convertirla en Galería Primero de Mayo, y prestar el espacio para artistas jóvenes que deseen exponer también”.

¿Y por qué el Primero de Mayo? Dice la joven Ballesteros que siempre le atrajo documentar el trabajo en los mercados, y un primer ejercicio lo inició en Quito, Ecuador, donde realizó una investigación documental en el mercado de San Roque, por lo que a su regreso buscó la manera de concretar su proyecto original.

Claves

Hacen suyo el proyecto

- El Mercado Primero de Mayo luce un álbum familiar peculiar, fotografías de cuatro generaciones de comerciantes que retratan más de un siglo de tradición.

- Karla Ballesteros inscribió su proyecto en el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo (Foecha), e inició un año de trabajo para conseguir una amistad estrecha con los locatarios.

- La exposición de las fotografías se retira en la última semana de enero, pero los comerciantes ya planean que sea la Galería Primero de Mayo, un espacio para exhibir también el arte.