Antón Lamazares expone por primera vez en México

El artista español presenta su muestra Alfabeto Delfín, integrada por 33 obras en las que fusiona los lenguajes plástico y escrito.
“Me gusta el cartón porque me permite trabajar como un campesino”.
“Me gusta el cartón porque me permite trabajar como un campesino”. (Raúl Campos)

México

Recientemente fue abierta en el Centro Cultural de España en México la muestra Alfabeto delfín, de Antón Lamazares (Maceira, Pontevedra, 1954), primera exhibición individual del artista en México, compuesta por 33 cuadros. La muestra fue curada por Manuel Blanco.

Lamazares, de formación autodidacta, es uno de los artistas españoles más importantes y reconocidos mundialmente. Él plasma, en materiales como el cartón y la madera, textos poéticos escritos con un alfabeto de su propia creación, donde se hacen presentes elementos autobiográficos y símbolos vinculados con la construcción cultural de distintas sociedades, como la madre y ciertos emblemas de la cristiandad, con los que busca transmitirle al espectador su propia visión del mundo. “Su mundo a la vez culto y rural: tiene raíces en el campo gallego, y en la mejor literatura”, explicó Blanco a MILENIO.

“Aquí hay una gran parte de su vida, de su memoria y de todas las cosas que le han influido. Yo encuentro que Antón Lamazares puede ser un pintor muy bien entendido en México, porque tiene esa intensidad en el color, en la técnica, textura, que tiene gran parte del arte popular y la memoria estética mexicana” añadió el curador.

“Me he propuesto anchear el concepto de pintura y he tirado por este camino de jugar con la palabra; por ejemplo, en muchas profesiones, la gente, para que no le entiendan en el mundo doméstico, se inventa su propia jerga, y yo me he inventado la mía para darle y abundar en el misterio de la pintura”, comenta el artista.

 “Yo soy de los pintores que consideran el soporte como la base importante de la pintura, ya que esta se comporta diferente dependiendo de donde esté. A mí me gusta el cartón porque me permite trabajar como lo hace un campesino: dañarlo, pisarlo. Me comunico bien con él, al igual que con la madera. Es una relación sentimental y práctica”, dijo Lamazares a MILENIO.

Su obra posee muchos niveles de lectura, ya que en ella se fusionan el lenguaje plástico y el escrito. Sobre esto, Blanco explicó: “La poesía no es visual, es intelectual; la pintura es intelectual pero visual, más compleja. Y el espectador, cuando logra descifrarlo a través de esos símbolos que él ha escrito, logra entender lo que él ha querido inducirle”.

Para Lamazares, “lo más cercano a lo que puede estar mi pintura son las estelas antiguas, como las egipcias y las mayas. Es un concepto de abstracción simbólico que yo, en este caso, llevo por medio de la palabra. Todo esto, que parece farragoso, no lo es tanto”, afirmó.

Alfabeto delfín estará exhibiéndose en el Centro Cultural de España en México hasta el 5 de abril del próximo año.