“Torreón, culturalmente tan rico como Nueva York”

El artista plástico mexicano Alfonso Mena ve cosas que están en el entorno, que la demás gente no ve, asegura. Dice que la ciudad es atractiva por su diversidad cultural, su comida y vida cotidiana.

Torreón, Coahuila

Describirse con palabras para el artista mexicano Alfonso Mena, le resulta difícil. Sólo señala que es un artista plástico que no alcanzó a terminar la carrera de arquitectura, pero que su paso por la vida, le ha hecho ser una persona que se cargue de los demás para hacer su obra.

"Un artista plástico es una persona que ve cosas que están en nuestro entorno, que la demás gente no ve", aseguró. Conoce a Torreón como pocos, fue al Mercado Juárez, hizo compras para realizar obras posteriores, le llamó la atención la magia y religión que allí se vive.

Asegura que la ciudad es atractiva por su diversidad cultural, su comida, su vida cotidiana, pues dice, "esto denota al artista como un ser profundamente observador de su entorno", por lo que prefiere hablar por su obra y no por sus palabras.

Dice que le gusta observar, ¿Qué ha observado durante su estancia en Torreón?
Los artistas somos observadores. Al llegar a Torreón vi muchas cosas, este rollo que me llamó la atención las diferentes culturas instaladas aquí.

"No estoy peleado con ninguna corriente, algunas sí tienen alguna conceptualización de los artistas y otras son etiquetas”.

En la comida, en la gente, la hay güera, morena, hay chinos. Luego fui al mercado y me llamó la atención la combinación de religión con todo esto de la magia.

Compre muchas cosas para usar en mi trabajo, que me llevo de cada lugar, dependiendo de donde estoy, el entorno me empieza a influir para mi trabajo.

Las civilizaciones son atractivas, la gente, esta exposición la hice en Nueva York y lo más interesante de esta región es que es un lugar donde hay un pedazo del mundo y es súper rica culturalmente, pero ya que estoy aquí veo mil cosas que quisiera hacer aquí, esa es la forma en que trabajo.

Leo mucha filosofía, me gusta el ensayo. Al igual que Nueva York Torreón es tan rico culturalmente porque tiene una cultura muy fuerte y allá tienen pedacitos de las culturas pero hay, aunque vayas a la zona de México en Nueva York nunca será México. Por eso a mí no me gusta tener un estudio fijo.

Antes de estar en Nueva York estuve en Francia y creo que es la idea para mí. Creo que si tuviera un estudio como muchos artistas que respeto, no me interesarían los autores, por lo que cada dos o tres años cambio de estudio.

¿Y así genera nuevos proyectos?
Así es. Por ejemplo mi nuevo proyecto es sobre arquitectura, porque cuando vives aquí no te das cuenta de las diferencias sociales porque te acostumbras, cuando regresé de Nueva York me sorprendí de lo que uno se acostumbra a ver sobre todo en la Ciudad de México.

Tanta gente pidiendo limosna, que luego ves Santa Fe que es una zona muy rica y a un lado casas de cartón, que inclusive le llaman “cartolandia”, es impactante la diferencia social.

Mi nuevo proyecto es estar fotografiando casas que están hechas de esa manera y que a veces vive una familia en cinco metros cuadrados literalmente. Luego de esto hacer un plano y una maqueta, pidiéndoles permiso, porque creo que es una realidad social que dejamos de ver porque vivimos en ella y no nos damos cuenta.

Entonces el haber salido de mi país me dio una visión mejor de él y de mí dentro de la sociedad.

¿Esto permite hacer formatos tomando riesgos utilizando materiales que encuentra en cualquier parte y darle un valor que trascienda de lo material?
Sabes que pienso, que el material y la técnica son tus mejores aliados. Si necesito tomar una fotografía para expresar lo que quiero lo hago, no soy fotógrafo
y los respeto, pero a mi forma sí lo haría.

Si necesito usar cera la uso, tiene que ver lo que quieres decir con la técnica y los materiales, inclusive a veces soy figurativo aunque realmente soy abstracto.

No estoy peleado con ninguna corriente, algunas sí tienen alguna conceptualización de los artistas y otras son etiquetas de los críticos, que está bien, porque de alguna manera tienes que definir un gusto u otro.