"App" y clones modernizan la manera de chatear

“Funciona como un chat convencional con 3D en vivo (…) puedes hablar, enojarte, estar triste y expresar sentimientos” con la figura personalizada.
Se elaboran cuatro productos diferentes; además del clon del cliente, también los de sus mascotas.
Se elaboran cuatro productos diferentes; además del clon del cliente, también los de sus mascotas. (Especial)

México

La cuarta dimensión no solo forma parte de la ciencia ficción. Desde hace un par de meses se instaló en la colonia Condesa la primera fábrica de clones en miniatura que cobran vida.

El proceso reconfigurará la tradicional forma de whatsappear, ya que a través de una app, el clon, idéntico al usuario, se animará y los mensajes superarán el texto para pasar a la realidad aumentada.

Este trabajo también lo hacen estudios como ImpresionArte, Lab Fab&Café en el Distrito Federal y TriDi en Querétaro; sin embargo, el plus que ninguno ofrece es convertirlos en vocero oficial.

La idea de mantener la presencia de alguna persona que está lejos fue el motivo que inspiró la creación de CloneMe. El mexicano Mauricio López Rodríguez quiso dar un salto al siguiente nivel, y desarrolló una aplicación digital que permite una nueva forma de chatear con clones que emiten los mensajes. Así lo hizo él para no perder contacto con su novia, que por razones laborales viaja la mayoría del tiempo.

“Quien obtiene uno de nuestros clones baja la aplicación y funciona como un chat convencional con tercera dimensión en vivo, entonces tu clon te puede hablar… puedes enojarte, estar triste y expresar sentimientos a través de ésta”, aseguró López.

El proceso

El primer paso es la creación del clon, que inicia en la cámara de 360 grados. El cliente deberá acudir a las instalaciones, en la calle Sonora, número 166, donde en tan solo 10 segundos será fotografiado por completo, para después ser digitalizado y enviado a impresión tridimensional.

Esta clase de impresoras cada vez tienen más auge, debido a su utilidad industrial y como una nueva herramienta para arquitectos que requieren miniaturas.

Las estatuillas están hechas con resina polimérica, parecida al yeso, y capa por capa se va imprimiendo hasta tener como resultado un cuerpo pequeño que tendrá los colores exactos. Su último tratamiento es de calor, el cual le dará firmeza.

El tamaño puede variar. Va desde los 10 centímetros hasta los 25, si el bolsillo del cliente lo permite, ya que el más barato es de mil 500 pesos, subiendo a los 4 mil 500.

“El proceso básicamente abarca tres tecnologías: la de fotogrametría, la cual nos permite poder escanear a las personas y de esta manera obtener su clon en 3D; de ahí a las impresoras, que nos permite que el cliente salga idéntico; con esto pasamos a la tecnología de realidad aumentada, con la que podemos darle vida a sistema de comunicación emocional.”

Una vez hecho el clon, el cual será enviado a domicilio en un par de semanas, se puede descargar la aplicación móvil. En ella, hay un chat que funciona como si se tratara de tomar una fotografía. Se debe enfocar al otro yo para poder indicarle qué mensajes enviar junto con emoticones y efectos especiales.

Hasta el momento, CloneMe ha elaborado alrededor de 50 pedidos, ya que esta tecnología aún es poco conocida y el costo del material primario es alto.

Las variedades de muñecos dependerán del gusto de cada quien y para clientes fuera del Distrito Federal bastará con mandar un par de fotografías para que puedan crearlo, pero como Emotitoon, es decir, un clon cabezónico con cuerpo de caricatura. También se puede escoger algún atuendo como de doctor, zombi, corredor de autos o algún disfraz.

“Tenemos cuatro productos de estos, para dos necesitan venir a nuestras instalaciones, a nuestro showroom: el Emoticlon Plus es exactamente un escáner de 360 grados del cuerpo y es una copia idéntica a ti. El otro es el Emotipet, tienen que venir para escanear a la mascota y así llevarla a todas partes”, señaló.

De acuerdo con Antonio Arenas, diseñador en CloneMe, “sugerimos a la gente no vestirse con colores obscuros o satinados. Los colores llamativos son bienvenidos, además que no tenga patrones como el zigzag que pudieran afectar la medición de las cámaras”.

Otra de las recomendaciones es no abrir las manos, porque la finura de los dedos podría hacer que se rompan con facilidad. Si la personalidad del cliente es la misma sin su accesorio favorito, pueden hacer por aparte los lentes, sombreros, patinetas, gorras, etc.

Algunos dicen que podría ser el futuro de las fotografías, pero el hecho es que cualquier persona que es asidua a las selfies podría dejar esa práctica de lado y alimentar su ego con un clon en miniatura. Una creación mexicana cuando hablamos de innovación en cuarta dimensión.