El golpe del tambor llama al corazón

En la Comarca ronda el ensamble de percusionistas "Yage", que toma como escenario las calles y comparte las corrientes africanas de la música y la danza al público, por el puro gusto de bailar.
Ensamble de percusionistas "Yage", radicado en la Comarca Lagunera.
Ensamble de percusionistas "Yage", radicado en la Comarca Lagunera. (Alberto Robledo Cervantes)

Torreón, Coahuila

Yage es un ensamble de percusionistas de la Comarca Lagunera, que se desarrolla dentro de las corrientes africanas de la música y la danza, sintiendo e intentando comprender la filosofía que está guarda para transmitirla al público.

Son los percusionistas Isaí Hernández, Garci González, Karen Serrano, Fernando Abularach, Susana Calera, Hugo Galvani, Carolina García y la bailarina Paloma Mier, son quienes integran el grupo que ronda las plazas públicas, centro comerciales y hasta las pantallas de la televisión local.

Aunque el escenario que más veces han ocupado es ese que está hecho de asfalto, sin bambalinas, con arbotantes que toman el papel de candilejas y con un público que no es atraído por el nombre de los artistas, sino por "el golpe del tambor que llama al corazón y el corazón es el motor del cuerpo", en palabras de Garci, quien manotea el 'dun dun'.

"Tan simple como que cuando agarraron a los africanos como esclavos, los llevaron a Cuba, a México, a Estados Unidos y nosotros somos la tercer raíz más cercana a África".

"El público en la calle es el más honesto. Puedes vender boletos para un teatro, en un bar o lo que sea y la gente se 'chuta' tus 45 minutos".

"Pero en la calle lo curioso es que nadie te conoce y se hacen las ruedas grandes, la gente se queda a verte y como siempre a los primeros que ves bailar es a los niños, a los adultos mayores, la gente sin prejuicio".

"Porque es a veces el prejuicio y el '¿qué dirán?' lo que impide que la demás gente baile. Pero como quiera ves cómo se mueven, la cabeza y la patita, porque lo están disfrutando y se quedan a verte", agregó.

Por otro lado cree que a los cuerpos sociales, lo que les hace falta el contacto con nuevas y buenas formas musicales, tan ausentes en estos tiempos contaminados por los vestigios de un azotado pasado y por un presente, en el que hablar de política, es por antonomasia un tema de negligencia, desprecio y apatía.

"¿Pero por qué música africana?", pregunta la gente con intriga. La respuesta es muy sencilla, dice Paloma, "tan simple como que cuando agarraron a los africanos como esclavos, los llevaron a Cuba, a México, a Estados Unidos y nosotros somos la tercer raíz más cercana a África".

Y tan importante conocerla debido a que de ahí viene la música blues, jazz, hip-hop, minstrel, gospel, el rock en el grueso de sus vertientes, la salsa, la samba, la cumbia y una larga lista de géneros creados a raíz de la expresión subsahariana.

"¿Y por qué la música y la danza africana?", repite el público, la respuesta es bien simple, dice Paloma, "tan simple como que lo llevamos en la sangre, el tambor es algo que repercute en nosotros porque nosotros somos percusión: tan simple como que tenemos el corazón ahí, percutiendo dentro de nosotros".