Rescatan obra del compositor Arnulfo Miramontes

El pianista Bernardo Jiménez Casillas coordinó tres discos que incluyen las piezas del jalisciense, muy reconocido en su época pero olvidado después de su muerte.
El compositor nacido en Jalisco desarrolló su estilo dentro de la tradición.
El compositor nacido en Jalisco desarrolló su estilo dentro de la tradición. (Archivo Arnulfo Miramontes )

México

Originario de Tala, Jalisco, Arnulfo Miramontes (1881-1960) fue un destacado pianista, organista, director de orquesta y maestro de música. Aunque en su época fue muy reconocido en México y en algunos países del extranjero, después de su fallecimiento fue paulatinamente olvidado.

Con tres discos, editados por Urtext Classics y el apoyo de una beca del Fonca, el pianista Bernardo Jiménez Casillas ha emprendido un rescate de la obra de piano de Miramontes. Los álbumes, en los que participa el propio músico y algunos invitados, incluyen romanzas y mazurcas, miniaturas, música de salón, estudios y música para niños.

Jiménez Casillas conoció la obra de Miramontes en su natal Aguascalientes, cuando se iniciaba en el piano bajo la guía de María Concepción Aguayo Mora, su tía. La maestra fue alumna del propio Miramontes, quien se formó en Aguascalientes y siempre consideró esta ciudad como su tierra natal.

Cuando estudió en el Conservatorio Nacional, Jiménez Casillas se dio cuenta de que se conocía poco la obra de Miramontes, así que comenzó a investigar sobre el personaje con tan buen resultado que realizó su tesis de licenciatura sobre el tema.

Jiménez Casillas contó con la colaboración de Héctor Ruiz Esparza Miramontes, sobrino nieto del compositor y heredero de su obra, quien le dio acceso a su archivo personal.

“Entre los documentos están el testamento de su padre, cartas, objetos personales, fotografías y casi todas las partituras, muchas de ellas manuscritas, que incluyen obra sinfónicas, coral, para piano y otras (prácticamente las únicas que se editaron en su época fueron las obras de piano). Allí en el archivo está todo”.

Los tres discos son pioneros en el rescate de la música de Miramontes, asegura el pianista, cuyo propósito es mostrar un panorama amplio de la obra para piano. Algunas piezas se han difundido como parte de otros proyectos:

“Urtext Classics editó Canciones de Jalisco, donde se incluyeron dos piezas que yo también grabé en Arnulfo Miramontes. Romanzas y mazurkas, el primer disco (los otros son: Preludios, miniaturas mexicanas y música de salón y Estudios, escenas infantiles y arrulladoras. También Verónica Murúa grabó algunas de sus piezas, lo mismo que los pianistas Kamuel Zepeda y Héctor Rojas, pero son casos aislados”.

En el primer álbum, detalla Jiménez Casilla, “se incluye música para canto y piano, casi el total de obras que escribió el compositor, así como obras para violín y piano, para chelo y piano y una pequeña pieza para los tres instrumentos.

Los otros dos discos son para piano solo; uno incluye sus ocho preludios, una selección de ocho miniaturas mexicanas y seis piezas de música de salón, mientras que el otro agrupa siete estudios, una selección de ocho escenas infantiles y dos arrulladoras de cuatro que escribió”.

Creador en la tradición

Para el pianista, Miramontes “siempre se mantuvo en la tradición. No experimentó en el mundo de la vanguardia sino más bien se mantuvo ajeno; era como la contraparte de estos movimientos de los años veinte y treinta del siglo pasado, con compositores como Julián Carrillo o Carlos Chávez y sus discípulos”.

Jiménez Casillas comenta que el compositor jalisciense estudió un tiempo con el organista de la catedral de Guadalajara, Francisco Godínez, “por lo que en su música se nota mucho esta cuestión escolástica.

También estudió piano en Berlín con Martin Krauze, maestro de Manuel M. Ponce —de hecho ambos estuvieron allá con un año de diferencia—. Si uno quiere ver su gran aportación desde un punto de vista de la ruptura de lenguaje, no lo va a encontrar. Más bien hay que buscarla desde el punto de vista de alguien que escribió obras importantes dentro de la tradición”.

En su tiempo fue reconocido, agrega el entrevistado. “Era un músico muy activo y ganó varios premios. Por ejemplo, su Poema sinfónico de la Revolución obtuvo el segundo lugar en un concurso nacional convocado por la Secretaría de Educación Pública. Cuarteto de Cuerdas No. 1 y su Preludio cromático también fueron distinguidos. Como maestro fue muy reconocido por su labor en Querétaro y también en Aguascalientes”.

Para el pianista es muy importante difundir la obra de compositores como Arnulfo Miramontes para “ampliar nuestra visión de lo que se hacía en cuestión de música en la primera mitad del siglo XX. Los proyectos de rescate de varios compositores nacidos en los estados y que están olvidados me parece algo muy valioso”.