ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Arturo Ríos: "No soy mentiroso, solo inventor de historias"

Arturo Ríos participa actualmente en 'Noche de estreno'.
Arturo Ríos participa actualmente en 'Noche de estreno'. (Clasos)

Ciudad de México

Arturo Ríos es un hombre de fuerte temperamento y no reniega del drama, “por eso soy actor”, dice. Ateo y mitómano, solo últimamente, advierte, ha construido una amplia trayectoria en teatro, cine y tv. Actualmente participa en Noche de estreno, una pieza que reflexiona sobre los nervios y el peso de la vejez poco antes de salir a escena. El montaje tiene lugar en el Teatro El Galeón del 14 de mayo al 3 de julio, los jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingo a las 18:00.

¿Los nervios lo dominan o usted los domina a ellos?

Los domino, es algo a lo que estoy muy acostumbrado desde hace tiempo y por fortuna siempre he podido hacerlo.

¿Dónde hace más drama en el escenario o abajo?

En las dos partes. En el teatro profesional llevo 40 años, pero en el de la vida real 63. Va ganando el segundo.

¿En qué situaciones de la vida real es más teatrero?

No me doy cuenta. Últimamente me vuelvo mitómano. He empezado a percatarme de que invento cosas que no ocurrieron exactamente igual. Pero siempre me escudo diciendo que es más interesante mi versión.

¿Es un gran mentiroso?

No soy mentiroso en un sentido pecaminoso, pero soy un inventor de historias, un imaginador que llega a creerse sus propias historias.

¿Es porque no le gusta la historia de su vida?

La historia de mi vida me gusta mucho, pero la ficción siempre es mejor que la realidad. Pensamos en nuestro pasado de una manera ideal, aunque hay partes de mi vida que no me gustan y las he editado, no están en el carrete de mi película.

Por ejemplo…

Algunas no me gustan, otras me dan vergüenza.

¿Tiene algún ritual antes de salir a escena?

Hago ejercicio y trato de concentrarme. A veces les pido ayuda a mis padres que están muertos, me encomiendo a ellos.

¿Qué hace si se equivoca en el escenario?

Uno se tiene que volver un caradura, como si no hubiera pasado nada, y esperar a que se resuelva de alguna manera. Si estoy solo improviso; si estoy acompañado, le deja uno la responsabilidad a otro. Me he vuelto un caradura y cada vez lo manejo mejor.

¿Qué cosas no soporta de usted mismo?

Mi carácter: soy un tanto neurótico, impaciente. Me desespera cuando las cosas no salen a mi ritmo y como yo quiero. A veces me ocurre con mi hijo, porque quiero que reaccione como yo reaccionaría ante una emergencia. Las novias me dicen que soy impositivo.

¿Y cómo le hace con los directores?

Cada vez me cuesta más trabajo sobrellevar la relación con los directores, aunque varían. Afortunadamente con Tony (Antonio Castro), nuestras neurosis combinan bien, pero cuando la neurosis del director y la mía no se combinan bien, soy impaciente. Tengo poco grado de tolerancia antes ciertas situaciones.

¿Esas neurosis las soluciona con sesiones en el diván?

Hace mucho que acudí al diván, pero lo dejé de hacer desde hace tiempo.

¿Hay algún personaje que haya interpretado y por el que siente particular empatía?

Albert Camus, es un hombre que como creador, literato y artista admiro mucho; su sensibilidad, su manera de ver la vida, de ver lo humano. Admiro a Hitler en tanto que no tuvo miedo a la incorrección, es un gran personaje dramático, igual que Jesús. Son de un dramatismo impresionante. Por eso soy actor, me encanta el drama.

¿Su vida ha sido un drama, una comedia o una tragicomedia?

Ha tenido varios niveles de dramatismo pasando por una gama que va desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman.