El año de la revaloración

Yayoi Kuzama, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Plácido Domingo y Wynton Marsalis fueron algunos de los encargados de avivar la escena cultural mexicana durante 2015.
Ariel González. Editor de Cultura en Milenio Diario.
Ariel González. Editor de Cultura en Milenio Diario.

En medio de diversos sucesos, todos cargados de enorme significación para el ámbito cultural, es preciso destacar como un hecho central de 2015 la creación de la Secretaría de Cultura, una afortunada iniciativa presidencial que encontró buena acogida en el poder legislativo para su expedita aprobación. La actividad de los creadores, junto con la protección de nuestro patrimonio y el fomento de las bellas artes, cobran así una nueva dimensión institucional que todos debemos celebrar. Se trata de una revalora­ción no solo formal sino real que vendrá a transfor­mar todo el quehacer que venía realizando el Con­sejo Nacional para la Cultura y las Artes, al lado del Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Por lo demás, el proceso de creación de la Secretaría de Cultura estuvo acompañado de una fructífera labor para traer a México lo mejor de las expresiones artísticas del mundo, algo que se vio reflejado en varias muestras sin parangón, no solo por su extraor­dinaria calidad sino por la enorme cantidad de visitantes que convocaron. Entre las exhibiciones más exitosas se cuentan a Yayoi Kuzama. Obsesión infinita (visitada por más de 300,000 personas), Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos y Leonardo da Vinci y la idea de la belleza (que reci­bieron cerca de 400,000 visitantes entre junio y septiembre) y que hicieron brillar recintos como el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo y el Palacio de Bellas Artes, respectivamente.

Mención aparte merece el Año Dual México-Reino Unido, que reportó un intenso intercambio y dio lugar a exposiciones de gran impacto como El paisajismo británico, que atrajo a más de 250,000 visitantes, o Lee Miller. Fotógrafa surrealista. Pero también este Año Dual sirvió para dotar de conte­nidos de gran calidad y presencias relevantes al Festival Cervantino y a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Para Grupo Milenio fue sumamente satisfactorio realizar una vez más una muestra con el espléndido trabajo de los artistas que se ha convocado año con año bajo la curaduría de Avelina Lésper. En esta edi­ción, La Poesía vista por el Arte integró la perspectiva de 34 creadores cuya obra fue expuesta en el Museo del Carmen. Y así quedó una vez más confirmado que en la ruta de las artes visuales, Grupo Milenio tiene por compartir muchas propuestas originales.

En el panorama de las letras, el mundo resintió la muerte del escritor alemán Günter Grass, Premio Nobel y autor de novelas fundamentales como El tambor de hojalata. En América Latina también se lamentó la pérdida del uruguayo Eduardo Galeano, autor entre otras obras, de Las venas abiertas de América Latina, referente de su compromiso social y político.

La literatura mexicana, por su parte, se vio enlu­tada por el fallecimiento de algunos de sus grandes maestros. Gustavo Sainz falleció en Indiana, Estados Unidos; tristemente, su muerte fue la única y última noticia que recibimos del autor de Gazapo y La prin­cesa del Palacio de Hierro.

El chiapaneco Eraclio Zepeda, autor de una te­tralogía esencial: Las grandes lluvias, Tocar el fuego, Sobre esta tierra y Viento del siglo, falleció a los 78 años. Figura destacada del grupo La Espiga Amotinada, Zepeda alcanzó a recibir el año pasado la medalla Belisario Domínguez.

Poeta, diplomático y periodista ejemplar, Hugo Gutiérrez Vega fue otra de las ausencias que nos dejó el 2015. Sin embargo, será recordado siempre por títulos como Buscando amor, Cuando el placer termine y Las peregrinaciones del deseo. Poesía 1965-1986.

Y así como el año nos arrebató a estas plumas, también nos trajo el recuerdo, en su centenario, de dos grandes escritores: Rafael Bernal y Rafael Solana. El primero, pionero del género negro mexicano; el segundo, laborioso talento del teatro y del perio­dismo mexicano.

En la escena musical internacional se lamentó la muerte de B.B. King el gran bluesista, creador de un estilo que trascendió fronteras y contribuyó a difundir el género a los grandes públicos.

El Auditorio Nacional recibió a tres grandes tenores, el peruano Juan Diego Flórez y los mexicanos Fernando de la Mora y Plácido Domingo. Este último también se presentó en la Plaza de las Tres Culturas para recordar a las víctimas del terremoto de 1985.

La música sinfónica brilló con la presencia de la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Alondra de la Parra, mientras que la Orquesta Sinfónica del IPN celebró sus 50 años.

Los amantes del jazz tuvieron la oportunidad de escuchar, con días de diferencia, al trompetista Wyn­ton Marsalis y a su hermano, el saxofonista Branford, en dos conciertos memorables, mientras que Buena­vista Social Club eligió el Auditorio como uno de los escenarios para realizar su gira de despedida.

Como parte del Año Dual Reino Unido-México, recibimos la visita de grupos musicales de gran talento, pues al Festival Cervantino asistieron dos agrupaciones de primera magnitud en el terreno de la música contemporánea: la London Sinfonietta y el Birmingham Contemporary Music Group.

Finalmente, la danza mexicana, y en particular la universitaria, sufrió la pérdida de una maestra inspirada en este arte: Gloria Contreras, bailarina y coreógrafa que supo representar en los escenarios a los grandes de la música mexicana, como José Pablo Moncayo.