Guillermo Arriaga, una vida en la danza

Es considerado parte de la “época de oro de la danza mexicana” y durante su trayectoria creó al menos 300 coreografías cortas para series de televisión en México y en el extranjero, entre otras.
La obra "Zapata", de Arriaga destacó en los escenarios nacionales e internacionales.
La obra "Zapata", de Arriaga destacó en los escenarios nacionales e internacionales. (Twitter @bellasartesinba)

Ciudad de México

“Yo tenía como quince años cuando la mamá de un amigo nos invitó al ballet que se presentaba en Bellas Artes, y curiosamente ahí despertó mi deseo por la danza, viendo Sílfides. En ese momento supe que yo quería ser bailarín”. Así recordaba Guillermo Arriaga el nacimiento de su pasión por la danza, en la que durante más de seis décadas se convirtió en un referente fundamental.

Nacido en la Ciudad de México, en 1926, el desarrollo dancístico de Guillermo Arriaga se dio al lado de bailarines de la talla de Ana Mérida, Doris Humphrey, Anna Sokolow, Merce Cunningham, José Limón, entre otros.

“En ese tiempo iba en la secundaria, y no podía decirle a mi papá que iba a ser bailarín. (…) Así es nuestra cultura, mientras que en otros países como Inglaterra hay chiquillos de seis años iniciando su carrera como bailarín”, confesó en diferentes entrevistas el bailarín y coreógrafo, creador de una de las obras emblemáticas dentro de la danza moderna, como lo es Zapata.

Considerado como parte de la “época de oro de la danza mexicana”, Guillermo Arriaga fue un prolífico coreógrafo, creador de al menos 300 coreografías cortas para series de televisión en México y en el extranjero, y más de sesenta obras para diversos grupos folclóricos, así como la creación de coreografías para teatro, ópera y cine; además, como bailarín interpretó más de 100 obras.

Estuvo al frente de la dirección de Danza del INBA, de la fundación del Centro de Información y Documentación de la Danza “José Limón” del INBA y del Premio Nacional de Coreografía. Fue asesor de la Dirección General del INBA en Danza para la estructuración del Centro Nacional de las Artes.

Entre los reconocimiento que obtuvo Guillermo Arriaga están Medalla de Oro otorgada por el presidente Adolfo López Mateos en 1963, la medalla “Una vida en la danza” del INBA en 1990, el premio Guillermina Bravo en 1995 y en 1996 obtuvo el IX Premio Nacional de Danza José Limón en Culiacán, Sinaloa, además del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1999, y la Medalla Miguel Covarrubias, que recibiera apenas en julio pasado.

En una entrevista concedida a la Dirección de Difusión del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Guillermo Arriaga reconoció que más que clásico o contemporáneo se incluye en tres etapas: “primero le entré al grupo de los plumíferos, todo mundo usaba plumas, en los noventa vienen los hidráulicos, todo mundo llenaba los escenarios con agua. Y ahora son los epilépticos. Yo le entré hasta al huarachazo. Por eso los clásicos no me quieren porque dicen que soy contemporáneo y los contemporáneos no me quieren porque dicen que soy clásico, ¡quien los entiende!”.