Sátira de Guerra

"Armas al hombro" estaba concebida como largometraje, pero fue censurada por el Circuito de Exhibidores, que la convirtió en un mediometraje de 45 minutos.
Chaplin se burla del belicismo.
Chaplin se burla del belicismo. (Especial)

México

Cuando Estados Unidos entra a la Primera Guerra Mundial en 1917, Charles Chaplin intenta alistarse en el ejército, pero es rechazado por problemas físicos; entonces, a pesar de las advertencias que le hace Cecil B. de Mille en el sentido de no bromear con la guerra porque es peligroso, decide combatir con la más eficaz de las armas que puede usarse desde una pantalla cinematográfica: la sátira. Escribe, dirige y produce Armas al hombro.

La película estaba concebida como largometraje, pero fue censurada por el Circuito de Exhibidores, que la convirtió en un mediometraje de 45 minutos. Pero aun así Chaplin logra un filme que Sadoul define no como una película sobre la crueldad de la guerra, sino de acusación contra quienes la perpetraron.

Chaplin demuestra que el trabajo de guión es fundamental para lograr una película que trasciende. Armas al hombro tiene dos implicaciones: la visión de una guerra real, ya que el autor pone al desnudo los conflictos en la trinchera, donde se sufren las vicisitudes de la vida del soldado raso. La muerte acecha a cada instante —para abrir una botella de vino o encender un cigarro basta con levantarlo fuera de la trinchera para que una bala haga el resto—, y están presentes el miedo, la ridícula jerarquía militar, la promiscuidad, la miseria, la suciedad y la lluvia. El cuchitril infrahumano donde descansan los soldados es una fiel representación de las crónicas de prensa, documentales y de la pluma de Roger Martin du Gard. Como constante, la soledad del soldado que añora la simple convivencia humana. Este sentimiento de tristeza se transmuta en su escena más dramática, cuando Chaplin, quien no ha recibido correspondencia de sus familiares, lee por encima del hombro de su compañero de armas la carta que sí recibió y comparte sus emociones. La situación es comiquísima, pues ambos gesticulan al mismo tiempo, hasta que su compañero lo descubre.

La segunda implicación es la que Chaplin realiza con anticipación y con recursos meramente cinematográficos: el distanciamiento brechtiano que consiste en la guerra falsamente heroica, pues el personaje sueña que está en la trinchera, que se le ofrece una misión peligrosa en
la que, disfrazado de árbol, salva la vida a un espía que va a ser fusilado, que encuentra al amor de su vida y captura al Káiser.

Armas al hombro es un caso único en el género de la comedia cinematográfica estadunidense porque no evade la guerra: la critica y se burla de ella para obtener una sátira mordaz contra la intolerancia.

Armas al hombro (Estados Unidos, 1918), dirigida por Charles Chaplin, con él mismo y Edna Purviance.