Artistas urbanos y su lucha contra y para la sociedad

Las paredes, los camiones y los andenes de la Comarca Lagunera son el lienzo para muchos pintores, el escenario para cientos de músicos y el teatro para un sinfín de clowns.
Los artistas urbanos de La Laguna viven en una constante lucha contra y para la sociedad.
Los artistas urbanos de La Laguna viven en una constante lucha contra y para la sociedad. (Especial)

Torreón, Coahuila

¿A qué se le llama "arte"? Pensadores como Platón, Aristóteles, Plotino, los escolásticos, Leibniz y muchos otros más han reflexionado sobre lo bello en relación con la naturaleza, con las actividades humanas y con la naturaleza divina.

Otros estudiosos se refieren al arte de una manera más simple, como un conocimiento intuitivo avocado a la expresión de emociones, estados de ánimo, ideas y formas de pensar de una persona en cierto contexto histórico.

Lo cierto es que las formas de expresión artística siempre van a ser reflejo de la condición humana, de los contextos sociales que atañen al lugar donde se desenvuelve el artista, independientemente del escenario que utilice para decir lo que sea que tenga que decir.

Aunque parezca errado, el espacio donde el artista se exprese, sin importar la disciplina que desempeñe, influye de manera sustancial en el mensaje que se emite y la forma en es que la audiencia lo recibe y lo juzga.

¿Cómo vería el público la obra de Banksy presentada en una galería? El mensaje que la obra pretende perdería su fuerza. Banksy es el seudónimo de un afamado artista urbano británico, cuya obra tiene un gran peso a nivel mundial. Sin embargo no todos los artistas urbanos corren con la misma suerte ni son vistos con los mismos ojos con los que se ve al inglés.

Las paredes, los camiones y los andenes de la Comarca Lagunera son el lienzo para muchos pintores, el escenario para cientos de músicos y el teatro para un sinfín de clowns que no gozan de la fortuna de Banksy.

Algunos son aplaudidos, a otros tantos se les da la vuelta. Para estos artistas existen cantidad de prejuicios, las más delas veces no son expresados con palabras sino con claros mensajes de menosprecio al trabajo que ellos realizan.

Si bien hay unos que dejan de lado el sentido artístico y se dedican tan solo a tocar por necesidad, muchos otros toman sus instrumentos, sus disfraces o sus botes de pintura para decir algo a la sociedad en el escenario más grande y concurrido en el que se pueden presentar, la calle.

Buscando, naturalmente, una remuneración por el trabajo que diariamente intentan perfeccionar para el agrado de su público transeúnte, para que estos no se pasen de largo y se detengan un rato a escucharlos o verlos

EL ACORDEONISTA Y SU ACORDEÓN VERDE

Con su acordeón verde al pecho, Arturo Núñez recorre la urbe de Torreón interpretando lo mismo swing que klezmer, música occidental que balcánica o sones jarochos con su jarana.

Para Arturo, desde muy joven, no había otra cosa que la música. En la preparatoria optó por estudiar la licenciatura en composición en el conservatorio de Saltillo. Fue, cuenta, un estudiante dedicado, que por horas se sentaba a estudiar al piano.

No obstante, a los cinco (de siete) años de estudio abandonó el conservatorio por razones personales y por disgustos con la institución.

"De buenas a primeras ya había quien me decía 'mira, traje a mi novia', o 'mira traje a mi prima, a mis tías, a mi mamá, a mi herma'. Recuerdo que una vez llegó un señor que me dijo que lo había hecho el hombre mas feliz del mundo", recuerda El Primaveras.

La opción de hacer música en la calle fue porque su "dignidad como músico me decía que si esto estoy estudiando, de esto voy a sacar dinero. Un día que no tenía dinero decidí subirme a los camiones a cantar. Fue de cierta forma emocionante, me provocó nervios y vi que sí había una remuneración como para vivir, y por ahi le empece a dar", expresa Arturo.

Mientras corría la entrevista con el acordeonista, se acercó un hombre con copias de actas de nacimiento y demás papeles para pedir dinero. Este hecho motivó al músico a decir que "es curioso también ver a gente pidiendo dinero en la calle. Conozco quienes llevan tres años pidiendo para un enfermo y veo como les siguen dando dinero, ¿cómo saben que eso no es solo una farsa? Me hace pensar que realmente el músico callejero es más considerado como un limosnero o vagabundo o botero que como un músico".

Torreón, reconoce Arturo, es un lugar difícil para el arte urbano. Cree que para ganarse al público tiene primero que hacer suyos los estereotipos que televisoras como Televisa o Tv Azteca han creado de un artista, los diseños que han creado de éste.

Hay mucha gente que reconoce al artista. Si bien no es sonado su nombre cuando mencionas al músico del acordeón verde saben quién es. Sin embargo él no busca la popularidad, ya que no tiene nada que ver con el contenido cultural de las cosas, tan solo ayuda a que la gente las "aprecie más".

"Lógicamente si eres popular más gente va a querer lo que quieres transmitir. No pienso en popularidad cuando hago música, lo que pienso es en mi desarrollo y en mis proyectos personales. Tocar en la calle es para sacar dinero y por un placer extraño, me gusta ver a la gente pero no me gusta precisamente conocerla. La popularidad no es algo que venga a mi mente cuando hago estas cosas".

Esta "sensación extraña" que Arturo siente es, de cierta forma, un inundamiento de la energía de la ciudad, del pueblo, de la gente.

Alguna vez Diego Rivera dijo que "el artista es la expresión de la sociedad", y al ver a los músicos callejeros se les nota algún grado de irritabilidad muy alto, es decir que denota el sentir entero de la gente a través de su arte. En cambio, en otras ciudades se les ve más relajados.

Hacer música ha llevado a Arturo a conocer otras ciudades. Un buen día decidió tomar su instrumento e irse de Torreón hacia el sur. En su trayecto ha llegado a tocar en las calles de Zacatecas, Veracruz, Puebla, Querétaro y Pachuca.

UN PAYASO EN TIEMPOS DE GUERRA

Diez años atrás Torreón vio nacer a un nuevo personaje del mundo de la prestidigitación, del clown como es popularmente conocido.

Entonces cambiaron muchas cosas en la vida de Edgar Alarcón. Cambió su nombre por el de El Primaveras, pasó de ser el "tímido Edgar" a ser uno de los payasos más conocido en la Región Lagunera, cambió hasta su forma de alimentación.

Para no hacer mas largo esto, otra persona surgió de Edgar, es decir, nació El Primaveras. "El circo cambió totalmente mi vida. Antes de empezar a hacer show tenía una gran depresión. El show me ha salvado, me ha rescatado de donde pude haber terminado", expresa El Primaveras.

Su espectáculo empezó junto con la guerra contra el narco declarada por el expresidente de la República, Felipe Calderón. Junto con la declaración de guerra llegaron los desaparecidos y se instaló el miedo en las calles.

Los artistas urbanos se piensa muchas veces que lo que hacen lo hacen porque no tienen más, sin embargo las más de las veces lo que ellos buscan es el bien social, buscan invitar a la gente a salir a la calle, que es suya.

El proyecto del prestidigitador era rescatar la ciudad creando energías de paz e invitando a la gente a salir a las calles. De Repente se dio cuenta que lo que el hacía sí sacaba a la gente de las casas y del miedo.

"De buenas a primeras ya había quien me decía 'mira, traje a mi novia', o 'mira traje a mi prima, a mis tías, a mi mamá, a mi herma'. Recuerdo que una vez llegó un señor que me dijo que lo había hecho el hombre mas feliz del mundo", recuerda.

Aquel hombre más feliz del mundo le señaló a una muchacha que todo el show se la paso carcajada tras carcajada. El señor le contó que ella era sordomuda y que nunca quería salir. Después le aseguró a El Primaveras que jamás la había visto tan feliz. Le agradeció por lo que hacía y se fue.

Detrás del espectáculo callejero de El Primaveras hay una filosofía, la de quitarse la máscara que cotidianamente se pone la gente para mostrarse ante el mundo, "cuando realmente dentro de esa persona y fuera de esa máscara existe algo que va más allá de cualquier explicación".

De inmediato, cuando la gente ve una nariz roja y redonda se dibuja un payaso en su mente. Dicen que cuando un payaso se quita su nariz deja de ser payaso; El Primaveras se presenta en su show con un overol militar y una nariz roja que se quita antes de empezar su acto.

"La gente cuando ve que me quito la nariz tal vez piensa que ya se perdió la magia, que ya no van a escuchar chistes y todo eso. Yo lo hago porque lo que les voy a mostrar lo maravilloso que puede ser una persona cuando no tiene una máscara encima. Es como un ejemplo para los demás, decir que que pueden ser ellos mismos y que realmente se la pueden pasar bien".

Cuando alguien hace circo en la calle las personas piensan que quien lo ejerce no tiene nada mejor que hacer -expresa El Primaveras-. También pasa que él como muchos otros clowns son discriminados por muchos factores, entre ellos el de no pertenecer a una institución o simplemente por falta de fe en el proyecto.

LOS MUROS DEL PUEBLO

"Existe esa cosa de que el artista no tiene trabajo y que no sabe ni para qué estudia arte ni nada. Realmente hay muchas cosas. Desde el ámbito social y cultural hay muchas cosas por hacer, tan solo hay que descubrirlo y entrarle", dilucida la artista plástica argentina Sabrina Coco.

Por 35 años Coco se ha expresado a través de la plástica. A Torreon llegó hace tres años y en ese tiempo ha desarrollado proyectos de rescate social a través del trabajo colectivo Enamuro, que va a las colonias populares a crear arte mural.

La clave de la importancia del arte en los muros radica en lo institucional. Esto quiere decir que las obras que se presentan en museos o galerías están dirigidas a un público específico, a una cantidad determinada de gente.

"En cambio el arte mural es popular, este lo ve cualquiera. Vaya en carro, en bici o en un carro tirado por un burro o vaya caminando, todo mundo lo ve. Lo entienda o no lo entienda, lo interprete o lo academice, de la forma que sea es abierto a todo el mundo".

El colectivo Enamuro tiene una particularidad. Permiten a los colonos de la comunidad crear el mural a partir del sentir social que se vive en ese sector. Lo que el colectivo hace es coordinarlos y guiarlos para que la producción sea de calidad.

"Esto hace que el mural sea para la gente, para los que todos los días por ahí, y lo ven y lo disfrutan con una sonrisa porque la temática que se elige no tiene que ver ni con la violencia. Por ejemplo en la colonia Aviación trabajamos con luchadores porque hay un montón de luchadores que se formaron ahí, entonces los colonos se sienten identificados".

La creación urbana, pues, es en pocas palabras, el arte de la gente para la gente. Los artistas urbanos se piensa muchas veces que lo que hacen lo hacen porque no tienen mas, sin embargo las más de las veces lo que ellos buscan es el bien social, buscan invitar a la gente a salir a la calle, que es suya.