[Archivo Hache] Cuidado: el futuro del arte es Detroit

El capitalismo se marchó a hacer contratos, automóviles y negocios a otra parte. Detroit fue una de las bajas de la globalización. Detroit hoy es una zona de desastre.
Archivo Hache
(Cortesía)

Ciudad de México

La ciudad de Detroit se declaró en bancarrota a mitad de 2013. ¿Cómo explicar la historia de la bancarrota de una de las cunas del capitalismo norteamericano?

La era industrial ya no necesitó a Detroit. El capitalismo se marchó a hacer contratos, automóviles y negocios a otra parte. Detroit fue una de las bajas de la globalización. Detroit hoy es una zona de desastre.

Pero la ciudad de Detroit es dueña del Detroit Institute of Art (DIA). El DIA es un museo impresionante. Posee más de 60 mil obras.

Como los lectores imaginarán, a alguien se le ocurrió que si el museo es rematado desde su edificio hasta sus obras, se puede pagar parte de la deuda de la ciudad, que asciende a más de 18 billones de dólares.

El destino del museo y todo su arte está en el aire. Con un avalúo de un lote de 3 mil obras, la subastadora Christie’s calculó que se pueden vender quizás en un billón de dólares.

Muchos creen que ese cálculo no refleja el valor monetario real de esa pequeña muestra. Mucho menos de toda la colección.

La colección del DIA incluye a todos los artistas modernos que podamos imaginar, desde Rembrandt y Velázquez hasta Van Gogh y Cézanne. Pero no se olvide: son decenas de miles de obras. Muchas, además, son de otras épocas y civilizaciones.

La joya del museo es, paradójicamente, una obra (¡de inspiración socialista!) de Diego Rivera.

Entre 1932 y 1933, Rivera terminó una serie de frescos, comisionados por el magnate Ford, que abordan escenas cosmogónicas de la industria. El significado de estos murales de Rivera sigue en discusión. Pero nadie puede discutir que son una de las grandes obras del arte del siglo XX.

Los acreedores y posibles compradores lo saben. Si este museo se remata, incluso los murales de Rivera pueden terminar en otra parte. El gobierno de Detroit sigue considerando la venta.

Se trata de una gran ganga: el crimen perfecto. Nunca en la historia de la humanidad una cantidad tan descomunal de obras de arte han sido parte de un posible negocio, que se decidirá entre abogados, funcionarios, acreedores e inversionistas.

Esta subasta, además, establecería un peligroso precedente, que facilitará crear coartadas para apropiarse de colecciones de arte públicas aprovechando las crisis.

Rivera concebía al artista como un nutridor de alimento cultural para las poblaciones trabajadoras. En México, como es previsible, muchos siguen detestando a Rivera, simplemente porque envidian su genialidad o chocan con su personalidad, vida, obras, virtudes, errores o ideas. Sin embargo, Rivera fue uno de los artistas más visionarios y vanguardistas a nivel mundial.

Y hoy una de las obras más polémicas y simbólicas de Diego Rivera es la cereza del pastel de un posible negociazo, a expensas de su genialidad, Detroit y la historia mundial del arte.