B. B. King: de luto, la realeza del blues

Entregó su vida a esta música y, con su estilo inigualable, llenó de regocijo a quienes tuvieron la fortuna de escucharlo en vivo.
Cuando subía al escenario con su guitarra Lucille electrizaba a su público.
Cuando subía al escenario con su guitarra Lucille electrizaba a su público. (Charles Rex Arbogast/AP)

México

En su autobiografía Blues All Around Me, B. B. King advertía: "Todavía creo que hay prejuicios contra el blues. Los ejecutivos de las disqueras no te lo dicen en la cara, pero creo que, en secreto, piensan que el blues es demasiado simple, muy pasado de moda, demasiado básico para llamar la atención de las masas. Para mí, es la simplicidad del blues lo que lo mantiene vivo e intemporal. El blues nunca morirá".

El jueves en la noche, a los 89 años, murió King, el hombre que entregó su vida al blues y, con su estilo inigualable, llenó de regocijo a quienes tuvieron la fortuna de escucharlo en vivo. Ayer el blues fue noticia de primera plana. B. B. King logró despertar el letargo impuesto al género.

"The thrill is gone" ("La pasión se ha ido"), informa la página electrónica del artista, en alusión a una de sus piezas más conocidas. "El señor King murió en paz a las 9:40 de la noche mientras dormía", agrega, aunque días antes se había hablado de que su agente lo tenía secuestrado e impedía que sus familiares lo visitaran. Se habla ya de una guerra legal entre ambas partes.

Riley B. King se asombraba de haber llegado tan lejos, sobre todo porque había nacido en la pobreza el 16 de septiembre de 1925
en una plantación de Itta Bena, en Misisipi, si bien estuvo rodeado del amor de su madre, su abuela y bisabuela. Desde entonces tuvo pasión por la música.

Reconocimientos como los premios Grammy que ganó, los ingresos al Salón de la Fama del Rock and Roll y de la Blues Foundation y varios doctorados honoris causa otorgados por universidades, quedaban a un lado cuando subía al escenario y electrizaba a su audiencia.

En Blues All Around Me, escrita en colaboración con David Ritz, narra lo que el blues significó en su niñez, cuando ordeñaba vacas y recogía algodón: "El blues significaba esperanza, emoción, emoción pura. Los blues tenían que ver con los sentimientos (...) y sacaban mis emociones de niño. Hacían que quisiera moverme, cantar o tomar la guitarra del reverendo y averiguar cómo hacer esos sonidos maravillosos".

Impulsado por el reverendo Archie Fair, quien lo dejó tener en sus brazos por primera vez una guitarra —que a sus ojos parecía "una muchacha que espera ser tocada" —, y luego por su tío Bukka White (cantante de blues) empezó su carrera músical. Con su primera guitarra y un método que compró por correo en la tienda Sears incursionó en el blues, música que, diría, "es algo que vives".

Y la vida lo llevó a ganarse su primer dinero como músico callejero, llegando a tocar hasta en cuatro pueblos cada noche. El año de 1947 fue crucial para él, pues se instaló en Memphis con Bukka White, quien le enseñó cosas más avanzadas. Un año después triunfaba en el programa radiofónico de Sonny Boy Williamson y se convertía en un locutor muy apreciado, conocido primero como Beale Street Blues Boy, después Blues Boy King y, finalmente, como B. B. King.

Su primer gran éxito fue "Three O'Clock Blues", canción de Lowell Fulson grabada en 1952. Cuatro años después tocaba con su banda prácticamente todo el año, récord que trató de mantener buena parte de su vida. Con una carrera discográfica que va de Singin' the Blues a One Kind, tocó desde pequeños bares y tugurios, hasta en grandes auditorios, clubes y hasta cárceles.

Sus colaboraciones con músicos como Eric Clapton, Stevie Ray Vaughan y U2 —quienes lo reconocieron como su maestro— contribuyeron a ser apreciado por otros públicos. Trabajó sin descanso, hasta que en octubre del año pasado se desmayó en un concierto y entonces se retiró.

En uno de los últimos capítulos de su autobiografía reflexionaba sobre la muerte en estos términos: "No temo a la muerte. Quisiera tener más fe sobre una vida en el más allá, en donde todo será color de rosa, pero no estoy preocupado. Lo que me importa más es el aquí y el ahora. Cuando pienso en la muerte tengo tres preferencias: morir mientras duermo, o sosteniendo a Lucille cuando esté tocando en el escenario, o abrazando a una mujer mientras hacemos el amor".

El rey, como fue su primer deseo, murió en sueños.