Artista captura con hilo estampas regias

Tejiendo sobre óleo, un oaxaqueño capta el paisaje... y la admiración de los transeúntes.
El hombre no acepta dinero por su labor.
El hombre no acepta dinero por su labor. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Punto tras punto, Gabriel Salvador Cruz va tejiendo sobre el óleo no sólo una estampa de la ciudad, sino la admiración de los paseantes en la Explanada Santa Lucía.

Algunas personas detienen su marcha al calor del mediodía y van directo sobre el artista para preguntarle una y otra vez lo mismo: “¿es hilo, verdad?”.

Proveniente de Santa Cruz Xoxocotlán, en el estado de Oaxaca, y actualmente exponente en las salas del Museo Metropolitano de Monterrey (localizado en el cruce de las calles Zaragoza y Corregidora, en el primer cuadro de la ciudad), Gabriel contesta lo mismo todas las veces que sea necesario: “sí, es hilo”.

Como artista ha desarrollado su técnica a través de este material, aunque señala que ha trabajado con las demás técnicas del arte. Sin embargo, es a través del bordado como ahora va dando forma a una estampa de la Macroplaza, con el Palacio de Gobierno en primer plano.

“He trabajado con diferentes técnicas plásticas, pero ahora prefiero el textil, creo que da un mayor realce a las piezas”, afirma Gabriel Cruz, quien no deja de dar forma a su pieza.

EL ARTE Y LA TÉCNICA

La tela del óleo es color rosa mexicano y sobre él se están perfilando las figuras del Palacio de Cantera, del Antiguo Palacio Federal, las esculturas de Benito Juárez o Mariano Escobedo; todos generado fibra tras fibra de colores.

Su única herramienta es una aguja curva, y como si fuese un sastre, cuenta con una caja repleta de diferentes cordones de colores.

Primero realizó el dibujo, perfiló la imagen y después se puso a bordar cada uno de los elementos.

Gabriel señala trabajar con un grupo de artistas plásticos de Oaxaca, quienes tienen como proyecto retratar todas las catedrales del país.

Estando en la ciudad de Monterrey, dice, la imagen que ahora realiza nació como una manera de agradecer a la ciudad.

Hace una semana llevó a cabo una intervención en la plaza Hidalgo, donde llenó de hilos y listones un árbol.

“No sabría explicarte muy bien qué siento al trabajar con el hilo, pero para mí es más fácil. Creo que es una técnica más, pero que ofrece un resultado distinto”, agrega.

Durante la entrevista se acercan una y otra vez personas interesadas en el trabajo del oaxaqueño, principalmente mujeres y niños, todos ellos con el interés de ver cómo a través de fibras que todos tienen en casa se puede crear una obra de arte.

“Es interesante que la gente venga y me pregunte qué hago. Creo que es bueno que se muestren sensibles al trabajo que hace uno, es bueno eso”, expone.

Una señora se acerca y le da una moneda de cinco pesos. El  artista la rechaza en dos o tres ocasiones, respondiéndole: “no estoy pidiendo, no lo hago por eso”.

Hay también quien le pregunta el precio de la obra, casi llevándose la mano a la cartera. “No lo vendo, es para unos amigos”, contesta.

“Creo que con otros dos días más queda la obra”.